18 DE ENERO DE 2018 |
Salud

Sobre la modificación de impuestos a cigarrillos, bebidas azucaradas y alcohólicas, FIC Argentina advierte sobre ciertos requisitos que una medida fiscal sobre productos no saludables debe contemplar para tener un impacto en la protección de la salud.

A raíz de los recientes anuncios, FIC Argentina advierte sobre ciertos requisitos que una medida fiscal sobre productos no saludables debe contemplar para tener un impacto en la protección de la salud.

(Buenos Aires, 8 de noviembre) El martes 31 de octubre, el Ministro de Hacienda de la Nación, Nicolás Dujovne, presentó un proyecto de reforma tributaria que incluye un nuevo esquema impositivo para productos no saludables como cigarrillos, bebidas alcohólicas y azucaradas.
 
El proyecto establece una modificación en las alícuotas de impuestos internos a estos productos. En el caso de bebidas alcohólicas como whisky, coñac y otras bebidas blancas, la alícuota pasaría del 20% al 20-29%; en las cervezas, del 8% al 17%; en espumosos y champañas, de 0% a 17% y, por último, la alícuota para vinos y sidras sería del 10% (actualmente es 0%). En relación a las bebidas gaseosas y otras sin alcohol que hoy tienen una alícuota de 4%-8%, el proyecto estipula un 0% para las bebidas sin azúcar añadido y 17% para las que tienen azúcar añadido. Para los cigarrillos, por su parte, el proyecto establece un impuesto mínimo y una alícuota del 70%.

Al momento FIC Argentina no pudo tener acceso al texto completo del proyecto para hacer estimaciones y modelar el impacto sanitario de la medida. “Si bien durante el anuncio el Ministro señaló que la medida está en consonancia con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, es necesario conocer detalles de la norma para poder evaluar si realmente tendrá impacto en la reducción del consumo de los productos alcanzados”, señaló Belén Rios, codirectora de FIC Argentina. “A partir de la información disponible hay cuestiones que nos preocupan. En el caso de los cigarrillos, por ejemplo, se propone una baja de los impuestos del 75% al 70%, lo cual implicaría un retroceso en la protección de la salud”, agregó.

Para que una medida fiscal logre desincentivar el consumo de productos no saludables debe haber sido diseñada con un objetivo de salud pública y contemplar ciertos requisitos. En primer lugar, el incremento de impuestos debe trasladarse a un aumento de los precios, tal como lo establecen los estándares internacionales. De lo contrario, se trataría de una política meramente recaudatoria y no de salud. A su vez, estas medidas deben incluir un sistema de control y actualización de los precios para evitar que la inflación y el crecimiento de los ingresos licuen su impacto.
 
Por otro lado, un eje clave de las medidas fiscales que persiguen objetivos de salud pública, es que su proceso de diseño e implementación debe estar libre de la interferencia de las industrias involucradas para evitar torcer el rumbo de la política. Por último, es necesario promover políticas integrales que abarquen otros aspectos del entorno como por ejemplo la exposición constante a publicidad de alimentos no saludables, el aumento de la exhibición de paquetes de cigarrillos en los kioscos, entre otros.
 
“Celebramos que sea un tema en discusión en la agenda del gobierno y quedamos a disposición desde la sociedad civil para colaborar con el diseño de una política efectiva que se proponga reducir el impacto del tabaquismo y del consumo excesivo de bebidas azucaradas y alcohólicas en nuestra población”, concluyó Belén Rios.

Las enfermedades no transmisibles (cardio y cerebro vascular, diabetes, cáncer y enfermedades respiratorias crónicas) constituyen la primera causa de muerte en nuestro país y en el mundo. Sus principales factores de riesgo son el consumo de tabaco, la mala alimentación, el sedentarismo y el consumo excesivo de alcohol. Por eso, es necesario avanzar con políticas públicas efectivas que prevengan estos factores y promuevan la creación de entornos saludables.

Así lo refleja un relevamiento realizado en 5 ciudades de América Latina por la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health. Los cigarrillos saborizados atraen a los niños y favorecen su iniciación en el consumo de tabaco. Organizaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Perú lanzan una campaña regional para pedirle a los gobiernos que prohíban la venta de cigarrillos saborizados y adopten una prohibición completa de publicidad de los productos de tabaco.

(Montevideo, 15 de junio) Un informe publicado hoy por Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health (JHSPH), en el marco del 5º Congreso Latinoamericano y del Caribe Tabaco o Salud que se desarrolla en Uruguay, reflejó que en cinco ciudades de América Latina (Buenos Aires, La Paz, Río de Janeiro, Santiago de Chile y Lima) la industria tabacalera despliega una agresiva estrategia de comercialización de productos en los puntos de venta para atraer a los niños y niñas y promover su iniciación en el tabaquismo. Se relevaron 825 puntos de venta en los 5 países que estaban ubicados a menos de 250m de escuelas primarias y secundarias. El 85,2% (n=703) vendían cigarrillos con mentol u otros descriptores de sabor y el 71,4% (n=589) vendían cigarrillos con cápsulas de sabor. El sabor más observado fue el mentol o menta.

El informe destaca además que un 92,3% de los puntos de venta observados que vendían cigarrillos saborizados, tenían estos productos dispuestos en exhibidores y un 34,3% tenían anuncios publicitarios. Los resultados demuestran que la exhibición de producto es la estrategia más utilizada por la industria tabacalera en los puntos de venta y que los principales lugares de exhibición de los cigarrillos saborizados en los puntos de venta fueron en las zonas de cajas y los espacios cercanos a golosinas, bebidas y otros productos para niños.

El estudio fue llevado adelante con la colaboración de la Fundación Interamericana del Corazón Argentina, Fundación Interamericana del Corazón Bolivia, ACT + Saúde de Brasil, Chile Libre de Tabaco-Fundación EPES y la Coalición Permanente para la Lucha Antitabáquica de Perú (COLAT). Estas organizaciones lanzaron hoy en Montevideo la campaña regional #SaborQueMata donde le piden a los gobiernos que prohíban la fabricación, importación y venta de cigarrillos saborizados dentro de sus jurisdicciones. En paralelo, piden que los gobiernos prohíban la publicidad, promoción y patrocinio de los productos de tabaco, incluida la exhibición en los puntos de venta.

En Argentina específicamente, se relevaron 308 kioscos cercanos a las escuelas, de los cuales 79,2% (n=244) vendían cigarrillos (el 19% estaban cerrados). Los resultados indicaron que el 84,8% (n=207) de los kioscos que vendían productos de tabaco, tenían exhibidores de cigarrillos saborizados y en 83,6% (n=204) de ellos se observó la presencia de cigarrillos con cápsulas de sabor.

“El relevamiento nos confirma que la estrategia de exhibición de productos de tabaco en los kioscos es una táctica global de las tabacaleras para atraer a los chicos al consumo. En Argentina, donde tenemos una restricción parcial de la publicidad, promoción y patrocinio de los productos de tabaco, la industria se vuelca hacia la exhibición de cigarrillos, especialmente de los saborizados, para que parezcan inofensivos y se naturalice su consumo”, señaló Marita Pizarro, codirectora ejecutiva de FIC Argentina. Y agregó: “Frente a este panorama, necesitamos que se promueva una ley que prohíba de forma integral la publicidad, promoción y patrocinio de tabaco, incluida la exhibición de productos. Se trata de uno de los mecanismos que el gobierno tiene al alcance para proteger la salud de los chicos y evitar que comiencen a fumar”.

En la Argentina 1 de cada 5 adolescentes de 13 a 15 años fuma y la mayoría de ellos comienza a consumir cigarrillos alrededor de los 12 años. Para prevenir esta situación, y en el marco de la campaña regional #SaborQueMata, FIC Argentina está difundiendo un petitorio para pedirle al gobierno que se prohíba la publicidad y exhibición de productos de tabaco.

En nuestro país, la Ley Nacional N°26.687 prohíbe la publicidad, promoción y patrocinio de productos de tabaco pero permite, con algunas restricciones, la publicidad en el interior de los kioscos. Además, 5 provincias han sancionado leyes más protectoras que establecen una prohibición completa de publicidad, sin excepciones. Sin embargo, ninguna de estas normativas prohíbe explícitamente la exhibición de productos de tabaco en los kioscos, por lo que la industria tabacalera desarrolla cada vez más esta táctica para atraer a los chicos y chicas al consumo de su producto mortal.

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Lo reveló un estudio difundido por la Fundación Interamericana del Corazón Argentina y Unicef, que también señaló que los adolescentes con sobrepeso tienen un 25 por ciento más de probabilidades de consumir tabaco.

Los chicos de bajo nivel socioeconómico tienen un 31 por ciento más de posibilidades de tener sobrepeso que los chicos de nivel alto, reveló un estudio difundido este martes por la Fundación Interamericana del Corazón Argentina (FIC) y Unicef, que también señaló que los adolescentes con sobrepeso tienen un 25 por ciento más de probabilidades de consumir tabaco.

El objetivo de la investigación "Las brechas sociales en la epidemia de la obesidad en niños, niñas y adolescentes de Argentina: diagnóstico de situación" fue evaluar la tendencia de sobrepeso y obesidad comparando la Encuesta Mundial de Salud Escolar (EMSE) de 2007 con la de 2012, que incluyó a 23.368 jóvenes.

Los resultados indicaron que la prevalencia de exceso de peso en jóvenes de entre 11 y 17 años aumentó de 17,9 a 27,8 por ciento, y específicamente la de obesidad creció del 3,2 a 6,1 por ciento, mientras que por cada diez adolescentes de nivel soecioeconómico alto con sobrepeso, hay 13 de nivel bajo.

"La labor de Unicef es propiciar políticas públicas que disminuyan esas brechas de inequidad y contar con esta investigación nos permitió mostrar que cuando hablamos de desnutrición no nos referimos sólo a chicos consumidos, sino también a la malnutrición, a la que se le agrega la obesidad, situación mucho más prevalente y real en Argentina", dijo a Télam Fernando Zingman, especialista en salud de ese organismo.

Por su parte Lorena Allemandi, directora del área de políticas de alimentación saludable de FIC Argentina, afirmó a Télam que "el principal aporte de la investigación es que corrobora que la obesidad y el sobrepeso en la Argentina son un problema con un mayor riesgo asociado a la pobreza, como también muestran estudios realizados en otros países".

"Además de traer aparejadas graves consecuencias para la salud física, el sobrepeso y la obesidad están asociados a problemas psicosociales e implican una barrera para el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes, por lo que la problemática se debe abordar a una edad temprana con políticas públicas diseñadas con una perspectiva integral", agregó.

Zingman coincidió y señaló que los condicionantes que determinan la obesidad están asociados a la poca accesibilidad que tienen los sectores populares a los alimentos de calidad, con mayor contenido de fibras, menor densidad calórica y menor contenido de sal y azúcares refinados.

    "La elección de los alimentos depende en buena medida del presupuesto familiar, que muchas veces excluye los productos más sanos porque son los más caros"

"La elección de los alimentos depende en buena medida del presupuesto familiar, que muchas veces excluye los productos más sanos porque son los más caros", explicó el especialista, y recordó que otro condicionante importante es el "sedentarismo en aumento", que afecta tanto a chicos como a adolescentes.

Apuntó que también existe una "presión del mercado" para darle a los chicos jugos o bebidas azucaradas que aportan calorías sin sentido, y remarcó que "las políticas públicas deberían hacer hincapié en la concientización".

"Hay que regular los espacios obesogénicos que fabrican y promueven la obesidad y centrarse en las familias y las escuelas, que tienen un rol importante. Por eso es necesario un enfoque multifactorial, porque son varios los actores que deben intervenir en el proceso", remarcó en diálogo con esta agencia.

Entre las recomendaciones para prevenir la obesidad infanto-juvenil y garantizar su derecho a la salud el especialista mencionó además la promoción de políticas tendientes a reducir el consumo de alimentos altos en azúcares, grasas y sal, e incentivar el consumo y facilitar el acceso a alimentos saludables, como frutas y verduras, además de promover medidas para restringir la publicidad de alimentos no saludables dirigida a niños.

Con respecto a la relación entre sobrepeso y consumo de tabaco, Allemani señaló que los datos "están sustentados en la evidencia".

"El consumo de tabaco tiene que ver en los adolescentes con el no aumento de peso, pero no podemos confirmar esa relación de causalidad sino sólo mostrar la asociación", explicó.

La especialista subrayó que una vez demostrada esa relación "se hace necesario profundizar en investigaciones que hablen de causalidad".

"Tratamos de explorar el aspecto relacionado con la inequidad y encontramos un número que esperábamos, que es el 31 por ciento. Ahora es importante profundizar esas investigaciones para que sean el punto de partida para discutir políticas públicas", enfatizó.

Así lo refleja una investigación realizada por FIC Argentina y la Alianza Libre de Humo de Tabaco (ALIAR). Las causas más frecuentes de incumplimiento son la visibilidad de los avisos publicitarios desde el exterior del punto de venta y la presencia de anuncios luminosos y de carteles con tamaños superiores a los permitidos por la normativa vigente.

(Buenos Aires, 6 de agosto de 2014). Un relevamiento realizado por la Fundación Interamericana del Corazón Argentina y la Alianza Libre de Humo de Tabaco entre julio de 2013 y marzo de 2014 en 851 quioscos de la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Avellaneda, Lomas de Zamora, Ramos Mejía, San Isidro, Mendoza capital y Córdoba capital, demostró que en el 73,7% de los casos se violan las restricciones de publicidad en los puntos de venta previstas por la Ley Nacional de control del tabaco y su reglamento y vigentes en las jurisdicciones bajo estudio.

La Ley Nacional N° 26.687, sancionada en 2011, prohíbe la publicidad, promoción y patrocinio de productos de tabaco en forma directa o indirecta y a través de cualquier medio de difusión o comunicación pero contempla algunas excepciones: la publicidad directa a mayores de 18 años con consentimiento previo y la publicidad o promoción que se realice en el interior de los lugares de venta de productos de tabaco. El 28 de mayo de 2013 fue aprobado el reglamento de la Ley Nacional que estableció restricciones a la publicidad en el punto de venta limitándola a la colocación de solo dos avisos publicitarios por empresa de tabaco (uno con el listado de marcas y precios y otro de promoción), de 30 cm por 30 cm como tamaño máximo, de dos dimensiones y sin luz ni pantallas. Además, la normativa establece que estos avisos no pueden ser visibles desde el exterior del punto de venta y que deben incluir advertencias sanitarias de no menos del 20% del tamaño del anuncio.

Según el estudio de FIC Argentina, las violaciones a la legislación más frecuentemente observadas fueron: carteles publicitarios visibles desde el exterior en el 66,2% de los puntos de venta relevados,  avisos publicitarios cuyo tamaño supera lo establecido por el reglamento de la ley en el 64,2% de los quioscos, y avisos luminosos en el 56,5%.


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“A partir de los resultados arrojados por la investigación, sostenemos que es fundamental poner en funcionamiento mecanismos de control que ya han sido estipulados en  la resolución 494/2014 aprobada en abril por el Ministerio de Salud para fiscalizar el cumplimiento de la prohibición de publicidad y sancionar los casos de incumplimiento. Nuestra investigación demostró que en la gran mayoría de los puntos de venta de tabaco la ley no se cumple y la industria tabacalera continúa cometiendo infracciones en materia de publicidad. Es indispensable la adecuada fiscalización y puesta en funcionamiento de la normativa para proteger la salud pública”, sostiene Verónica Schoj, directora ejecutiva de FIC Argentina.

Por otro lado, a raíz de la investigación se pudo conocer que, además de violar la normativa vigente, la industria tabacalera está implementando una  nueva estrategia de marketing para promocionar sus productos que ya fue detectada en otros países de la región, como Colombia, México, Costa Rica y Chile. Se trata de la exhibición de productos para la venta y la utilización de paquetes de cigarrillos regulares y otros paquetes gigantes  como elementos decorativos o publicitarios, incluso aprovechando la clásica estructura de las grandes estanterías, que en vez de lucir anuncios luminosos (ahora prohibidos) comienzan a usar paquetes de cigarrillos regulares y otros paquetes gigantes. La exhibición de los productos de tabaco, que también es una forma reconocida de marketing,  fue registrada en el 50% de los quioscos bajo estudio. Esta estrategia publicitaria no está contemplada por la Ley Nacional Nº 26.687, de modo que la industria saca provecho de los vacíos legales de la legislación para continuar desarrollando su estrategia de marketing.

La publicidad en el punto de venta es un fuerte estímulo para que niños, niñas y adolescentes comiencen a fumar, puesto que ha sido demostrado que la exposición a las marcas y exhibidores de cigarrillos son un factor determinante  en la iniciación al consumo. A su vez, la publicidad, promoción y patrocinio de productos de tabaco debilita el efecto de las campañas públicas de concientización y las advertencias sobre las consecuencias del consumo de tabaco para la salud.

En este contexto, con el objetivo de exponer y desacreditar las acciones marketing de la industria tabacalera,  FIC Argentina, en conjunto con FIC México, la Aliança de Controle do Tabagismo de Brasil y Corporate Accountability International Colombia lanzaron hoy el video “Así se vende veneno” como actividad central de una campaña regional para llamar la atención sobre la acción publicitaria de la industria tabacalera y sus estrategias para atraer nuevos consumidores, especialmente jóvenes.

La campaña denuncia las acciones de las tabacaleras y convoca el apoyo de la opinión pública y medios de comunicación para exigir a los gobiernos marcos regulatorios que contemplen una prohibición total a todas las formas de publicidad, promoción y patrocinio de los productos de tabaco, incluyendo la publicidad en los puntos de venta y la exhibición de productos de tabaco.

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