22 DE NOVIEMBRE DE 2017 |

Primeras imágenes del país después del 22 de octubre: Cambiemos envalentonado y el peronismo entre el fracaso de la oposición amigable y la incógnita del postkirchnerismo.

Por Pablo Papini (*)

Durante las nueve semanas que separaron a las PASO del comicio de ayer se discutió poco (se habló del frío clima preelectoral, de hecho, y con razón), y siempre alrededor de lo mismo: hegemonía macrista, crisis peronista, sólo se trata de ver hasta dónde llega la CEOcracia. A propósito, primera pregunta: ¿cómo se interpretarán estos resultados al interior del macrismo?. Lo que llaman gradualismo es shock, pero podría ser todavía peor.

¿Irán a por más, como se le reclama al gobierno nacional desde los termos ultraliberales?, ¿O seguirán cuidando la sustentabilidad política?

Es cierto: el hachazo al bolsillo ha contado a su favor con el colchón de una herencia que sólo en el relato es pesada. Pero ha ganado terreno en las urnas una narrativa sacrificial que antes en Argentina sólo había tenido lugar con finales de ciclo sangrientos, que no fue el de CFK.

Se trata de una novedad; si el peronismo no la somatiza, seguirá fuera del signo de los tiempos, pecado esencial en esa formación. En definitiva, todo tiene que ver con la falta de reflexión acerca de 2015.

Que ya no pasa por comprender una derrota electoral en sí, sino por cómo se llegó a que se premie a una fuerza que hace épica de la resignación. Y a la que se le disculpa, mientras dure ese crédito, hasta salvajadas como la del manejo siniestro que tuvieron en el caso Santiago Maldonado.

Cambiemos está en una etapa en la que puede cualquier cosa porque todo mal trago se asume como necesario. ¿Simplemente rechazo al pasado o hay algún convencimiento allí?

Seguramente haya una tensión al respecto al interior del voto cambiemista, pero en política, mientras se triunfe, hay derecho a avanzar, a llenar de contenido esa victoria.

Siempre sin perder de vista las relaciones de fuerza, por supuesto. Pero ahí irrumpe el otro aliado de Mauricio Macri y compañía en esta lucha. “Cambiemos está en una etapa en la que puede cualquier cosa porque todo mal trago se asume como necesario. ¿Simplemente rechazo al pasado o hay algún convencimiento allí?”

El justicialismo en pleno ha sido cacheteado.

Hasta ayer tenía varios vencedores insuficientes; de aquí en más, son mayoría los derrotados. Insólitamente, en las últimas horas se supo que los gobernadores más amigos de Olivos, los que perdieron peor, querían acotar a los intendentes de Unidad Ciudadana. Varios de los cuales mejoraron su performance de las primarias. Los caciques provinciales que salieron bien parados de esta elección son los que más le mostraron sus dientes a Casa Rosada.
Ni éstos ni aquellos alcaldes practican cristinismo, pero tampoco gorilismo doméstico contra la presidenta mandato cumplido.

¿No será que conviene el postkirchnerismo y no el antikirchnerismo, para lo cual el público ya tiene oferta consolidada en el mercado electoral? Incorporar aquella experiencia, reinventarla. No clausurarla. La justicia social no pasa de moda; sí las formas de convencer de que es conveniente ese rumbo, por resumirlo entendiblemente. La grieta en el macrismo –que no es tal porque hay un bando ultra dominante: el del jefe de gabinete Marcos Peña– se da entre la tesis del premier y la del titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó.

El primero alega que hay que mantenerse en la posición purista de ajenidad al peronismo. El segundo, propone incorporar a algunos pejotistas no-K para procurar evitar la segunda vuelta en 2019. Ahora la cuenta es otra: ¿por qué eso se alcanzaría negociando con derrotados?

¿Por qué no ir también por sus dominios locales?

Las reelecciones disponibles para todos (Macri, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta) son los paños fríos que postergarán cualquier puja por la de la consolidación en curso. Se habla del drama que puede representarles una Elisa Carrió con más de 50 puntos, pero vienen llevándose por delante varias máximas tenidas por indiscutibles.

“¿No será que conviene el postkirchnerismo y no el antikirchnerismo, para lo cual el público ya tiene oferta consolidada en el mercado electoral?”

Por otro lado, ya le marcaron la cancha: el fallo contra Alejandra Gils Carbó, a quien Lilita sostiene a su pesar hasta que le aseguren que le tocará algo en el reparto del eventual nuevo orden en el mundo de los fiscales, salió justo cuando ella debió callarse la boca unos días tras patinar por el caso Maldonado cerca de la hora de las urnas. Nada personal, sólo negocios, dijo el Presidente y aprovechó esa patinada para avanzar casilleros en relación a una socia que necesita pero que lo incomoda.

Convendría dejar de considerar que hay allí apenas idiotez y marketing. En el país del 23 de octubre, pues, asoma una calesita en medio de un desierto. La incógnita es si ello no entrañará riesgos.

Siempre han andado mejor los que debían lidiar con competencia dura.

(*) Abogado y asesor legislativo en la Cámara de Diputados de la Nación. Militante peronista. Entusiasta proyecto de analista político. De Avellaneda.
NAC&POP: Twitter: @pabloDpapini

La actual gestión del Ministerio de Trabajo parece no entender que los sindicatos pequeños, como es el caso de los de médicos y profesionales, necesitan del acompañamiento de esa cartera para que contribuya a que las negociaciones gremiales deriven en beneficios para los trabajadores. Al cabo de más de veinte meses de gestión, el ministro Jorge Triaca, y sus colaboradores han ignorado sucesivos pedidos de audiencia e invitaciones a un diálogo con la Asociación de Médicos de la Actividad Privada (AMAP). 

Por Dr. Héctor Garín (*)

Acudimos al Ministerio de Trabajo exclusivamente a discutir paritarias o algunas situaciones específicas de conflicto con los representantes de las empresas o cámaras de salud. Sin embargo, la intención de la AMAP va más allá: consideramos que hace falta que las autoridades laborales tengan pleno conocimiento de la situación del sector de la medicina privada y contribuyan a revertir las inequidades laborales y la desprotección que soportan los profesionales de la salud.

Resulta paradójico que en la mayoría de los casos, los médicos que trabajan en el ámbito privado no tienen cobertura de salud si no la pagan de su bolsillo: no están cubiertos por la Seguridad Social. Tampoco cuentan con ningún tipo de licencia para capacitarse y las mujeres no tienen licencia por maternidad ni lactancia.

Esta realidad es sufrida por gran parte de la comunidad médica, ya que muchas clínicas, sanatorios y obras sociales tienen a un alto porcentaje de su personal no registrado. Son profesionales monotributistas: carecen de vacaciones y de licencias por enfermedad, entre otros beneficios de la ley de contrato de trabajo. Y cuando el médico intenta algún reclamo, los empresarios o dirigentes lisa y llanamente lo ignoran.

Nadie puede desarrollarse como persona y como profesional si no cuenta con un mínimo de seguridad sobre su propia vida, si es humillado con una remuneración denigrante y es sumido en la incertidumbre del desempleo. Qué decir entonces de los médicos, que cada día tienen la enorme responsabilidad de mantener la salud de sus pacientes y trabajan en la delgada línea entre la vida y la muerte.

Pero, lamentablemente, vemos que a las autoridades del área de Trabajo les interesa fundamentalmente que no se genere inflación: el salario parece ser nuevamente una variable de ajuste. A su vez,  su atención se enfoca en las discusiones con la CGT y las entidades grandes de base, que en realidad no requieren de la intervención del ministerio para que sus reclamos se cristalicen.

Por otra parte, consideramos que las autoridades deberían interesarse por la situación de los médicos residentes en el sector privado, un sector de trabajadores que en la enorme mayoría de los casos está sometido a jornadas de trabajo muy extensas, con escaso lapso de descanso diario, con una absoluta disparidad en las retribuciones tanto en sus montos como en la forma de contratación. Abundan los casos en los que a los residentes se les exige una jornada de 14 horas diarias y guardias de 24 horas, de modo tal que pueden llegar a trabajar cerca de 120 horas semanales cuando la ley de contrato de trabajo fija un límite de 48 horas. Esto significa que trabajan casi el triple que cualquier trabajador de otra actividad. Una situación intolerable desde todo punto de vista.

El Ministerio está para mediar a favor del más débil en la relación laboral, que sin duda es el trabajador. El ministro Triaca ha dicho que “hay que entender al que despide”. Es muy extraño pensar que un ministro de Trabajo o un sindicalista puedan estar de acuerdo con los despidos. Más que entender hay que establecer mecanismos para colaborar con los empresarios para que generen puestos de trabajo, y no para que éstos desaparezcan.

El trabajo dignifica al hombre, entonces hay que defender a los trabajadores y luchar por sus fuentes laborales. Hay una clara definición que rige a la Constitución Nacional: el principio de igualdad ante la ley y la igualdad de derechos para todos. Ya sea que se trate de un trabajador afiliado a un sindicato “chico”, “mediano” o “grande”. El Ministerio de Trabajo debe apoyar a todos.

(*) Secretario general de la Asociación de Médicos de la Actividad Privada (AMAP) y presidente de la Federación Médica Gremial de la Capital Federal (FEMECA).

Con fecha 28 de agosto recibí (vía Facebook) y con sorpresa, un mensaje del señor Benito Correa, quien sería titular de la empresa O.B.C. Producciones (él mismo). En la comunicación se me invitaba a recibir la “Distinción Arco de Córdoba” a nivel nacional e internacional.

Asimismo se aseveraba que la misma resultaba “muy bien merecida” por mi “esfuerzo y dedicación” por mi trabajo como artista, músico, poeta, escritor, compositor y cantante.

Me resultó por demás extraño que se me considerara merecedor de una distinción, en particular cuando no soy ni artista, ni músico, ni compositor ni cantante (si poeta, escritor, periodista y autor de letras de canciones). Es decir que me conocían poco o nada y me proponían una distinción.

Finalmente, se me invitaba a adquirir la tarjeta para la “gran cena” que se hará el 11 de noviembre de 2017 en la ciudad de Córdoba contactándome a los teléfonos 0351-4708541 o 0351-155064464.

Al excusarme por no poder concurrir al evento y sugerir que podría recibir tal reconocimiento por correo postal, desapareció de Facebook la referencia a la distinción que había merecido horas antes. Y el señor Correa se limitó a decir –Bueno, disculpe- y más tarde –la cena hay que pagarla- pero sin referencia específica a la distinción.

Resumiendo, ha quedado claro y alguien debe decirlo, que “el rey está desnudo” y la “Distinción Arco de Córdoba” es una construcción al solo efecto de hacer propaganda de la empresa productora que la organiza, que basa su "fama" en la de sus premiados y que las distinciones en cuestión acaban  pagándolas los "distinguido", a través del valor de la tarjeta que debe adquirir para la "gran cena" a la que convocan y en la cual se entregan los premios.   Un bochorno.

Jorge Padula Perkins

DNI 10.389.733

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La votación de las PASO del 13.8 – una encuesta pre-electoral obligatoria donde no se elegía básicamente nada – dio lugar a una maniobra financiera que le ha costado muy caro a la Argentina.
El costo directo de estas supuestas  elecciones internas  se ha estimado en unos 2.800 M$ (Millones de Pesos) pero la movilización total de la ciudadanía y todos los servicios conexos inherentes a la jornada electoral es probable que eleven esa cifra mucho más arriba todavía.

Por Héctor Giuliano

Sin embargo, este costo directo no resulta tan relevante comparado con el negociado financiero que estas PASO han servido para inducir y enmascarar.

Con el falso argumento de un  pánico  o  temor  inexistente los grandes operadores financiero-bancarios y cambiarios – en el marco de una verdadera acción psicológica colectiva - consolidaron uno de los  zarpazos especulativos más grandes de los últimos tiempos y, lo que es peor, lo hicieron en connivencia fáctica con el Banco Central (BCRA) que, caso contrario, debiera haber denunciado este tipo de maniobras (una maniobra que, por otra parte, es también un clásico histórico de corrupción en casi todas las convocatorias electorales):

Los capitales financieros – locales e internacionales – provocaron la  escapada  del dólar mayorista de las últimas semanas previas al 13.8 (como ya lo habían hecho antes del mega-vencimiento de Lebac del 18.7) retrayendo unos parte de la liquidación de exportaciones (grandes grupos agro-exportadores, principalmente de soja) y pasando otros fuertemente sus posiciones de divisas a pesos (agentes bursátiles y bancos), coincidentemente con una retracción de ingresos y/o aumento de salidas de fondos especulativos externos o  dinero golondrina ,   que lucra con el arbitraje entre tipo de cambio y tasa de interés. Esto, como agravante, se habría dado en un momento de menores ingresos de divisas por nuevas deudas (siendo que las que entraron luego se usaron para atender la pérdida de reservas que ya se había producido).

El BCRA respondió a esta movida aumentando sus tasas de interés a corto y muy mediano plazo – por Lebac y por Pases Pasivos – en el mercado secundario (donde habría llegado a pagar tasas implícitas de hasta el 28 % anual los días previos al fin de semana de las PASO). Y también respondió con intervenciones directas en el mercado cambiario, donde en 10 jornadas se desprendió de más de 1.800 MD (Millones de Dólares) de Reservas debido al mismo proceso especulativo.

Como las PASO se daban sólo dos días antes del nuevo mega-vencimiento de Lebac, por 535.000 M$ 1  - el 56 % del stock total de estas letras, que suman más de 950.000 M$ (una cifra superior a la Base Monetaria, que al 7.8 era de 832.300 M$) - el BCRA terminó reconociendo a los acreedores bancarios otra vez una tasa del 26.5 % anual, la misma que la licitación anterior del 18.7.

Ergo, la movida artificial de los grandes oligopolios sobre la cotización del dólar sirvió para que el BCRA – como supuesta víctima de esta operatoria – mantuviera elevadas las tasas con que remunera a los grupos financieros que manejan el macro-negocio del arbitraje entre Dólar y Tasa de Interés; un negociado armado sobre la base de la extraordinaria sangría financiera que se viene produciendo y aumentando cada vez más a costa del BCRA.

Es decir, que se produjo una enorme masa de ganancia especulativa, financiera y cambiaria a la vez, por la acción combinada de especuladores y BCRA: ganancias que se dieron por el diferencial de cotización del dólar y ganancias por el aumento de las tasas de interés de las Lebac.
Los hechos reflejan crudamente las magnitudes que esta vez estuvieron en juego:

El martes 15.8 le vencían al BCRA Lebac por valor de 535.000 M$ (más de la mitad del total de las letras) cuya renovación – como todos los meses – deviene una necesidad inexorable para el Banco ya que nunca podría inyectar al mercado una suma ni mínimamente cercana a esa cifra.

De esos 535.000 M$ el BCRA renovó 453.400 M$ aceptando pagar – como el pasado mes de Julio – una tasa del 26.5 % anual por las letras más cortas (a 35 días), que son la mayoría, y elevando a la vez el resto de las tasas que abarcan la curva de rendimientos:

Fuente: Comunicado 50875, del 15.8.2017, del BCRA.

La diferencia de 81.600 M$ por letras no renovadas (535.000 – 453.400 M$) supuso obviamente una reducción del stock de Lebac pero, en forma simultánea y como contrapartida, significaba un fuerte aumento del circulante dentro de la Base Monetaria, con el consiguiente peligro cierto de presión inflacionaria.

El importe de los pesos inyectados el Martes pasado era, en realidad, mayor aún porque a los 81.600 M$ de Lebac no renovadas se sumó el pago en efectivo de intereses por unos 15.000 M$ correspondientes a las letras vencidas ese mes, junto con otras operaciones menores: en total, más de 100.000 M$.

El destino de este remanente de fondos de Lebac no renovadas no se informó oficialmente pero habría tenido varios canales de colocaciones alternativas:

Unos 21.000 M$ fueron reabsorbidos por el propio BCRA vía colocación de Pases Pasivos, que son títulos de cortísimo plazo (a 7 días) y pagan el 26.25 % anual (que es la Tasa de Interés de Referencia fijada por el Banco).

Otros 15.000 M$ fueron también reabsorbidos por el BCRA pero a través de ventas de Lebac de su cartera en el Mercado Secundario.

Una parte de los fondos de estas letras no renovadas habrían ido a la Bolsa para posicionarse en la compra de Títulos Públicos ajustables por Inflación (CER) y/o por Tasa Badlar.
 Una masa no cuantificada habría ido nuevamente a la compra de dólares, sumándose al leve rebote alcista que se dio después de la baja relativa inmediata posterior a la renovación de Lebac del 15.8.

A lo que cabría agregar otras sumas – igualmente no identificadas – que jugaron a contratos de Dólar Futuro en el Mercado Rofex, donde se pactan operaciones con dólar a 19.30 $ para fin de año pero se arbitra también con la fecha electoral del 22.10.

Bajo cualquiera de estas alternativas, lo cierto es que al costo de tales operaciones financieras del BCRA por Lebac tienen que agregarse así las correspondientes a las otras operaciones de esterilización complementarias que se hayan registrado en esta semana que pasó.

De las operaciones de venta de reservas internacionales del BCRA por 1.800 MD el Banco ya habría recomprado en Agosto algo más de la mitad – unos 1.000 MD – utilizando para ello divisas adquiridas a exportadores después de la suba del dólar y divisas ingresadas por desembolsos de deudas externas contraídas por el gobierno Macri.

Es importante destacar que – en el caso de las Lebac que estamos tratando – las letras que no se renuevan (y que tampoco son reabsorbidas por otros instrumentos) más los intereses que se pagan por las letras que vencen mensualmente implican una gran inyección de dinero al mercado, siendo que ese dinero se emite sin respaldo para poder atender los pagos respectivos. Se trata de una típica operación de impresión de billetes sin correlato en valores y, por ende, con efectos inflacionarios; pero sobre la cual notablemente el establishment financiero no se lamenta, pese a que se está emitiendo dinero sin respaldo para pagar deudas financieras, lo que también es fuente de Inflación.

En síntesis: que por la acción especulativa de los grandes operadores financieros durante el período de las inútiles elecciones de las PASO aumentó el precio del dólar, que por este incremento del dólar el BCRA subió o mantuvo elevadas sus tasas de interés, y que por esta maniobra el BCRA perdió 1.800 MD de sus reservas internacionales y tuvo y tiene que sufragar mayores costos financieros por sus Lebac, cuyo monto – solamente por intereses – ya sobrepasa los 250.000 M$ anuales. 2

El BCRA ha sido y es cómplice de estas maniobras, que contradicen abiertamente el discurso del libre y honesto juego de Oferta y Demanda de los Mercados - Mercado de Dinero (regido por la Tasa de Interés) y Mercado de Divisas (regido por el Tipo de Cambio) - porque, caso contrario, frente a este tipo de coaliciones distorsivas debiera denunciar tales prácticas por ser tan contrarias a las reglas de competencia como perversas y costosas para el Estado Argentino; y actuar en consecuencia en lugar se someterse a dicho juego extorsivo.

El BCRA debiera dar a conocer la lista de todos los grandes operadores que hicieron estos movimientos financieros y cambiarios, antes y después de las PASO, para permitir al menos que dichos operadores sean identificados por la opinión pública y no mantenerlos en secreto amparando la in-transparencia y la corrupción de los mercados, a los que tanto se pondera.

El BCRA macrista sostiene una política de ocultamiento de estas informaciones clave inherentes al Sistema Financiero con las que encubre su manejo secreto con los grandes operadores del mercado, que son precisamente los sectores que están batiendo récords de rentabilidad especulativa en el país a costa del Estado; y lo hace a través de nuevos mitos que se tratan de instalar desde el mismo gobierno:

El mito del Tipo de Cambio Flotante, cuando el BCRA no sólo interviene para cubrir los desequilibrios provocados por acuerdos espurios de los grandes operadores del Mercado sino que lo hace permanentemente, en forma indirecta, a través de su política de altas tasas de interés, para arbitrar así el pase de dólares a pesos por medio de las Lebac; y para mantener con ello retrasado el tipo de cambio ante el ingreso de divisas.

El mito de que ahora la Devaluación no se traduce en Inflación – Sturzenegger dixit - como si el aumento del dólar y el aumento de las tasas de interés no se transmitieran a los precios, cuando ambos son justamente factores causales directos y clásicos de Inflación.

El mito de que el objetivo primario de las altas Tasas de Interés es contener la Inflación cuando, en los hechos, las tasas hoy son el instrumento básico de contención del Dólar y que esa contención responde a la política macrista de Dólar bajo o retrasado frente a la inflación interna con la finalidad elemental de garantizar el pago de intereses crecientes en moneda extranjera a los acreedores del Estado. Porque el gobierno necesita un dólar bajo debido a que recauda en pesos y cada vez tiene que pagar más servicios de deuda en dólares.

Dicho con otras palabras: el presidente del BCRA, Sturzenegger, dice que sube y mantiene elevada la Tasas de Interés como forma de lucha contra la Inflación pero, en la práctica, la realidad muestra que la Tasa de Interés – en lo concreto e inmediato – antes que un instrumento anti-inflacionario es un intento de  ancla cambiaria , que es lo que esencialmente le preocupa a la administración Macri para poder sostener el pago de intereses de la Deuda Externa, fuerte y rápidamente creciente, que su administración sigue produciendo con su Política de Gobernar con Deuda.

1  Todos los importes – en Millones de Pesos/Dólares (M$/MD) - se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden existir mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.
2  Esto significa que, en realidad, el BCRA terminó recomprando casi toda la masa de Lebac cuyo vencimiento se producía el 15.8, con el consiguiente costo financiero.
Aceptar el pago de intereses del orden promedio de un 26 % anual sobre 500.000 M$ implica pagar en total 130.000 M$ en el año: aproximadamente 11.000 M$/Mes ó 360 M$/Día.
Siendo que esto corresponde sólo a la mitad del stock de las Lebac existentes, de modo que en total los intereses que paga el BCRA en el año son prácticamente el doble: 250.000 M$.
Un solo punto porcentual más de interés sobre los 500.000 M$ de las letras renovadas – como el caso de haber pasado del 25.5 % al 26.5 % de Junio a Julio, y haberlo mantenido ahora también para Agosto – representa unos 5.000 M$ adicionales por año (500.000 x 0.265 / 26.5): son más de 400 M$/Mes ó 14 M$/Día (solamente por ese 1 % incremental).
Estas cifras – como acabamos de decir, y precisando su cálculo - virtualmente se duplican si aplicamos la tasa promedio del 26 % a toda la deuda cuasi-fiscal por Lebac, que hoy pasa los 950.000 M$ (976.300 al 7.8): son más de 250.000 M$/Año (21.000 M$/Mes ó 700 M$/Día).
El BCRA paga así tantos intereses por su deuda en letras como paralelamente el Tesoro Nacional paga por la Deuda del Estado Central: el total de ambos está entre los 1.400 y 1.500 M$ por día; y el total anual conjunto por concepto de interés supera entonces los 500.000 M$. 

Fuente: Enviado por Info y Datas

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