13 DE DICIEMBRE DE 2017 |

El gobierno de Macri ha anunciado y está enviando al Congreso un paquete de Proyectos de Ley (PL) que han sido presentados ante la opinión pública como Reformas Estructurales.
Ante todo, cabe observar que estas reformas no son tales:

Porque no se trata de reformas propiamente dichas o cambios integrales ni de Sistemas sino sólo de baterías de medidas en distintos ámbitos, con el interrogante que no está claro si son compatibles entre sí y/o si conducen efectivamente a los objetivos nominalmente previstos, que serían la rebaja de costos empresarios, la reducción del Gasto Público y la disminución del Déficit Fiscal.
Porque parte de los proyectos todavía no están definidos en detalle y además se encuentran lógicamente sujetos a los cambios que se negocien fuera y dentro del Congreso para poder aprobar las leyes respectivas, de modo que igualmente no puede precisarse el sentido y alcance final de las modificaciones legales que se instauren dado que todo está en curso de negociaciones.
Porque los tiempos de presentación, debate parlamentario y comienzo de vigencia de las medidas que se adopten hacen a estas  reformas  de cumplimiento relativo puesto que la mayoría de los cambios que se proponen son graduales en su aplicación y se harían durante un período que excede el mandato del actual gobierno.

Por Héctor Giuliano

Siendo así que un  collage  de proyectos sin definición completa ni claras relaciones entre sí, y sin tiempos ciertos de implementación no son  reformas  seguras ni reformas propiamente dichas. 1
O sea, que la forma y los resultados de este paquete de medidas – denominado ampulosamente  reformas  – están todavía por verse y más aún por cuantificarse.
La clave de respuesta final a estos interrogantes – una vez sancionados los cambios que resulten de esta complejo proceso de negociaciones extra e intra-parlamentarias – va a estar en el único lugar que es el receptáculo obligado y concreto de tales modificaciones: el Presupuesto 2018; ya que este PL de Presupuesto fue elevado en tiempo y forma por el gobierno al Congreso el 15.9 pasado pero ahora va a tener cambios más que relevantes en el cálculo de los Recursos y los Gastos del Estado. 2
En este sentido, el PL modificado de Presupuesto 2018 será la  prueba de la realidad o no  del supuesto reformismo macrista en los dos años que le restan de su mandato.

Notablemente – como ya lo advertíamos reiteradamente en trabajos anteriores – toda esta cuestión de las Reformas Estructurales que venía anunciando, sin precisiones, la administración Macri no fue objeto de explicaciones oficiales ni mucho menos de debate durante la reciente campaña electoral por las elecciones parlamentarias del 22.10, ni por parte del gobierno ni por parte de la oposición.

Ahora – como era previsible – resulta que después que los partidos políticos han conseguido los votos de la ciudadanía sin haber bajado definiciones directas y concretas frente a ninguno de los graves problemas reales que sufre la Argentina, recién ahora empieza el cabildeo y debate interno de los proyectos de las llamadas  reformas  del gobierno Macri (esa batería de proyectos que se presenta hoy – después de dos años de gestión - para la segunda mitad de su mandato).

Dicho con otras palabras, que la administración macrista planteó las cosas así:  primero denme los votos frente al peligro dialéctico de un retorno del Kirchnerismo que luego yo los sorprenderé con el paquete de medidas que llamo reformas estructurales.
Y la Partidocracia opositora acompañó esta postura.

El sentido de las Reformas

Conforme al planteo oficial, las principales reformas propuestas por el gobierno Macri son tres: Impositiva, Previsional y Laboral; y como derivado de la primera, modificaciones parciales de la Coparticipación Federal de Impuestos, en función del acuerdo firmado entre Nación y Provincias. 3
Este último aspecto no es un tema menor porque, aparte que en los hechos ello determina un principio de apoyo de los legisladores provinciales en el Congreso a instancias de los gobernadores respectivos, la Reforma Tributaria en particular conlleva compromisos de reducción de impuestos por parte de las provincias – fundamentalmente Ingresos Brutos y Sellos – que constituyen en promedio entre el 70 y el 80 % de sus recursos propios.
Por otra parte, estas medidas de reducción de tributos no resultarían en principio muy compatibles con la prioridad fijada según el PL de nueva Responsabilidad Fiscal – que forma parte del paquete de leyes propuesto por el gobierno - que exige la disminución del Gasto Público y el Déficit Fiscal de todos los distritos (incluso con alcance municipal) ya que obviamente se estaría trabajando con la hipótesis de una baja de Ingresos Públicos.
Esto último, empero, no es seguro que reduzca la Presión Tributaria provincial porque – aparte de que las aplicaciones de los cambios son graduales – ya varias provincias (con Buenos Aires y la CABA a la cabeza) han decidido aumentos alternativos importantes en el Impuesto Inmobiliario, además del paralelo incremento de las Tasas municipales por Servicios Generales (TSG, o ABL en la Capital) con lo que los distritos estarían compensando la rebaja de Ingresos Brutos.
Cabe recordar además que la última palabra en esta materia la tienen formalmente las legislaturas provinciales – que deben aprobar o no los acuerdos firmados por los gobernadores – y que, si bien se considera que darán conformidad sobre lo actuado, no se sabe en qué términos y en qué plazos lo harán.
Ergo, es discutible que baje la presión tributaria neta en la Argentina porque aún no está claro el balance compensatorio de reducciones de impuestos por un lado y aumentos por otro, cosa para la que habrá que esperar el citado nuevo proyecto presupuestario 2018.
Por último, una duda central que hace al nuevo resultado de las cuentas fiscales (algo que ya ha sido percibido pero de lo que poco se habla): la cuestión de si las reducciones impositivas propuestas (en caso que efectivamente se verifiquen) estarían realmente compensadas con baja de gastos por los gobiernos – nacional y provinciales – ya que se necesitaría una disminución más que proporcional de los Gastos Públicos en las respectivas jurisdicciones para compensar la supuesta rebaja de recaudación y así poder lograr una reducción final de los déficits fiscales que, como están las cosas, por el momento devienen algo bastante hipotético.

El objeto de las Reformas

Las cuentas fiscales de la Argentina no cierran y la necesidad de desacelerar el ritmo del endeudamiento del Estado, que se usa para cubrir los déficits gemelos - fiscal y externo – plantea una dualidad en el objeto de las reformas propuestas.
El paquete de PL del gobierno Macri al Congreso tiene por finalidad declarada bajar los costos impositivos, previsionales y laborales a las empresas pero dice poco acerca de cómo quedarían las cuentas públicas.
El objeto central de las  reformas  – siempre según la formulación oficial – sería reducir la presión tributaria (impositiva y previsional) sobre las empresas para favorecer la Inversión.
Aunque se quiere presentar estas iniciativas como factores clave de una reactivación económica   no se trata, en realidad, de medidas que vayan necesariamente a incidir – y menos en el corto plazo – en las decisiones de inversión, producción y empleo dentro de la economía argentina.
Y que se puedan tomar tales decisiones en el futuro depende menos de los cambios tributarios que se instrumenten que de las condiciones fácticas que el propio gobierno Macri plantea hoy como alternativa en materia económico-financiera.
En efecto: ¿qué peso relativo tienen o pueden tener los cambios jurídicos en las decisiones de inversión empresaria cuando es el propio gobierno el que estimula, facilita y alienta la mayor rentabilidad de los negocios especulativos frente a la rentabilidad de la actividad económica?
Este dilema entre cambios legales de instrumentación a futuro versus ofrecimiento de ganancias especulativas inmediatas y/o de muy corto plazo plantea en forma determinante una inconsistencia central sobre la que se asienta la idea de las reformas oficiales: una baja de la Presión Tributaria compensatoria parcial de la creciente Presión Financiera.
Ya que esas ventajas de rentabilidad financiera siguen siendo mayores y más rápidas que las supuestas y graduales rebajas tributarias.
Dicho en términos más simples: que es dudoso que cualquier empresario altere sus decisiones económicas de inversión y producción cuando es el propio gobierno – a través del Banco Central (BCRA) – el que le ofrece ganancias especulativas a corto plazo (desde los 30 días !) en la compra de Lebac que rinden el 28-29 % anual. 4
Con el agravante que la propuesta de estas reformas se da en un contexto financiero adverso al de crecimiento económico que debiera llevar a que las empresas aprovechen estas aparentes rebajas impositivas:

Porque la política de altas tasas de interés del BCRA no sólo constituye un ofrecimiento de mayores ganancias financieras que productivas sino que mantiene el sesgo recesivo que daña la expansión de la Producción y el Empleo, con el consiguiente problema de desarrollo del Mercados que se requiere para nuevas inversiones.
Porque el retraso cambiario – sostenido precisamente en las altísimas tasas de interés domésticas que determina el BCRA – retro-alimenta el circuito financiero especulativo, favorece el aumento de las Importaciones y afecta el valor de nuestras Exportaciones. 5
Porque esta  movida compensatoria  – la idea de bajar la presión tributaria a las empresas para compensar el alto costo financiero existente – no garantiza la mayor recaudación del Estado para disminuir el Déficit Fiscal ni mucho menos garantiza la baja de la Inflación por supuesto traslado a precios de las rebajas impositivas (que es la ingenua esperanza que las empresas bajen sus precios al público por tener menor presión tributaria).

En síntesis, que la mentada  reforma tributaria Macri  no garantiza el logro de una reducción del Déficit Fiscal, que no constituye una verdadera modificación del Sistema Impositivo Argentino sino sólo una  batería de medidas  y que el mismo objetivo teórico se pudiera aspirar a cumplir por la vía más simple y directa que existe en materia de Administración Tributaria, que es la de combatir hasta sus últimas consecuencias la Evasión Fiscal.
Por estas razones, habría explicaciones realistas mucho más fundadas para suponer que el verdadero objetivo del magnificado paquete de Reformas Estructurales es otro y que, en consecuencia, lo que se estaría buscando es algo distinto al enunciado:

Debido al acelerado proceso de endeudamiento externo de la administración Macri - que implica un aumento del stock de la Deuda Pública y un correlativo aumento más que proporcional de los Intereses a Pagar – el Déficit Fiscal se está desbocando y es necesario acotarlo. 6
Los grandes acreedores externos están  apretando  al gobierno macrista para que se les garantice el pago de estos servicios crecientes de Intereses – ya que la totalidad de los vencimientos de Capital se refinancia – y ello tiene que lograrse a través de planes de Ajuste Fiscal que reduzcan y/o compensen el Déficit del Estado para poder pagarle a los acreedores. 7
El paquete de  Reformas Estructurales  – un conjunto de medidas muy insuficiente como para reducir significativamente el déficit de las cuentas fiscales – tendría por finalidad seguir  ganando tiempo  mientras se toma más Deuda Pública, que es el sostén y motor esencial de la gestión Macri.

En este contexto, la  venta de la idea  de Reformas a la opinión pública configuraría, en gran medida, un distractivo del empeoramiento de la verdadera situación fiscal argentina – hoy replanteada en los déficit gemelos (fiscal y externo) - pondría en evidencia el aumento de los condicionamientos extranjeros por el problema financiero insoluble del aumento de la Deuda Nacional 8  sin capacidad de repago y mostraría, a la vez, la gravedad del cuadro que enfrenta un  gobierno deuda-dependiente  que necesita en forma desesperada vivir renovando vencimientos y colocando deuda adicional todos los días como parte de su Política de Gobernar con Deuda, una política sin la cual el gobierno Macri perdería automáticamente su estabilidad financiera y política.-

Lic. Héctor L. GIULIANO
Buenos Aires, 2.12.2017

Archivo: GIULIANO ARTICULO 2017 12 02 REFORMAS MACRI
1 Los proyectos del Poder Ejecutivo debieran tratarse básicamente en sesiones extraordinarias y con los nuevos legisladores electos el 22.10. Se entiende que si no se logran los acuerdos necesarios para las votaciones en Diciembre, el tratamiento pasa a Febrero.
Las disposiciones de las leyes que se modifiquen y/o incorporen, a su vez, van a ser implementadas en forma gradual y, por lógica, todavía no se sabe cuáles serán ni su cronograma de vigencia.
Por último, los cambios a producirse han sido pre-consensuados a través de un acuerdo con los gobernadores de provincia y están sujetos a las adhesiones y condiciones que fijen las respectivas legislaturas.
2 Según el PL de Presupuesto 2018 el Gasto Público Total del Gobierno Nacional sería de 2.9 B$ (Billones de Pesos), equivalente a unos 150.000 MD (Millones de Dólares).
3 El Acuerdo o Consenso Fiscal firmado el 16.11 entre el presidente Macri y los Gobernadores de Provincia – salvo San Luis – compromete una serie de modificaciones tributarias y también la aprobación del PL de Responsabilidad Fiscal, que fija limitaciones al Gasto Público, al Empleo Oficial y al Déficit Fiscal, así como medidas ligadas al aumento del endeudamiento público.
4 La Tasa de Referencia de Política Monetaria del BCRA, calculada sobre operaciones de Pases Pasivos – 28.75 % anual para 7 días de plazo - está actualmente en línea con las tasas implícitas de las Letras del Banco Central (Lebac), que pagan una tasa de interés superior al 29 % en el Mercado Secundario.
Al 31.10.2017 el BCRA tenía colocadas Lebac por 1.18 B$ (equivalentes a unos 67.000 MD) y además tenía Pases Pasivos por 316.600 M$ (Millones de Pesos ≡ 18.000 MD).
5 La Argentina tiene un fuerte déficit en la Cuenta Corriente de su Balanza de Pagos: fue de 14.500 MD en 2016 y el acumulado al 30.6 de este año ya suma 12.600 MD.
Dentro de estos totales, una parte de los déficits corresponde a la Balanza Comercial (Exportaciones – Importaciones), que en 2016 fue de 4.500 MD y en el primer semestre del 2017 era de 1.300 MD.
6 Según el PL de Presupuesto 2018 el Déficit Fiscal del corriente año sería – en valor absoluto - de 633.800 M$ (≡ 32.800 MD) y el año que viene pasaría a 681.800 M$ (≡ 35.300 MD).
El Fondo Monetario (FMI), así como las Agencias Calificadoras de Riesgo – caso Standard & Poors y Moody´s – y distintos analistas financieros (locales e internacionales) se lo están observando cada vez con mayor insistencia al gobierno Macri.
7 El Estado Argentino no amortiza los vencimientos de Capital sino que los refinancia en forma total, es decir, pagando deudas con nuevas deudas; y además contrae endeudamiento adicional.
En 2018 está previsto que caigan obligaciones por valor de 66.600 MD y el gobierno Macri proyecta colocar deudas por 113.000 MD, esto es, colocando obligaciones nuevas por 46.400 MD.
Hasta el último centavo de deuda que vence se cancela con nueva deuda.
Lo que sí se paga son los Intereses de la Deuda – que son parte del Gasto Público Corriente y, como tales, factor determinante del crecimiento del Déficit Fiscal – que sumaron unos 10.000 MD en 2016, serían unos 14.000 MD este año y ascenderían a 21.000 MD en 2018.
De hecho, los Intereses a Pagar constituyen el rubro más importante del Gasto Público: en 2018 son 406.500 M$ (≡ 21.000 MD). Son más que los gastos previsionales netos (erogaciones – ingresos), que suman unos 300.000 M$.
Paradójica o sintomáticamente las autoridades, la clase política y la dirigente en su conjunto, los analistas económico-financieros y los medios de difusión en general se lamentan del crecimiento del Gasto Público que pesan sobre el Presupuesto y determinan el incremento del Déficit Fiscal pero nadie dice nada con respecto al monto, ritmo de aumento e incidencia de los Intereses de la Deuda Pública, que son el principal componente de dicho déficit.
8 La Deuda Pública Nacional es la que correspondería a la suma de los pasivos de Nación, Provincias, Municipios, BCRA y Bancos Oficiales, Empresas del Estado, Organismos Nacionales, Fondos Fiduciarios y juicios contra el Estado con sentencia en firme.
Esta información se mantiene en secreto y sólo se conoce la Deuda del Estado Central (307.300 MD, al 30.6.2017), la del BCRA (fundamentalmente por Lebac en pesos equivalentes a 67.000 MD al 31.10.2017) y la del consolidado de las Provincias (515.800 M$ ≡ 33.500 MD al 31.3.2017).

"Es muy grave la situación que se plantea con estas reformas. Tenemos esperanzas que esto se revise en forma urgente, tanto el Presidente como el ministro Peña han expresado que hemos entrado en una etapa de consenso y esperemos que se cumpla. Estas medidas significan un golpe tremendo a la vitivinicultura".

"Tenemos cinco mil productores que componen nuestras cooperativas y realmente esto es muy perjudicial, se ataca directamente a la producción primaria. No hay forma de trasladar esto al consumidor, como es la idea del proyecto, sino que afecta a una rentabilidad que el productor no tiene".

"Utilizan el argumento de que es una bebida insalubre para el ser humano, cuando esta comprobado que esto no es así. Más allá de eso, esa actitud hace mucho daño a la marca del vino argentino de cara al mundo".

"Plantear un impuesto interno que directamente va al precio final destruye el productor. Si estas medidas se aplican la industria del vino va a desaparecer, el productor vitivinícola va a dejar de existir".

"Confío que haya sido un error. Lo importante es que se reconozca el error urgente y no se quiera argumentar más defendiendo un error. Creo que se trata de un error del ministro de Economía, hace un mes hemos tenido una reunión con todo el sector de la vitivinicultura con el Presidente y él tiene claro lo que significa esta industria. Las señales que teníamos era positivas, me parece que en esto ha habido una confusión del Ministro."

AUDIO

Fuente: "MALDITA SUERTE" - http://www.fmlapatriada.com.ar)

Mauricio Macri, en el Centro Cultural Kirchner, durante el acto de presentación de las propuestas para promover un acuedo nacional sobre un conjunto de políticas públicas

Discurso del Presidente (SIC): El destino elegía al doctor Alfonsín para comenzar lo que hoy viene siendo el período más extenso de nuestra democracia, pero estamos aquí reunidos por todas las deudas que todavía tenemos a pesar de todas estas décadas. Hace poco más de una semana los argentinos dimos un enorme paso, confirmamos nuestra decisión de cambiar, decidimos profundizar la transformación que comenzamos juntos y que nació en el corazón de los argentinos. Confirmamos que se trata de un cambio de fondo, de un cambio verdadero que se basa en la esperanza de saber que somos mejores de la vida que hemos llevado, un cambio impulsado por las voluntades y deseos de aquellos argentinos que decidieron jurarse con la verdad, por el crecimiento, por el trabajo, por una mejor vida para todos. Confirmamos que empezamos un nuevo tiempo, que ya no aceptamos más “no se puede” que tanto daño nos hizo durante décadas, confirmamos que queremos desafiar el doma melancólico y desesperanzado que cree que lo mejor sucedió en el pasado.

Estamos dando pasos nuevos, firmes, seguros, para seguir mejorando, para seguir avanzando, para seguir creciendo, lo que vamos a hacer en el país entre todos es algo que hace muchas décadas no logramos en la Argentina. Si tuviera que definir una de las motivaciones más grandes que tengo como Presidente, diría que es terminar con la pobreza, para que los argentinos tengan la libertad de elegir sobre su propia vida, apasionarse y vivir de lo que los apasiona, de concretar sus proyectos y sus sueños. Pero es inadmisible que en un país con las condiciones estructurales que tenemos haya tantas personas en la pobreza, somos un país grande, rico en recursos, pero la herramienta más valiosa más allá de toda riqueza es la fuerza emprendedora del pueblo argentino, solo hay que desatar los nudos que nos tienen maniatados para poder liderar toda es potencialidad latente en nosotros.

No exagero cuando digo algo que voy a repetir una y otra vez hasta el cansancio: somos la generación que está cambiando la Argentina para siempre, si señores, somos todos parte de esa generación. Estamos sentando las bases para desarrollarnos y en ese camino como elegimos vincularnos unos a otros es casi tan importante como el resultado final. La única manera de dar vuelta la página y sanar las heridas del pasado es diciéndonos las verdad, es construyendo confianza, que es la base de un vínculo duradero y genuino, es rechazando todo tipo de violencia, es rechazando todo tipo de violencia, es buscando siempre el diálogo y fundamentalmente la paz. En este punto me quiero detener unos instantes, si no hay consensos básicos sobre el rumbo y los objetivos que compartimos para el desarrollo de nuestro país, no habrá sustentabilidad pública, ni inversiones, ni productividad, ni seguridad jurídica o competencia empresaria, no habrá equidad social y una verdadera salida de la pobreza y la desigualdad.

Esto implica una transformación muy grande, implica mirarnos hacia el futuro en vez de pelearnos viendo los fracasos del pasado y no hay que par qué tenerle miedo a esta idea, porque no se trata de sacar o de ajustar sino de poder, de ceder en algo para recuperar el conjunto de transformarnos para poder crecer. Detrás del miedo al cambio hay a veces una mirada reaccionaria y conservadora, que defiende privilegios y hay grupos que usan el miedo para conservarlos, es mentira que estamos condenados a que se repitan nuestra historia de fracasos, es mentira que hay algo o alguien que quiera perjudicarnos, Lo que complica nuestro desarrollo son nuestras propias limitaciones, nuestra tendencia a empantanarnos en los problemas y rechazar las soluciones posibles.

Hoy podemos decir con alivio y entusiasmo que los argentinos maduramos, que desafiamos a esa actitud de quedarnos quietos y resignarnos, entendimos que todos los problemas tienen solución y que esa solución depende de nosotros. Reformar es crecer, transformarse es crecer, es evolucionar, es responder a las necesidades actuales haciéndole frente a las dificultades con recursos nuevos, el cambio es una actitud, el cambio es reformar instrumentos, transformar es lograr resultados, creo en la necesidad de pensar una agenda de reforma permanente, lo que yo llamé reformismo permanente, que esté en sintonía con este proceso de transformación tan grande de la historia de la humanidad. Somos parte de un mundo globalizado y no podemos seguir debatiendo realidades como viviéramos en otro siglo, los cambios tecnológicos están planteando debates estructurales sobre el trabajo, el conocimiento y hasta sobre la vida misma. Todos ellos y muchos otros pueden ser oportunidades para resolver alguno de nuestros problemas, o pueden ser amenazas frente a las cuales nos encerramos, negando su existencia, debatiendo una agenda pequeña y cerrada

Reformar el país es darle las alas que necesita para volar en el mundo de hoy, es ayudarla a superar sus trabas para volverlo dinámico y capaz. Durante muchos años los argentinos vivimos presos de la lógica autocomplaciente del fracaso, vivimos lamentándonos por nuestros errores y ese sea tal vez el elemento central para entender por qué tenemos la pobreza que tenemos, tiene que ver con nuestra cultura del poder. A los argentinos nos ha costado construir un mundo compartido porque nos hemos mirado el ombligo permanentemente, muchas veces se pensó que el poder es algo que hay que apropiarse, una cultura que se celebra la vivada, que es incapaz de construir instituciones, una cultura que en vez de tomar el poder como un servicio dijo tengo el poder y ahora me abuso de él. También creo que nos hemos obsesionado en debatir ciertos temas, referenciándonos en cómo se planteaban en el pasado, no se trata de negar nuestra historia, se trata de entender que en nuestra historia nos ha costado crear un mundo común. Por eso para salir de la pobreza tenemos que organizarnos, ser protagonistas de esta transformación, para eso los convoco a lograr entre todos consensos básicos, que nos permitan trazar un camino de futuro, una hoja de ruta que nos guíe en la construcción de reglas, que nos den estabilidad, y nos lleva a una Argentina más justa e integrada donde todos podemos tener un proyecto de vida.

Tenemos que avanzar en reformas donde cada uno ceda un poco, donde cada uno ceda un poco, empezando por los que tienen poder, y no solo hablo de la política, tenemos que hacerlo en base a la confianza, hablando de la barde, con buena fe, sin dobles discursos y abandonando cualquier todo de etiquetas que impiden que ese diálogo fluya. No digo que sea difícil, cambiar a veces cuesta, requiere que nos animemos a alguien diferente, peor ya no hay más excusas para no amigarse, no hay más excusa, es ahora o nunca. Hoy quiero proponerles tres ejes a partir de los cuales podamos construir consensos para reducir la pobreza, que es la principal meta por la cual pedí que se evaluara m Gobierno. Esto digo sin desconocer de la educación. La salud, la protección social, la infraestructura, el medioambiente, que también son objetivos fundamentales de nuestro Gobierno. Pero hoy me quiero concentrar en estos tres ejes: el primero es sobre la responsabilidad fiscal, la inflación y los impuestos, no podemos gastar más de lo que recaudamos, y esto lo digo en todos los niveles del estado, tenemos que seguir bajando la inflación y comprometernos para que la inflación nunca más vuelva a ser un instrumento de la política, y debemos reducir la carga tributaria, diseñar un sistema de impuestos equitativos sustentable, con una relación cooperativa entre Nación y provincias. El segundo eje es favorecer el empleo, creemos en el trabajo como eje del proyecto de vida de las personas, necesitamos más y mejores trabajo para millones de argentinos, entonces avancemos hacia un esquema de reglas de juego que fomenten el empleo privado, formal. El tercer eje es el de la República y la calidad institucional, queremos comprometer a todos los sectores a colaborar en el fortalecimiento de la república y a construir un Estado que no esté al servicio de la política o de sus funcionarios o de sus gremios, sino al servicio de los argentinos; esto incluye reformas en la Justicia, en el sistema electoral y en iniciar un camino de transparencia e integridad para prevenir y castigar a la corrupción.

Déjenme explicar cada uno de estos ejes con más detalles porque creo que es muy importante saber de qué estamos hablando, sin embargo no esperen una descripción de los instrumentos, queremos para que sean el aporte del Gobierno a las diferentes mesas del consenso. Sobre el primer eje, lo que llamamos responsabilidad fiscal significa que durante mucho tiempo los argentinos no hemos podido equilibrar el manejo de nuestras cuentas públicas y esto no puede seguir así, no podemos seguir gastando más de lo que nos ingresa, tenemos que comprometernos al equilibrio fiscal en todos los niveles de Gobierno, acordar un camino entre Nación y las provincias para acercarnos lo más posible al superávit de las cuentas públicas. Esto no es negociable, no es nuestro dinero el que nos toca administrar, es el dinero de todos los argentinos y debemos administrarlo con la mayor responsabilidad posible, una parte central de la reforma será la nueva relación fiscal entre el Gobierno nacional y las provincias.

Agradezco hoy la presencia de nuestros gobernadores y todo lo que hemos logrado trabajando juntos estos dos años, y los convoco a pensar en soluciones duraderas. En estos dos años firmamos con los gobernadores consensos y hojas de rutas en educación, modernización del Estado, narcotráfico, energía, minería, cultura; estos acuerdos nos muestran el camino para seguir avanzando en los que nos toca hoy, que es acordar una distribución de recursos equitativa en la que esté las responsabilidades de cada uno para usar lo mejor posible los recursos que tenemos. Estas reglas claras nos van a permitir seguir trabajando juntos en las obras de infraestructura que tanto necesita nuestro país, y con los gobernadores también tenemos que avanzar en otro camino importante, tenemos que desandar juntos la escalada de impuestos que Nación, Provincia y Municipio hicieron los últimos años. El gasto para reducir el gasto público es mayúsculo pero no deja de ser básico, necesitamos menos impuestos, más obras, y todo esto lo debemos lograr con equilibrio fiscal, se lo debemos a las próximas generaciones.

¿Qué madre o qué padre pueden dejarles a sus hijos deudas y problemas? Nuestra generación tiene que poner en orden las cuentas públicas para que cada argentino recién nacido herede patrimonio, infraestructura, cultura, bienestar, y no pasivos sociales, financieros o educativos. Ustedes saben que recibimos un Estado con un déficit alto, insostenible en el tiempo, que estamos bajando gradualmente de a un punto por año, porque queremos cuidar a quienes pueda sufrir la transición y porque queremos que la reducción sea para siempre, queremos que los argentinos incluidos sus dirigentes valoren el equilibrio fiscal como un requisito indispensable de un buen Gobierno, no nos gusta endeudarnos, pero mentirnos, emitiendo dinero sin respaldo y generando inflación. Desde el primer día reconocimos que la inflación es fruto de una mal política, estamos bajando gradualmente y este año será la más baja desde el 2009, no se puede crecer sostenidamente, no se puede aspirar al desarrollo, a la creación del empleo, a la reducción de la pobreza, si no bajamos la inflación. Todos nuestros vecinos la han vencido y también la han hecho la mayoría de los países del mundo, la inflación alta castiga a la mayoría, lastima a la inversión, impide la competencia, y por ende el incentivo a mejorar, la inflación arruina el ahorro. Solos unos pocos privilegiadas casi siempre gente con recursos o contactos puede protegerse de ella, la mayoría de los argentinos solo la sufre.

Quiero proponerles un compromiso de todos para que nunca más volvamos a tener inflación, necesitamos un moneda estable para que el crédito que empezó a crecer en la Argentina crezca fuerte y sólido. Necesitamos crédito a más largo plazo y menor costo para sostener tanto del sector público como del privado, lo mismo necesitan las familias argentinas para que cada uno pueda acceder a su propio hogar, pero el crédito se sostiene sobre la confianza, cuánto más previsible seamos, cuánto más estable es nuestra moneda, cuánto más baja sea la inflación, más crédito habrá para todos. También como parte de este primer eje quiero hablar de los impuestos, lamentablemente tenemos impuestos que ningún país tiene, impuestos demasiado altos, con una distribución poco equitativa y un sistema impositivo complicado y engorroso, y la peor distorsión de nuestro sistema es la evasión fiscal, genera competencia desleal, castiga a los más productivos, a los que invierten a los que exportan, a los que dan trabajo formal. Ya empezamos a bajar la carga tributaria, bajó casi dos puntos desde que asumimos, claramente desde un punto de partido muy alto, es cierto, y todavía nos queda mucho camino para recorrer. Por eso queremos avanzar con las provincias y con los municipios hacia un sistema de impuestos hacia un sistema de impuestos más simple, más claro, más equitativo y que beneficie la inversión productiva y la creación de empleo, por eso mañana o el miércoles vamos a presentar una propuesta de reforma tributaria, con la mira en la equidad y en largo plazo. Un último punto sobre la situación macroeconómica y su sustentabilidad a largo plazo: tenemos que pensar una conversación adulta y honesta sobre nuestro sistema de jubilaciones y pensiones. Estamos orgullosos de la amplia cobertura de nuestros jubilados, el año pasado creamos la pensión universal al adulto mayor, para que todos los mayores de 65 años tenga un ingreso asegurado, y estamos orgullosos de la Reparación Histórica que ha permitido corregir a más de un millón de jubilados. Pero sabemos que nuestro sistema previsional esconde seria inequidades si no es sustentable, a mi entender no debería haber jubilaciones de privilegios, ni regímenes especiales, que por ejemplo habiliten sin justificación a que algunos se jubilen a las 40 o los 50 años, mientras otros tienen que trabajar hasta los 65 ¿Por qué?

En la ley de Reparación Histórica se previó la creación de un consejo para diseñar un nuevo sistema previsional dentro de un plazo de tres años, el sistema seguirá siendo universal, público, solidario y de reparto, pero también necesitamos que sea integral, sustentable y justo, que busque que todos los argentinos trabajemos al mismo tiempo. Eso es justo.

Por eso, en las próximas semanas, vamos a convocar a la comisión prevista, en dicha ley, para que las fuerzas políticas: representantes de jubilados, trabajadores, empresarios, académicos, expertos previsionales en un proceso participativo, puedan elaborar una propuesta para que el Congreso trate oportunamente.

Hasta que esa reforma entre en vigencia, vamos a presentar algunas propuestas para la transición.

Pasemos al segundo eje: el de comprometernos a tomar medidas, que favorezcan la creación de más y mejor empleo privado y el crecimiento de la producción. Si queremos salir de la pobreza tenemos que crear más trabajo, es el único camino, no hay otro. Para eso, en los próximos días vamos presentar algunas iniciativas que venimos conversando con los representantes del trabajo, orientados a la formalización del trabajo no declarado; a mejorar la capacitación; a crear nuevas formas de contratación para trabajadores que dan trabajo; a mejorar el equilibrio entre el trabajo y la vida familiar, entre otras.

También vamos a seguir combatiendo los excesos en la litigiosidad laboral, que se ha convertido en el negocio de unos vivos, la mafia de los juicios laborales es uno de los principales enemigos de la creación de trabajo en nuestro país. Por eso, insisto a las provincias para que adhieran a la nueva Ley de ART, aprobada este año; lamento – que hasta ahora- hayan adherido sólo dos distritos: Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires, y que haya sólo dos proyectos que tiene media sanción: Buenos Aires y Mendoza.

Sé que en otras provincias están en tratamiento - y les pido que aceleren el trámite – porque hay pocas cosas más importantes que esto para ayudar a crear trabajo. Estoy convencido de que los argentinos tenemos las capacidades para competir exitosamente con los mejores del planeta, pero no podemos pedirles a nuestras empresas que lo hagan, si no cuentan con las condiciones para hacerlo.

Venimos trabajando para que las cargas impositivas, el costo del crédito, las condiciones de la infraestructura logística, los costos de los insumos claves, como la energía; el conjunto de las reglas del juego sean los adecuados para alcanzar los niveles de productividad que necesitamos para integrarnos al mundo de manera positiva.

Mejorar el acceso al crédito es una prioridad, queremos más Pymes que puedan acceder al mercado de capitales y a la Bolsa; queremos más créditos hipotecarios para la gente. Seguimos teniendo uno de los mercados financieros más chicos de América latina. Necesitamos multiplicar el crédito en inversión para acompañar el crecimiento. También vamos a profundizar nuestros esfuerzos para facilitar las cosas, esto es simplificar normativas, eliminar trámites innecesarios.

 

Queremos dejar atrás un Estado complicado, lento, burocrático, pensado sobre normas llenas de vueltas, basadas en la desconfianza y no en el espíritu simple de cumplir con la ley. ¿Cómo puede ser que una empresa, una Pyme le pidan más de 1.500 declaraciones juradas por año? Seis por día hábil, además esas declaraciones generan 700 pagos, por años; casi tres por día. Es demasiado, es una locura: 158 trámites serán necesarios para una pollera para poder exportar y los hemos reducido a 118, todavía falta, tenemos que seguir, falta muchísimo. Las empresas tienen que concentrarse en producir e innovar, porque eso genera trabajo, en lugar de gastar energías innecesarias en trámites.

Toda la promoción de la iniciativa privada, tiene que darse en un marco de reglas que aseguren que los beneficios lleguen a la gente. Por eso, las empresas no sólo tienen que pagar sus impuestos y tratar bien a sus empleados, también deben comprometerse a cuidar a los consumidores y al ambiente; animarse a modernizarse y competir; a pensar no sólo en qué puede arrancarles a los gobiernos de turno, sino también en ver cuál es su aporte a la sociedad.

Debemos que actuar para que nunca más los ganadores sean los que han obtenido privilegios, a partir de sobornos, o los que se cartelizan abusando de los consumidores. Seremos implacables cuando se burlen las normas de competencias en perjuicio de la gente; creemos en la defensa de la competencia y para eso necesitamos sumar constitucional, moderno y eficaz; transparentar los mercados también es contribuir a la integridad de la Nación.

Y competir quiere decir, también, salir a seducir al mundo y dejarse seducir. No podemos seguir siendo uno de los países más cerrados; no podemos seguir creyendo que podemos vivir solo con lo nuestro. No hay manera de salir de la pobreza sino nos convertimos en un país exportador. Es importante que para lograr cualquier reforma haya un diálogo con los representantes de cada sector.

La cultura de los acuerdos y de las mesas sectoriales, de las que a menudo participo personalmente, parte de la premisa de que todos tienen que ser parte de la conversación: sindicatos, empresas, gobiernos. Nos sentamos todos en una mesa, listamos todos los problemas y vamos renglón por renglón viendo qué podemos resolver, es una maravillosa experiencia.

El tercer eje, al que los quiero convocar para potenciar las posibilidades de nuestro país: el fortalecimiento institucional. Los argentinos ya han decidido que quieren vivir en una democracia republicana con instituciones respetadas, que también los respeten a ellos, a todos los argentinos. Y no sólo a quienes tienen acceso a funcionarios o dirigentes para pedir favores y excepciones. Hemos demostrado que el cambio empieza por uno; hay que ser respetuosos del Poder Judicial, cumplir con sus sentencias y con el Parlamento, donde la presencia de ministros y funcionarios públicos es necesaria para informar y rendir cuentas ante los Diputados y Senadores de la Nación. Además, desde el comienzo de nuestro gobierno, hemos buscado comunicar cada uno de nuestros actos a todos los argentinos, asumiendo un compromiso firme con la libertad de prensa.

Otro capítulo: la modernización del Estado es una tarea fundamental. Estamos construyendo un Estado abierto, moderno y democrático; un Estado ágil, que simplifique trámites, agilice procesos, jerarquice al empleado público; un Estado íntegro, transparente, que se comunica y tiene inter-operatividad con los demás Estados. Estamos trabajando con más de 1.000 municipios dentro del Programa de País Digital, incorporando expedientes electrónicos, el tablero de control para gestionar mejor; dándoles accesos a sistemas cómo contratar y cómo comprar, una revolución.

Queremos consolidar estos avances y extenderlo a todos los niveles de Gobierno; el cambio cultural que estamos impulsando persigue objetivos concretos: un Estado que esté al servicio de toda la sociedad y no una sociedad al servicio de unos pocos, queremos instituciones públicas transparentes, queremos consolidar instituciones, en las que la sociedad confíe, porque no alcanza con que sólo algunas personas que ocupan cargos públicos sean la garantía de la ética.

Así como decía antes, que queremos un país en que la inflación sea intolerable; queremos un país donde la corrupción sea intolerable. Tenemos que erradicar nuestra cultura del: “roban, pero hacen”; hay que demostrar que se pueden ganar elecciones haciendo políticas con decencia. Para esto hemos impulsado importantes normas, como la Ley de Acceso a la Información Pública, como una agencia independiente y profesional que ya está funcionando; ahora es el turno de las provincias, que pueden adherirse a la ley nacional o sancionar una ley propia. Yo – si me permiten – le recomiendo la ley nacional, que es muy buena y se aprobó con el consenso de todas las fuerzas políticas y las organizaciones de la sociedad civil.

Sé que algunas provincias ya están avanzando, pero otras están retrasadas. Les quiero pedir que avancen y que demuestren su compromiso con la transparencia y el acceso a la información pública. No olvidemos que es un deber de los servidores públicos.

Otras normas, que hemos impulsado, son la Ley del Arrepentido, para casos de corrupción; los decretos de regulación para casos de conflictos de intereses; el mejoramiento de los procesos de compras y contrataciones con sistemas informáticos, que transparentar los procesos licitatorios y la digitalización de todos los expedientes públicos de la Administración Central, entre muchos otros.

Existen en el Congreso proyectos orientados a la lucha contra la corrupción, que hoy cuentan con media sanción y en el caso de la Ley de Responsabilidad Penal de Personas Jurídicas; la Extinción de Dominio; la ley de Reforma Política.

Somos una república federal y por eso el compromiso con la transparencia es una decisión que debe ser adoptada por los tres poderes del Estado, los gobiernos provinciales, los municipales de todo el país. Poner luz sobre los asuntos públicos y rendir cuentas es una obligación de todos.

La Justicia: es otro de los poderes del Estado que ha iniciado un proceso de reconstrucción de confianza, que parece haber perdido para muchos. Tenemos que seguir trabajando para asegurar que cada día la Justicia siga mejorando en su respuesta a la demanda, de una sociedad que ya no admite la impunidad, ni la arbitrariedad, ni demoras justificables. Como dije, recientemente, nada más solidario y equitativo, que una Justicia que trata a todos los ciudadanos por igual, sin mirar la situación relativa de poder.

Nuestro sistema político, por momentos, pareció más enfocado en beneficiar a los políticos y no a quiénes tienen que representar. Hay repartidos por el Estado rincones y recovecos, donde funcionarios de todos los gobiernos, en todos los niveles lograr ubicar amigos, parientes, militantes de sus agrupaciones. Un ejemplo - que descubrí hace muy poco – es el de la Biblioteca del Congreso de la Nación, que tiene más empleados que las bibliotecas más grandes del mundo, que pasó de menos de 500 a más de 1.700 empleados en los últimos años. ¿Qué ha pasado este tiempo para que aumentara así, qué compromiso tienen con la gente, quienes la administran? 1.700 es un número escandaloso para una biblioteca, una vergüenza y sobre todo si comparamos con la Biblioteca del Congreso de Chile, que tiene menos de 250 empleados. Este tipo de estafas, sí porque son estafas se tienen que terminar, no hay más lugar para esto.

Otro caso es el de las Legislaturas provinciales, que ya eran escandalosos hace 15 años y desde entonces siguieron aumentando de tamaños. Hay varias provincias donde la cantidad de empleados de la Legislatura viene aumentando a más de 10 por ciento, por año. Hay casos de legisladores que tienen más de 80 empleados, sí 80 empleados por legislador. Estoy seguro de que hay maneras mucho mejor de trabajar, mucho mejor que armar quioscos para los amigos de la política.

En el ministerio Público Fiscal se contrataron 1.100 personas, entre el 2012 y el 2016, la mayor parte de estas asignaciones fueron para cargos de alta jerarquía. No quieran saber los sueldos. En el Consejo de la Magistratura hay una desproporción similar, el número de consejeros creció casi un 140 por ciento, en diez años, 140 por ciento en diez años. Y hay casos, como el de empleados de ordenanza, cuya función es servir café o llevar expedientes, que tienen sueldos arriba de 100 pesos por mes y además, gozan como todos los empleados del Poder Judicial, de un régimen de licencias muy generoso, que llega a permitirles tomarse dos años de licencia, con goce de sueldo. Y no puede ser que el horario de atención de los juzgados y de la justicia, en general, sea hasta las 13:30 horas; no puede ser que durante 45 días esté interrumpido el servicio de Justicia. Qué bueno sería para todos, realmente, que la Justicia dé el ejemplo, que elimine una de estas licencias o que se replanteé estas interrupciones que no hacen más que demorar causas que tardan años.

También es importante que modernicen sus procesos para dar un servicio ágil y transparente. En la Justicia el expediente electrónico no existe, los expedientes tienen 200 hojas, mínimo, en papel, que se cosen y todavía están escritos en español antiguo. Este sistema es viejo, poco transparente y contribuye a que la Justicia sea más lenta todavía. Estos son sólo pequeños ejemplos que podíamos pasarnos días porque son miles y nos muestran lo básico, lo mínimo que tenemos que empezar a cambiar, esto es básico y mínimo.

Y cada uno desde su lugar puede contribuir a reducir el gasto público: veamos el caso de las universidades. En 10 años la planta de personal docente y no docente; la oferta académica; el número de universidades aumentó en promedio de más del 30 por ciento, pero la matrícula de estudiantes sólo el 13 por ciento. Claramente esos incrementos no se correlacionan con la tasa de graduación, que es una de las más bajas del mundo.

Por eso, se requiere el esfuerzo de las universidades para que asignen de formas más eficientes los recursos, para mejorar su desempeño y contribuir entre todos a reducir el gasto público.

Otro caso es el de las obras sociales; en Argentina hay 280, de las cuales sólo 40 representan el 70 por ciento de los trabajadores y sus familias. Esto quiere decir que hay 240 obras sociales que sólo representan el 30 por ciento de los trabajadores y lo digo habiendo – desde el primer momento – apoyado a las obras sociales, pero esta cantidad llama la atención.

La sociedad argentina, en su conjunto, invierte mucho dinero en salud, y a pesar de eso tenemos un sistema muy desigual. Queremos obras sociales fuertes y bien administradas, porque esto significa mejorar la calidad de vida y la atención a la salud, tanto de los trabajadores como de sus familias. Para hacerlo invitamos a dialogar a nuestra dirigencia sindical y así ver, entre todos, cómo podemos resolver de la mejor forma estas incongruencias.

Algo similar sucede con los sindicatos: no puede ser que haya más de 3.000, en la Argentina. Y sólo 600 firmen paritarias anualmente; necesitamos organizaciones sindicales fuertes, transparentes, que realmente tengan la vocación de representar a los trabajadores. Así que también los invitamos a ellos, a ustedes a dialogar, a echar luz sobre esta situación y así entre todos podamos trabajar para generar más trabajo, lo que nos va ayudar a avanzar hacia una Argentina sin pobreza.

Mejorar el Estado es poner la política al servicio de la gente y no de sus propios intereses. También creemos que el sistema institucional político, esto es cómo se organizan los partidos, cómo se organizan las elecciones quedó anclado en el pasado y tiene que dar un salto hacia adelante.

En todos estos ejes, en todos tenemos propuestas concretas, que vamos a ir presentando en las próximas semanas.

Para ir finalizando, tenemos que trazar una línea de austeridad para lo que viene, mucho de los que estamos hoy acá somos unos privilegiados. Sí, porque hemos tenido acceso a recursos y a oportunidades que muchos argentinos no tuvieron. Por eso tenemos que demostrar qué vamos a hacer, tenemos que dar el ejemplo y sabemos que no nada más potente que dar el ejemplo.

Las reformas, en las que tenemos que avanzar, exigen que cada uno tenga que ceder un poco, empezando por los que tienen más privilegios. Porque en el camino del gradualismo hay quienes no pueden esperar. Hay cambios que tenemos que hacer lo más rápido posible para que los argentinos salgan de la pobreza y para que la clase media pueda crecer. Ya vimos que no nos sirvieron los atajos, ya vimos dónde nos llevaron las avivadas, queremos acabar con los privilegios que salvan a unos pocos, mientras tantos argentinos padecen la pobreza y la desigualdad.

Estoy acá pidiéndoles que todos hagamos nuestro aporte, es la forma de sacar a este país adelante cuanto antes. El único rival, que tenemos son los problemas de los argentinos y nuestro único desafío es superar la resignación y el miedo. Muchos dicen que esta propuesta de país ordenado le falta épica, no estoy de acuerdo, realmente no estoy de acuerdo. Qué aventura más excitante que hacer que una comunidad se desarrolle, más allá de los límites que creía tener; qué aventura más épica que la de un nuevo desarrollo, basados en consensos básicos deseados por todos. Eso es aventura, la aventura de cambiar, de mejorar todo lo mejorable. Eso provoca entusiasmo y nos desafía a tomar las riendas con nuestras propias manos.

Vivamos esa sana rebeldía de querer más y saber que es posible, que está en nosotros lograrlo. Sé que comparten mi visión, que es una esperanza compartida, pero no una esperanza quieta. Es una convicción que nos impulsa a dar nuevos pasos cada vez más consistentes para acercarnos una Argentina posible y maravillosa, sin distinciones ni privilegios, con oportunidades para todos, repito: sin distinciones ni privilegios, pero con oportunidades para todos. Muchas gracias a todos.

Se trata del empresario francés Jean-Baptiste de Franssu, quien reemplazará al abogado alemán Ernest von Freyberg, nombrado por Benedicto XVI en febrero de 2013. El cambio se enmarca en la segunda fase de la reforma impulsada por el pontífice para dotar la entidad de mayor transparencia.

Este cambio en la dirección del IOR, envuelto en los últimos años en una serie de escándalos financieros, se enmarca en la segunda fase de su reforma, impulsada por el pontífice argentino Jorge Bergoglio para dotarla de una mayor transparencia.

Según la Santa Sede, el IOR está actualmente en una "fase de transición tranquila" y con la dirección de Von Freyberg pasó una primera etapa que se completó con un "excelente" progreso y cuyo resultado fue una mayor "transparencia".

El cardenal George Pell, prefecto de la Secretaría de Economía, declaró en un comunicado que "existen muchos desafíos y trabajo por delante" y aseguró que el papa Francisco "ha dejado claro que los cambios deben hacerse de manera diligente".

Además del cambio al frente del IOR, la Santa Sede anunció reformas que afectan al Fondo de Pensiones del Vaticano, a la organización de su servicio de prensa y medios de comunicación y a la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA).

En otro orden, el Papa reconoció las "virtudes heroicas" del sacerdote español Saturnino López Novoa (1830-1905), lo que constituye su primer paso hacia la santidad.

El Vaticano precisó que la promulgación de este reconocimiento al sacerdote de la localidad española de Sigüenza fue ratificado en una audiencia privada entre Bergoglio y el cardenal prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Angelo Amato. (Télam)

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