15 DE DICIEMBRE DE 2017 |
Política

Chery, Lifan, Geely y Great Wall tienen como objetivo anual ganar el 2% del mercado nacional con modelos chicos a precios por debajo de los $ 200.000. También ofrecerán autos tipo sedan y utilitarios deportivos.

Por Fernando Fideleff

Cuatro marcas que importan autos de China proyectan alcanzar en 2017 un 2% de un mercado total estimado en 750.000 unidades y de esa proyección surge la cifra de 15.000 unidades.

Las marcas Chery, Lifan, Geely y Great Wall, apuntan a apoderarse del segmento de autos más chicos sobre la base de modelos con precios por debajo de los $200.000, aún pagando el 35% de arancel por tratarse de vehículos de extra-zona del Mercosur.

 Esta semana, los representantes locales de Geely realizaron el lanzamiento de la marca en la Argentina en un local ubicado en la zona de Costanera Norte, Capital Federal.

Allí se exhibieron sus modelos LC y LC Cross, para el segmento de los "city cars", con motores nafteros de 1.3 litros y 85 caballos de fuerza, por debajo de los $ 200.000, así como dos variantes del Geely 515, de 4 y 5 puertas, y el Emgrand con un propulsor de 1.8 litros y 140 caballos de potencia, todos fabricados en China.

Federico Mayora, gerente general de Geely Argentina, detalló a Télam que "la marca está presente en Chile, Perú, Paraguay, Colombia y Uruguay, y ahora la Argentina, donde vamos a contar con una red de diez concesionarios ubicados en Capital Federal, Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Salta, Santa Fe, Misiones y La Rioja".

La empresa proyecta abrir otros tres locales de venta en el próximo mes de marzo con lo que alcanzarán 15 concesionarios y 18 puntos de venta. "Nuestro objetivo -agregó Mayora-, es llegar a ser la marca de origen chino con más venta en el país".
Los voceros de las marcas chinas que comercializan autos en el país coinciden que el 2016 cerrará con una venta por encima de las 7.500 unidades, algo más del 1% del mercado local.

Dentro de este escenario, la marca Chery es la que lidera el segmento con más de 5.000 unidades.

En la presentación del modelo Tiggo5 en el país, Diego Pizzichini, gerente de márketing de Chery Argentina, señaló a Télam que "tenemos buenas expectativas con este utilitario deportivo, pero el año que viene vamos a atacar el segmento de los autos chicos y más económicos para lograr volumen. Además, vamos a completar la gama con el sedán Arrizo 7. Esperamos un crecimiento del 25% en nuestras ventas para 2017", añadió.

Desde Lifan, las estimaciones comerciales a futuro son optimistas. Acaban de lanzar al mercado el modelo Fosion Cargo, un furgón urbano equipado con un motor naftero de 1.3 litros y 92 CV, que se suma a su gama compuesta por los modelos de auto X60 y X50.

Paula Cavicchioli, directora general de Lifan Argentina, afirmó que "este año vamos a vender más de 500 unidades. Creemos que podemos duplicar esa cifra en 2017 por la conveniente relación precio/producto de nuestros modelos".

La CEO local de Lifan agregó que "los vehículos que se producen en China llegan con precios muy competitivos, por lo que considero que en los próximos meses se van a sumar más marcas asiáticas al mercado local".

Y entre las marcas chinas que arribaron al país en las últimas semanas también se encuentra Foton, cuyos operadores locales iniciaron ya la preventa de su modelo Tunland, una pick up mediana con transmisión 4x4.

Con sede en Beijing, China, la Beiqi Foton Motor Corporation Limited fabrica más de 8 millones de unidades al año con una gama que incluye camiones, furgones, pick ups y buses.

Además, cuenta con 24 plantas en Asia y representaciones comerciales en Japón, Alemania, Taiwán, India y Rusia. En América Latina, en tanto, está presente en Uruguay, Paraguay, Chile, Perú, Bolivia y Argentina.

La expectativa para el primer trimestre de 2017 está centrada en Great Wall, marca de origen chino que llegará al país de la mano del empresario Manuel Antelo, ex-propietario de Renault Argentina en la década del '90.

En la actualidad, Antelo es dueño de las importadoras de Renault y Nissan en Uruguay, conserva la firma Car One en la Argentina y es el CEO del Grupo Piaggio, que representa a las marcas Vespa, Piaggio, Aprilia y Guzzi.

Fuente: Télam

El prestigioso BBC Mundo alerta sobre un triste final para el gobierno de Macri. Podría volverse a los escenarios del pasado.

Por Daniel Pardo
danielpardobbc

En Argentina, un grupo cada vez más grande y diverso de economistas y políticos muestran preocupación por los niveles inéditos de endeudamiento a los que ha llegado el gobierno de Mauricio Macri, a un mes de cumplir un año en el poder. Saben que se va a quedar sin dinero para pagar a los emisores de deuda.

Este nerviosismo contrasta con el entusiasmo que se siente en algunos círculos y medios de comunicación, que celebran con frases como “no terminamos como Venezuela” el viraje de las políticas “populistas” del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.Con el cambio de forma y algunas medidas concretas –como ajustar tarifas de servicios públicos, negociar con la oposición y buscar más transparencia en las cifras– Macri logró generar la suficiente confianza interna y externa para pagar una deuda de US$ 9.300 millones con tenedores de bonos.

Con eso, Argentina volvió a los mercados internacionales después de 15 años. Y sí que lo ha aprovechado.

En estos 11 meses, gobierno, provincias y bancos argentinos han recibido US$40.000 millones en préstamos, con lo que la deuda pública queda en cerca de US$200.000 millones, que representan casi el 30% del Producto Interno Bruto (PIB).

Los números son alarmantes para algunos economistas; no por lo que revelen en sí, porque a niveles latinoamericanos Argentina sigue siendo uno de los países menos endeudados.

Lo que temen, más bien, es que la llamada “lluvia de dólares” pueda echar para atrás todo lo “bueno” que consideran se ha hecho para bajar la inflación, reducir el déficit y recuperar el crecimiento.

El mayor reto de Macri es lograr un ajuste profundo de las políticas públicas que permita equilibrar las cuentas sin que esto le torne el país en un mar de protestas.
Los traumas del pasado

El temor tiene el trasfondo en experiencias anteriores, cuando un alto déficit fiscal se financió con emisión de deuda sin la resolución estructural de la manera como Argentina paga sus cuentas.

Pasó, guardadas las proporciones, en 2001, cuando el esquema de financiamiento internacional se cerró de repente en medio de una profunda crisis política y económica que terminó en el famoso “corralito” (la restricción de los depósitos bancarios) y en una explosión social que dejó 39 muertos.

Pasó, también, en 1989, cuando varios planes gubernamentales para contener la inflación usando préstamos para financiar el déficit no funcionaron y se creó un ambiente de incertidumbre que disparó la fuga de capitales, generó hiperinflación y aceleró la salida del poder del entonces presidente, Raúl Alfonsín.

Y pasó durante el régimen militar en 1979, cuando el gobierno de facto hizo varias minidevaluaciones sin reducir el gasto y no pudo contener la pérdida de reservas, lo que obligó a hacer una devaluación traumática y llegar, una vez más, a rozar la hiperinflación.

Argentina, en su nueva etapa, ha recibido apoyo de varios frentes, entre ellos de Estados Unidos: Barack Obama y el Secretario del Tesoro, Jack Lew (foto), estuvieron en Argentina, en un gesto de aprobación.

Los argentinos saben del riesgo que implica emitir deuda, un mecanismo de financiación que en teoría es necesario y todos los gobiernos del mundo utilizan.

No en vano la deuda es uno de los aspectos que más utiliza la expresidenta Cristina Fernández, que representa a una facción importante de la oposición, para criticar a Macri.

“¿Adivinen quién lo va a pagar?”, se preguntó en una reciente intervención difundida en las redes sociales.

“No va a ser la banca extranjera, no va a ser el gobierno; van a ser los millones de argentinos y argentinas”.

Por qué puede ser un problema

Por mucho que sean críticos de Cristina Fernández, algunos analistas que cuestionan el endeudamiento del gobierno Macri comparten la preocupación de la exmandataria.

Aunque los analistas dicen que el ajuste no se ha hecho, el aumento de las tarifas de servicios públicos fue traumática para muchos argentinos, que viven con una inflación del 40% anual.

Y, en términos generales, lo explican así: los préstamos que ha recibido el gobierno no se están gastando en planes a largo plazo que puedan generar el dinero para cancelar esa deuda, sino en pagos de caja menor, reducción del déficit fiscal y aumento de las reservas internacionales.

La pregunta es qué va a pasar con la deuda y el gasto del gobierno el próximo año.

Los expertos consultados por BBC Mundo explican que las inversiones mixtas y privadas de hasta US$50.000 millones que Macri dice haber consolidado no son del todo directas y son consideradas “inversiones golondrina”.

En otras palabras, son capitales que pueden volver a salir del país en cualquier momento de incertidumbre o crisis internacional.

Macri ha mantenido los altos niveles de gasto público del gobierno anterior, en parte debido a la presión que ejercen sindicatos y gremios y en parte, aseguran analistas, porque en 2017 habrá elecciones legislativas.

Argentina tiene uno de los niveles más altos de gasto público de la región, que en un 80% se destina a servicios sociales (salud, educación o vivienda) y económicos (infraestructura, fomento o transferencias).

Si el gobierno sigue gastando más de lo que tiene, coinciden los especialistas, tarde o temprano, de una u otra manera, se va a quedar sin dinero para pagar a los emisores de deuda.

Y, con eso, podría volverse a los escenarios del pasado.

BBC Mundo habló con el Ministerio de Hacienda y Finanzas en busca de un comentario para este artículo, pero no obtuvo respuesta concreta hasta el momento de publicación.

Con goles de Messi, Pratto y Di María, el equipo de Bauza derrotó 3 a 0 al de Pekerman en San Juan por las Eliminatorias sudamericanas y, por la victoria de Chile, está en zona de repechaje.

Argentina fue más "Messidependiente" que nunca, o si se recupera el análisis de las razones por las que también está hoy en zona de repechaje, en realidad como siempre, porque su incidencia en la mejoría del equipo nacional y la generación de las condiciones para llegar al triunfo fueron absolutas.

Es que si Argentina fue muy diferente a la que deambuló hace cinco días por el estadio Mineirao ante Brasil (0-3) fue pura y exclusivamente por lo que hizo su capitán, que abrió el camino al triunfo con un golazo espectacular de tiro libre, calcado del segundo con el que Argentina goleó por 4 a 0 a Estados Unidos en la semifinal de la Copa América Centenario jugada en Houston.

Y después hubo dos genialidades en las que mezcló su inconmensurable talento con una entrega conmovedora que lo llevó a recuperar una pelota sobre la línea de fondo colombiana para luego habilitar al cuestionadísimo Angel Di María, que cerró el score para una noche "perfecta" después de dos derrotas consecutivas sin tocar la red adversaria (la última vez de local fue 0-1 frente a Paraguay en Córdoba).

En medio de esos dos gritos hubo otro en el que desequilibró por izquierda y le 'ubicó' la pelota en la cabeza a Lucas Pratto para que el delantero del Atlético Mineiro cruzara el frentazo para la segunda conquista argentina.

En medio de esos tres gritos "cuyanos" hubo un partido que se jugó al ritmo de 'Lío', quien con su accionar potenció al resto de sus compañeros, contagió fervor con pensamiento, y de allí al triunfo hubo un paso, porque el resto lo hizo la tibieza de una Colombia que nunca estuvo en partido, y en eso también tuvo que ver el capitán argentino.

Es que hasta las decisiones del entrenador Edgardo Bauza se rodearon de oropeles que hasta ayer estaban enterrados en lo más profundo de la credibilidad con la que había llegado para reemplazar a Gerardo Martino hace seis partidos nada más, de los que Argentina había perdido dos (Paraguay y Brasil), dos empates (Venezuela y Perú) y también dos triunfos (el debut de su ciclo con Uruguay, también 1-0 con gol de Messi, y el de esta noche).

Es que el 'Patón' sentó a su lado en el banco a Gonzalo Higuaín y Sergio Agüero juntos, ni más ni menos, eligiendo a Pratto para ser el único punta en su preferido sistema 4-2-3-1, mantuvo a Di María y le devolvió a Gabriel Mercado la titularidad que tras la salida del 'Tata' Martino había perdido a manos de Pablo Zabaleta.

Pratto y Di María fueron los autores de los dos últimos tantos, el lateral derecho de Sevilla, de España, clausuró su costado aún resignando proyecciones, y el resto cumplió.

Javier Mascherano exhibió prolijidad para recuperar y tocar, cualidades que había perdido en los últimos encuentros, correctamente secundado por Lucas Biglia "como antes", respaldados por una zaga central que no mostró fisuras y solamente se vio inquietada por el juego aéreo de Radamel Falcao García.

Pero como ocurrió en la clasificación para Brasil 2014 con Alejandro Sabella como técnico, y como sucedió en la primera rueda de esta misma eliminatoria con Martino, el seleccionado colombiano fue el rival justo para empezar una remontada luego de pasar momentos de apremio e inconstancia.

En esas dos oportunidades esas victorias por 2-1 y 1-0, respectivamente, llegaron como visitante, a la inversa de esta noche, pero aquellos duendes resucitadores volvieron a aparecer por San Juan, empujando a delanteros y volantes argentinos a realizar una presión alta como las que les inculcaba el 'Tata' en los mejores momentos de su gestión.

Pero sobre ellos estuvo el duende mayor, ese que no se viste de verde sino de celeste y blanco cada tres o cuatro meses y de rojo y azul todas las semanas. Ese que le devolvió la sonrisa al hincha argentino y comandó el enojo del plantel para con algún sector de la prensa. Ese que se pone la cinta de capitán como en el barrio, porque es el que mejor juega a la pelota, pero también porque su liderazgo se manifiesta cuando y donde hace falta. Ese que siente la camiseta argentina como pocos aunque no cante el Himno Nacional.

Ese no es otro que Messi. Y sin él, quedó demostrado anoche, difícilmente Argentina pueda ir a Rusia en 2018. El problema será cuando él ya no esté.

Fuente: Télam

El Gobierno argentino eximió del requisito de visa a canadienses que ingresen al país por motivo de negocios, con carácter transitorio, a partir del 1 de diciembre de 2016.

Así lo dispuso la Resolución 540 - E/2016 del Ministerio del Interior, publicada este miércoles en el Boletín Oficial, con el objetivo de facilitar la realización de negocios, promoviendo inversiones y así fomentar las relaciones económicas y comerciales con Canadá.

Y además con el fin de fortalecer las relaciones bilaterales con Canadá tendientes a impulsar el comercio y el turismo, coadyuvando a la creación de un marco propicio para incentivar actividades culturales, científicas, tecnológicas y económicas.

La resolución lleva la firma del ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

    

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