24 DE ABRIL DE 2017 |

El ex director Nacional Electoral, Alejandro Tullio, opinó para Télam sobre el proyecto de reforma electoral que analiza la Cámara de Diputados y cuyo dictamen para ser debatido en el recinto podría emitirse mañana jueves.

Por Alejandro Tullio (*)

La propuesta de reforma electoral cuyo debate comenzó en la Cámara de Diputados el día 4 de agosto representa, aunque sea parcial, una buena oportunidad para avanzar por el camino de aproximar las prácticas electorales a las aspiraciones ciudadanas.

Los procesos legislativos tienen etapas que deben respetarse: ya concluyó la etapa de elaboración del proyecto, que expresa las prioridades del Poder Ejecutivo como iniciador -sin perjuicio de las reuniones con distintos actores mantenidos para su confección- , continúa por la consideración en el plenario de comisiones de la Cámara de Diputados, donde se escucharon exposiciones de funcionarios electorales, expertos electorales e informáticos, y ahora debe darse el acto republicano de la "deliberación" entre los diputados de distintas fuerzas políticas y fruto del debate parlamentario se producen uno o más dictámenes, que pasan a la sesión de la Cámara para su consideración y aprobación.

La viabilidad de un proyecto está dada no solo por consideraciones técnico jurídicas sino por la capacidad de obtener los apoyos (votos) que la Constitución exige para la materia electoral: 129 votos.

En ocasión de la Reforma del 2009 (Ley Nº 26.571), aunque el oficialismo tenía mayorías propias en ambas cámaras del Congreso, en la etapa de la deliberación se introdujeron más de ochenta modificaciones al proyecto enviado por el Poder Ejecutivo. A muchos opositores de ese momento se deben buenas medidas finalmente adoptadas o correcciones incorporadas en su consideración. Cuando un proyecto obtiene media sanción, pasa al Senado para un tratamiento similar.

El Gobierno Nacional ha centrado su proyecto en algunos aspectos, difiriendo para el futuro próximo otros de igual o mayor importancia aunque menos impacto mediático. Muchos creemos que el debate debe ser integral, porque en un sistema alterar un factor repercute sobre el resto. Sin perjuicio de ello, si es el principio del camino, al menos en líneas generales, va en el sentido correcto.

El proyecto tiene algunos errores y omisiones que podrán ser mejorados en la etapa parlamentaria. En la reunión de comisiones del 9 de agosto, se destacó que los diputados introducirán cambios sustanciales al mismo para hacerlo viable en los sentidos antes apuntados: son las reglas que impone la Constitución.

Entre las mejoras que deben producirse se destacan: la determinación que la autoridad de aplicación es la Justicia Nacional Electoral, la competencia de la Cámara Nacional Electoral para establecer criterios en base a los cuales el Ejecutivo pueda proveer (adquirir, contratar, o desarrollar) las soluciones electorales necesarias para alcanzar la meta fijada por el Gobierno, el establecimiento de una Comisión Independiente auxiliar de la Justicia Nacional Electoral cuyo dictamen sea necesario tanto para definir dichos criterios como para supervisar auditorías y controles, y el acceso de los partidos políticos y la sociedad civil a las soluciones informáticas propuestas para que, mediando un tiempo razonable puedan formular observaciones que sean resueltas por la Justicia Electoral para proceder a la aprobación del sistema y la autorización para su utilización.

Una Ley debe establecer procedimientos y garantías, asignar competencias, y dotar de capacidades de organización y control, acompañadas de los recursos suficientes, a los órganos encargados de aplicarla.

(*) Ex director Nacional Electoral

Juan Grabois, de perfil bajo pero de trato directo con el Papa Francisco –lo visita seguido en el Vaticano-

No tengo nada contra Gabriela Michetti. La vi una sola vez en mi vida y tampoco voy a “poner las manos en el fuego” como está de moda decir ahora, pero en mi muy limitada intuición, me pareció una buena persona. Lo que sí me da un poco de bronca es la doble vara…. Y aunque sea natural que se proteja a unos y se persiga a otros, no hay que dejar de denunciar que el aura inmaculada con la que se reviste a algunos personajes funcionales al poder real y la sospecha permanente sobre los que lo combatimos son parte de una estrategia de dominación.

Por Juan Grabois - Abogado, Dirigente social y garganta de la economía popular

Me da más bronca la injusticia social que priva a tantos argentinos del acceso a la tierra, el techo y el trabajo… Por eso luchamos tanto para revertirla, aunque sea un poquito. Me da más bronca que se anden revoleando millones de dólares en un convento o que los dirigentes políticos más destacados acumulen fortunas faraónicas, mientras mis vecinos no tienen para pagar la factura de gas o la leña con la que tratan de pasar el frío invierno patagónico. Me da más bronca la represión que sufren los trabajadores formales e informales que están luchando por su dignidad, mientras represores y golpistas desfilan como héroes nacionales.

Pero también me da bronca la doble vara. Me da bronca, por ejemplo, que Milagro Sala y ahora Raúl Noro estén presos por supuestos delitos cuando aún no han sido juzgados y que ciertamente se los prive de su libertad con menos pruebas de las que acaba de darnos Michetti sobre su propia conducta, en su indignado descargo contra muy silenciosas voces disidentes que osaron señalarle algunas irregularidades. Me da bronca la foto que me mandó ayer un compañero, donde se puede observar la habitación de Noro, un anciano militante del Movimiento Humanista, de 73 años, detenido-hospitalizado por causas políticas y portación de esposa.

Es llamativo que les exijan un estándar ético más alto a los dirigentes sociales que a la vicepresidenta de la Nación. Llamativo y patológico. Pero cuando esto se institucionaliza y se vuelve natural, atenta contra la democracia.

Me explico porque posiblemente el lector ni sepa de qué estoy hablando. Ayer, mediante una “declaración oficial” en su cuenta certificada de Facebook y una serie de comentarios que ella misma publicó en respuesta a las preguntas de otros usuarios, Michetti se autoincriminó de varias irregularidades de carácter cambiario, tributario, laboral y societario, vinculadas a la posesión de 50.000 dólares y 245.000 pesos en efectivo en su domicilio en noviembre del año pasado.

Hoy sabemos que la vicepresidenta poseía esa plata en efectivo -embolsada o no- debido a que trascendió que se la robaron de su casa el día que fue electa para la alta investidura que hoy detenta. El caso permaneció llamativamente oculto hasta hoy. La explicación de Michetti sobre tanto secretismo fue la siguiente: “Con respecto a por qué no se dio a conocer: es porque estaba involucrado uno de los miembros de mi custodia”. No veo la relación. Entiendo que las causas penales son públicas salvo los aspectos que estén bajo secreto de sumario. Y no parece ser el caso.

Con todo, no creo que Michetti sea corrupta. Y en tal caso, ¿quién soy yo para juzgarlo? Tampoco es eso lo que debe juzgar el Estado. Que alguien sea o no corrupto, sólo puede juzgarlo el de arriba, aunque a todos nosotros –sobre todo los impolutos periodistas– nos guste calificar ligeramente a los demás. Pero en nuestro ordenamiento legal ser malo, perverso o corrupto no es delito. En la Argentina lo que se juzga no es el “ser”, no es la naturaleza de las personas, sino la criminalidad de los actos concretos. Totalmente razonable porque si no cualquiera pone la vara donde se le ocurre y así caemos en el autoritarismo que tanto nos espanta. Los abogados lo llaman “derecho de acto”, para oponerlo al “derecho de autor”. Es uno de los pilares del tan mentado orden republicano.

Con esto no quiero decir ni mucho menos que la corrupción no sea un problema grave. En política es un verdadero cáncer y en lo social, peor. Me parece que Pepe Mujica dio en la tecla cuando afirmó: “Hay gente que adora la plata, y se mete en la política. Ahora, si tanto adora la plata sería mejor que se metiera en el comercio, en la industria o en lo que quiera, porque no es pecado. Pero la política es para servirle a la gente". Lo mismo vale para cualquier vocación de servicio. Si te gusta la plata, no te hagas cura, ni monja, ni maestro, ni militante social, ni directivo de una ONG caritativa. Estoy convencido de que la austeridad es un deber –moral, táctico y estratégico- de cualquiera que vive para servir a los que sufren la injusticia y quiere luchar contra este sistema que endiosa el Dinero. La manipulación partidaria de los casos más resonantes de corrupción puede generar el efecto de anestesiarnos contra esta enfermedad que tanto sufrimiento causa a nuestro Pueblo y que degrada estas vocaciones de servicio, que son en definitiva las únicas que pueden transformar la sociedad.

No sé si Michetti adora la plata. No sé si es corrupta. Sí creo que violó la ley, aunque me puedo equivocar. Me alegro que pueda defenderse y gozar del beneficio de la duda que se le ha negado a otras mujeres menos afortunadas. Tampoco me voy a rasgar las vestiduras por las infracciones que sí, creo, cometió: no me parecen tan graves, ni afectan demasiado la vida de nuestro Pueblo. Me parecen más graves las políticas de ajuste y entrega o la represión en Ledesma, la fábrica recuperada RB o la feria El Adoquín, que aparentemente gozan de plena legalidad, pero no por ello dejan de ser injustas. No obstante, estas consideraciones filosóficas no eximen a la vicepresidenta del proceso legal que sin duda le cabe por los hechos que ella misma relata y, tal vez, corresponda se aplique con ella la misma vara que se utiliza para los que no tienen poder: o porque nunca lo tuvieron o porque lo perdieron.

Si la ley no es pareja para todos, si no se aplica primeramente entre los que detentan el poder ahora, si algunos gozan de blindajes para resguardar su buen nombre y otros son sometidos al escarnio, si los fueros de unas valen pero los de otras no, bajo el paraguas de “la lucha contra la corrupción” se ocultarán persecuciones políticas y vendettas personales; se utilizarán los casos particulares como cortina de humo para esconder los problemas estructurales; se aplicará el consejo de Nikita Kruschev de echarle siempre la culpa al anterior, para justificar los problemas; el castigo o la impunidad no serán una cuestión de justicia sino de poder.“HISTORIAS PARALELAS”.

Algunos meses antes del robo que sufriera Michetti, una mujer de apellido similar, Miceli, fue condenada a 3 años de prisión por un hecho parecido. Según el diario La Nación, al recibir la pena Miceli dijo sollozando: "Sería una tremenda injusticia que yo fuera presa; estoy arrepentida de haber llevado el dinero, fue un error. Nunca jamás voy a ocupar un cargo público, ya aprendí la lección”. Estaba agradecida porque la sentencia, aunque humillante, representaba una reducción de la pena que le permitía conservar su libertad.

El hecho que causó la caída de Miceli y su renunciamiento a ocupar cargos públicos fue el hallazgo de 31.670 dólares y 100.000 pesos no declarados, una suma similar a la que guardaba Michetti en su casa. La causa generó justa indignación en la ciudadanía, dado que por entonces Miceli (Felisa) ejercía como Ministra de Economía. Miceli renunció a su cargo, fue juzgada y condenada.

Era insoportable que la responsable del dinero de todos los argentinos incurriera en actos ilícitos vinculado al manejo de su propio dinero. Ella alegó que se lo había prestado su hermano Horacio, del mismo modo que Michetti indicó que sus dólares provenían de un préstamo de su pareja Juan.

Pocas semanas después del robo y a cinco días de asumir Michetti como vicepresidenta, otra mujer, Milagro Sala, también electa democráticamente como diputada del PARLASUR, fue detenida bajo los cargos de instigar a cometer delitos y de sedición. No había ninguna prueba en su contra y la arbitrariedad de su detención ha despertado críticas internacionales, además de una fuerte denuncia de Amnistía Internacional e incluso la intervención de las Naciones Unidas. Tras dos semanas de estar detenida por subversiva, a Milagro le imputaron otros delitos menos anacrónicos y más a tono con las necesidades mediáticas: asociación ilícita, administración fraudulenta y secuestro de niños, entre otros. El expediente es bochornosamente irregular y la imparcialidad de sus juzgadores es al menos dudosa. Cinco jueces del tribunal superior de justicia son ex diputados del partido del gobernador…

Aunque no le encontraron a ella ni dólares ni pesos, Milagro no tuvo la suerte de sus dos congéneres, Michetti y Miceli, que gozan de su libertad y no pisaron un establecimiento penal. Milagro sí está presa, requetepresa, “está prohibido que den entrevistas sin autorización” (sic), según el mismísimo Ministro de Seguridad de Jujuy. Tal vez por ser india, jujeña y cabecita su encarcelamiento “preventivo” responda a razones ideológicas, de clase, etnia y origen.

Su esposo Raúl tampoco tuvo la suerte de Horacio y Juan. Con 73 años a cuesta y una larga trayectoria como periodista, hoy está detenido y custodiado en el Hospital Pablo Soria. Ni lo dejan hablar por teléfono. Noro estuvo tres veces preso en su vida: durante la dictadura de Onganía, durante la dictadura de Videla y ahora con el gobierno de Gerardo Morales.

"Sobran razones para investigar"

Dice el aforismo latino que la confesión es la reina de las pruebas ("regina probatorum"). Las confesiones de Michetti no prueban que sea mala, corrupta o perversa, pero sí que fue desprolija en el manejo del dinero y que posiblemente su desprolijidad constituya alguna de las siguientes conductas antijurídicas. Si se le aplica la misma vara que a otros, un fiscal debería investigar la posible comisión de los siguientes delitos y los organismos administrativos involucrados (AFIP, UIF, IGJ) la comisión de las siguientes infracciones:

- FALSEDAD IDEOLÓGICA: Michetti afirma: “En cuanto a los 50 mil dólares, se trataban de un préstamo que había recibido de Juan (mi pareja), para el pago de una maestría que yo quería regalarle a mi hijo, ya que concluía su carrera de grado en esos meses. Este préstamo está debidamente documentado en nuestras declaraciones juradas”.

En su declaración jurada declara un préstamo de 461.050 pesos, es decir, aproximadamente 50.000 dólares al tipo de cambio oficial de noviembre de 2015. ¿Por qué no declaró, como afirma en su descargo, que el préstamo fue en moneda norteamericana? No es un dato menor ya que al momento de celebrarse el préstamo existía el casi extinto “dólar blue”, regía el llamado “cepo cambiario” y las operaciones de este tipo estaban restringidas por la AFIP. En ese sentido, no es osado afirmar que la falsedad en la declaración jurada respondería a una intencionalidad de evadirse de las responsabilidades por la infracción cambiaría.

Por otro lado, un mes después de los hechos y bastante antes de la presentación de su declaración jurada, esos 50.000 dólares representaban 650.000 en pesos. A la fecha de presentación de la declaración jurada del periodo 2015, 750.000 pesos. Hay casi 300.000 pesos de diferencia.

Asimismo, para probar su real existencia y tener efecto ante terceros (cómo la AFIP) un “mutuo gratuito” debería ser celebrado por instrumento público o instrumento privado con fecha cierta. De otro modo puede considerarse un incremento patrimonial no justificado. Una senadora de la Nación y candidata a vicepresidenta no puede obviar esta situación.

Cuando Michetti afirma que el “préstamo está debidamente documentado en nuestras declaraciones juradas”, no dice que esa declaración jurada se presentó varios meses después del robo, es decir, cuando ya existían pruebas fehacientes de la existencia del dinero.

Por otro lado, Michetti afirma que quería los dólares “para el pago de una maestría que yo quería regalarle a mi hijo, ya que concluía su carrera de grado en esos meses”. Salvo que su hijo fuera a realizar una maestría en Harvard, no se entiende para qué tanto dinero. Ninguna maestría en la Argentina sale eso. Y si fuera a estudiar en el exterior, el pago debería estar autorizado por AFIP y realizarse por medios electrónicos y seguramente en cuotas, no en efectivo. ¿Cómo pensaba realizar el pago? Es cuanto menos sospechoso y debería dar explicaciones al respecto.

Desde ya no voy a decir nada sobre el hijo de Michetti porque no tiene ninguna responsabilidad, pero su madre debería abstenerse de festejar en su cuenta oficial de Twitter el derroche de huevos y harina en el hall de una costosa universidad privada, mientras hay gente en el país que ella gobierna que pasa hambre. Las fotos del 7 de diciembre que publica ella misma (http://tinyurl.com/z3wqfun) son un buen ejemplo de la cultura del descarte que hay que combatir y no promover, máxime los que exigen a los trabajadores austeridad para afrontar los momentos difíciles que atraviesa el país.

- DELITOS CAMBIARIOS: aunque para la mayoría de los argentinos el problema nunca fue tener dólares sino llegar a fin de mes, hubo un tiempo, no muy remoto, cuando el tema principal de la agenda económica era precisamente la imposibilidad de obtener dólares legalmente. ¿Cómo los obtuvo Michetti: en dólares como dice su descargo, o en pesos como afirma en su declaración jurada? Si fue en pesos, ¿solicitó la debida autorización a la AFIP para adquirir moneda extranjera? Si fue en dólares ¿los 50.000 USD de Juan figuran en su declaración patrimonial anterior -2014- en esa moneda, o solicitó durante 2015 autorización para comprar dólares?

- INCUMPLIMIENTO DEL DEBER DE INFORMAR: como presidenta de la Fundación SUMA y conforme a las previsiones de la Ley 25.246 contra el Lavado de Activos, Michetti estaba obligada a cumplir las resoluciones de la UIF. Debía llevar un legajo de todos los aportantes y solicitar documentación respaldatoria de toda operación (Resolución 30/2011 de la UIF). La Res 7/2015 de la IGJ indica taxativamente que las fundaciones que reciban donaciones superiores a 50.000 pesos o el equivalente en especie, en un solo acto o en varios, que individualmente sean inferiores a dicha cifra, pero que en conjunto la superen, deberán presentar una declaración jurada de información sobre el estado de cumplimiento de la normativa asociada a la prevención de la comisión de delitos de lavado de activos y financiamiento del terrorismo. Estas fundaciones se consideran sujetos obligados a informar a la Unidad de Información Financiera, por lo que no se entiende como superando ampliamente esa cifra la presidenta de la fundación maneje con tanta discrecionalidad y en efectivo valores de la entidad que preside.

- EVASIÓN FISCAL, ENCUBRIMIENTO E INCUMPLIMIENTO DE LA LEY 25.345: Como Presidenta de la Fundación SUMA, Michetti debería haberse asegurado que los valores los maneje la tesorera, la legisladora porteña Silvia Giuidici conforme al sitio web de la Fundación. Seguramente ella sabría que el asiento contable no requiere de la presencia física de los valores, por lo que su afirmación “es muy probable que este custodio haya escuchado que yo iba a llevar ese dinero el lunes a la Fundación para hacer el asiento de cada donación”, deviene poco creíble.

Aunque en realidad, si subimos la vara, nunca debió aceptar donaciones en efectivo. La Resolución 2681 de AFIP aplicable a las Fundaciones indica claramente en su Art. 32. que “Las donaciones en dinero se efectuarán observando las siguientes condiciones: a) Deberán realizarse, a nombre de los donatarios, mediante: 1. Depósito bancario. 2. Giro o transferencia bancaria. 3. Débito en cuenta a través de cajero automático. 4. Débito directo en cuenta bancaria. 5. Débito directo en cuenta de tarjeta de crédito”.

Asimismo, si la subimos un poco más, vemos que la ley prohíbe transacciones en efectivo por más de 1000 pesos. No se explica por qué tanto efectivo y en su domicilio particular, ya que la Fundación SUMA tiene oficinas propias, cuentas bancarias e incluso un sistema de pago electrónico (MercadoPago) http://fundacionsuma.org.ar/.

- ADMINISTRACIÓN FRAUDULENTA: Si la plata era de la Fundación y Michetti fue negligente, como integrante del órgano de administración de la misma, la tiene que devolver. ¿Lo hizo? ¿Se trató el imprevisto en el directorio de la Fundación y se abstuvo de participar de ese tema? Si la respuesta es negativa, puede ser pasible de administración fraudulenta. El informe de la Fundación SUMA que se publica en la página web (http://fundacionsuma.org.ar/assets/…/informe2015-GENERAL.pdf) no da cuenta de este robo entre los egresos.

- FRAUDE LABORAL: Michetti afirma que “Los empleados de la obra en casa también cobraban en efectivo, y por eso yo tenía ese dinero para pagarles” (SIC). Además de lo expuesto en los puntos anteriores sobre el manejo de efectivo, si tenés empleados, los tenés que registrar y pagarles por cuenta sueldo. Si tenés un contratista, te tiene que facturar, pagarle por transferencia y asegurarte que los trabajadores estén debidamente registrados. En cualquier caso, Michetti infringió la ley al pagarles en efectivo.

"Basta para mí, Basta para todos"

Tengo claro que la publicación de esta nota me traerá algunos problemas. Sé que algunas personas y seguramente varios trolls van a decir que soy un “mercenario K”, con el mismo énfasis que del otro lado me acusarían “por hacerle el juego a la derecha”. Y sí, seguro se van a preguntar con fina ironía cuánto me pagan, cuánta me robo o por qué no me quejo tanto de los Boudou, los López, los Fernández, las bóvedas o las monjitas. No me preocupa, ni voy a sacar a relucir las denuncias que circunstancialmente presentamos en la etapa anterior, ni pienso hacer gala de la vida por la que muchos militantes optamos frente a la cultura del descarte y el derroche obsceno del paradigma imperante. No nos hace mejor que nadie.

Nuestra convicción es que el camino para transformar la realidad comienza en la organización de los pobres y excluidos, que son ellos los protagonistas del Cambio y no los iluminados, santurrones y denuncistas de izquierda o derecha. La denuncia sirve cuando supera el “eticismo sin bondad”, el carpetazo o la operación de prensa para convertirse en un arma cargada de futuro que enfrenta al poder vigente y buscan revertir las injusticias, siempre pensando en las necesidades reales de nuestro Pueblo y con la mirada puesta en construir una sociedad mejor.

Ya lo aclaré, pero lo repito. No creo que Michetti sea corrupta. No creo que tenga que renunciar. No creo que se la deba destituir. No creo que tenga que ir presa. Pero tampoco es Santa Teresa de Calcuta, ni ella ni las otras figuras que se presentan como inmaculadas. Ni unos son tan buenos, ni los otros son tan malos y, en general, todos viven bastante bien y bien lejos de los sufrimientos de nuestro pueblo pobre.

La inmensa mayoría de los argentinos no queremos persecución ni impunidad. No queremos malversación de fondos de la obra pública ni transferencias al capital por medios legales. Queremos justicia. Algunos creemos que no va a caer como maná del cielo, vamos a tener que luchar por ella, contra el sistema, contra la cultura hegemónica, contra las corporaciones del poder y contra nuestra propia corrupción como Pueblo.
Mientras tanto que todos tengan el mismo derecho a defensa, el beneficio de la duda, el debido proceso, el respeto a su buen nombre y presunción de inocencia. O que al menos se aplique la misma vara para todos los que hace décadas viven de la política y no quede títere con cabeza: que se vayan todos.

Quiero ver libres a Milagro y Raúl al menos hasta que haya una sentencia firme que los condene por alguno de los delitos que le endilgan o que se aplique el mismo rigor para Gabriela y Juan; aunque la vara debería ser más alta para el que más oportunidades tuvo. Y que también se use la misma para los indígenas jujeños y para los CEOs porteños, la Fundación SUMA y la Cooperativa “Pibes Villeros”.

Pues ya que soñar es gratis y está exento de impuestos, algún día quiero un gobierno pobre para los pobres, sin miseria, ni bolsas de dólares volando sobre la primicia, entre operaciones ilegales.

También frente a los ojos de la Justicia,
debiéramos ser todos iguales.

Ha tenido gran difusión el elevado incremento del patrimonio del Presidente Mauricio Macri (100% en un año). La ex Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, también había enfrentado críticas similares. La Justicia deberá investigar la legalidad de los hechos, pero es comprensible que su fortuna crezca a magnitudes asombrosas porque ambos mandatarios se encuentran en las cúspides de las pirámides de ingresos (flujo) y patrimonio (stock). Justamente, este aspecto particular de las economías en estado de capitalismo salvaje y financierización, constituye un tópico central al que deberán dedicar mucho tiempo y esfuerzo los politólogos, economistas, sociólogos y periodistas que deseen aportar a la causa de la construcción de una sociedades justas y equitativa.

Por Lisandro Cleri (*)

El primer aspecto a remarcar tiene que ver con la desigualdad que existe entre diferentes estamentos de la sociedad con respecto a la acumulación patrimonial que atañe tanto a los países desarrollados como a los de ingresos medios y bajos. El best seller “El Capital en el siglo XXI” de Thomas Piketty, puso en la agenda internacional el problema de la desigualdad. Su tesis registra con datos precisos que desde 1980 la disparidad en la acumulación de riqueza se incrementó de manera alarmante tanto entre países como dentro de ellos, demostrando que los ingresos del capital trepan a un ritmo superior a la retribución de la mano de obra. En consecuencia, no sólo nuestros Presidentes más recientes sino todos los que pertenecen a las elites privilegiadas en términos de ganancias y fortuna tuvieron un crecimiento patrimonial extraordinario y muy superior a la que tienen los ciudadanos de a pie, por lo que, en consecuencia, un pedazo pequeño de la población aumenta impúdicamente su caudal articulando un proceso realimentador (+ capital + ingresos +capital + ingresos...). Atrás quedan varias leyes de la ortodoxia económica, por ejemplo la que establecía que si el capital crecía por encima del producto, la tasa de interés debería caer hasta encontrar su punto de justa medida y el equilibrio del sistema.

El segundo aspecto es que hay una sensación esparcida en la sociedad que dice que la economía argentina dejó de crecer desde el estallido de la crisis mundial. Sin embargo, las declaraciones visibles de posesión patrimonial de los más agraciados no dejaron de aumentar (a esto habría que sumarle fugas hacia cuentas off-shore o al colchón). Esta realidad no es explicada por el hecho (cierto) que mientras los de abajo gastan prácticamente todos sus ingresos para sobrevivir, los favorecidos sólo destinan una pequeña parte de sus entradas a satisfacer sus necesidades elementales y el resto lo ahorran. La explicación realista es que ello ocurre como consecuencia de transformaciones que devienen de una estructura económica que retribuye al capital muy por encima de lo que registran los ingresos de otros factores y, en especial, el trabajo directo. Los que poseen ingresos concentrados (recuerde el lector que el 1% de la población mundial acumula tanta riqueza como el 99% restante y que 62 personas poseen un patrimonio similar a los 3,5 mil millones que constituyen el 50% más pobre). El tramo superior incrementa apreciablemente su riqueza por revalorización de activos (inmuebles y acciones) y por las altas rentas obtenidas por las colocaciones financieras, mientras que las mayorías están sujetos a ingresos que, a los sumo, se aproximan al nivel de inflación (salarios formales, honorarios profesionales y rentas de micro-emprendimientos y pymes comerciales e industriales afectados por la crisis y retribuciones por changas o diligencias de la economía informal).

Relacionado con la declaración patrimonial del Presidente Macri hay un tercer punto que no debe pasar desapercibido y es el hecho que el tributo abonado fue llamativamente bajo en términos porcentuales. Esto no quiere decir que se haya evadido impuestos, sino que la mayor parte de los ingresos del capital no están alcanzados por el fisco(“el dinero llama al dinero”). Para explicarlo voy a utilizar una parábola: El contribuyente “1” posee como único ingreso un salario de 390.000 pesos anual (sueldo mensual de $30.000.- + SAC).  El ciudadano “2”, en tanto, posee el mismo sueldo al que suma $900.000.- proveniente de los intereses que genera una colocación a plazo fijo de 3 millones de pesos a una tasa del 30% anual. Ingreso total $1.290.000.

Tomando las actuales alícuotas del Impuesto a las Ganancias y asumiendo deducciones similares, llama la atención que ambos contribuyentes tributen lo mismo (algo menos de $ 136.500.-). En consecuencia mientras que a “1” se le priva el 35% de su ingreso, a ”2” sólo el 10%. Esto es así porque la colocación financiera está desgravada. En el interior de países que declaman apego a la libertad de mercado, a la democracia y a la justicia hay islotes fiscales paradisíacos. Es alarmante el poder que poseen sobre los gobiernos los concentradores de la riqueza que lograron que el gobierno anterior y el actual miraran para otro lado y no contemplaran la posibilidad de realizar una reforma tributaria que aportara razonabilidad y equilibrio efectivo; y es más, se culpe a los subsidios tarifarios, los salarios de los empleados públicos y el gasto social (ayuda a los que están por debajo del nivel de pobreza, salud, educación, jubilaciones, vivienda digna...) de la inflación, con correcciones que profundizarán la brecha.

No puedo terminar mi reflexión sin dejar de denunciar otro dañino efecto de la beneficencia pública hacia la renta financiera. Mientras la situación descripta esté vigente, el capital se orientará hacia fines no productivos (depósitos financieros y especulación en acciones, bonos, tierras y hasta commodities) y evitará hacer inversiones en la economía real donde las ganancias son inferiores y el riesgo altísimo. Hay correcciones que deben hacerse en el Estado para evitar una irracional, peligrosa e inhumana distribución de la riqueza y, a la vez, favorecer la orientación del capital hacia conductas amigadas con la inversión productiva. Y esas reparaciones no son justamente las de agrandar la renta en el sector primario (por ejemplo: disminución de derechos a la minería).

(*) Lisandro Cleri fue Director de Operaciones del FGS del ANSES.

Evadir impuestos siempre es corrupción, porque el evasor se apropia de dinero público. Sea radicando empresas o dinero en guaridas fiscales. 

Además de un pueblo víctima, en el caso José López hay cómplices y víctimas al cuadrado: los primeros son los que a sabiendas decidieron callar; los segundos, los que ven cuestionados sus ideales por grupos de ladrones de cuello blanco. ¿El 49% debe pedir perdón? ¿O el 51% debe hacerse cargo de las empresas offshore?, se pregunta Alejandro Grimson en este texto sobre corrupción, verdad y compromiso político.

Por Alejandro Grimson

La ficción queda relegada, amenazada. La realidad es todo, la hace trizas. El realismo socialista era aquella cultura monótona, ideológica, previsible.

En cambio, nuestro realismo capitalista pretende hacer añicos a Netflix. House of cards era la cumbre, pero la conspiración brasileña la doblegó.

Ninguna serie sobre seres ametralladores toleraría incluir en un solo capítulo los episodios que ocurren en Estados Unidos en una semana.

Ni qué hablar de alguien que pretenda denunciar el hambre en el mundo o el cambio climático apelando a la ficción. Nada que hacer, el realismo nuestro, el realismo capitalista, podrá más.

La escena completa del monasterio, con bolsos, distintos tipos de moneda, relojes y el arma, es casi imposible de tornar verosímil por los mejores narradores y directores cinematográficos. Y sin embargo, lopecito lo hizo. Hizo “los pesitos”.

El gran narrador imaginario, llamativamente, necesitaría hacerse las mismas preguntas que los argentinos querrían hacerle a López, si pudieran tenerlo un buen rato delante de ellos.

¿Cómo piensa un corrupto? ¿Sabe al dedillo lo que está haciendo o se construye un relato para sí mismo? ¿Cree que por sus extraordinarios servicios a la patria merece muchísimo más que su salario de funcionario? ¿Un poquito más acaso?

Si supiera lo que los argentinos más pobres podrían hacer con ese dinero, ¿podría hacerlo? No lo creo. Para atreverse a “sacarle la comida a la gente de la boca”, como decía un ex funcionario, seguramente no se puede pensar de ese modo.

Imagino que el ladrón de guante blanco duerme tranquilo. Lava sus culpas en sábanas de una calidad vedada para la mayoría de los mortales. Vive con intensidad única el realismo capitalista, accede a todos los consumos que haya podido imaginar.

¿Cómo resonarán en su mente los discursos políticos, las promesas de cambio, los gritos y aplausos del pueblo, los sinceros agradecimientos que le hacen uno y otro ciudadano? ¿De qué piel está hecho para nunca ponerse colorado?

La historia del monasterio es difícil de creer, pero es real. Más aún nos costará creer un relato que nos diga que estos son los únicos pesitos de López. Y que López los juntó a escondidas de todos, durante largos doce años.

El ladrón que roba al Estado siempre ha vuelto locos a los argentinos. Nunca le guardan un rencor irremediable a todos por igual.

Depende: si es de aquí, o si es de allí. Si es “de los nuestros”, se dice “qué macana, che”, nada que ver, la sociedad no entiende. Es sólo para del desarrollo nacional. O es sólo para el financiamiento y la democratización espeluznante de la política.

Como si fuera imaginable un atentado mayor a la política que afanar las arcas públicas. Como si el desprestigio y la erosión pudieran llegar desde alguna reivindicación de la vocación transformadora de la política.

¿Cómo financian la política los relojes que debían enterrarse, los libros incunables, la plata de Qatar, las armas largas? Que nos cuente, por favor, nos gustaría saber.

Si tenía esos millones para democratizar de modo espeluznante: ¿qué ayudaba a financiar últimamente? ¿Por qué no ayudaba a los naipes que se caían del castillo? Ah! No era para financiar la política, era un seguro de vida.

¿Es sólo ingenuidad por parte de miles de personas comprometidas? Miles que incluyen militantes, dirigentes y exfuncionarios que jamás tocaron un centavo.

Insisto miles que jamás cometieron un delito.

¿Es autojustificación? ¿Es autopreservación? ¿Es el límite absoluto de su propio poder, el sapo que decidieron tragar?

En realidad, hay cómplices y hay víctimas al cuadrado. Los cómplices son los que a sabiendas decidieron callar.

Las víctimas al cuadrado son los que ven cuestionados sus ideales por grupos de ladrones de cuello blanco.

¿Acaso el 49% debe pedir perdón? ¿O el 51% debe hacerse cargo de las empresas offshore?

En la Argentina hay proyectos políticos distintos, hay conflictos ideológicos entre la regulación pública y el libre mercado, hay nociones contrapuestas sobre derechos sociales.

Algo común con muchas sociedades contemporáneas.

Los únicos que están unidos son los que de uno u otro modo se apropian de recursos públicos.

¿Cómplices o víctimas al cuadrado?

La disyuntiva, sabiendo que hay más pesitos, es ¿qué proyecto político tiene futuro tratando de convencer a las mayorías de que “esto era todo”?

Que ahora tenemos que ir por los otros, que tenemos que ir por los empresarios, pidiendo por favor que ahora quiten la vista de aquí ¡ya mismo!

La sociedad sólo tiene la sensación de que se busca desplazar la mirada. Tapar.

Habrá que ver cómo incidirá el caso lopecito en una fragmentación que puede devenir diaspórica. Desde ya, hay que descontar la desilusión antipolítica.

Pero también a aquella cruda verdad “para hacer política hay que tener plata” se confrontará la pregunta, ¿qué tipo de política se hace con estos mecanismos? ¿Cuáles son sus problemas endémicos, cuáles son sus límites?

Los simpatizantes, votantes y militantes del Frente para la Victoria no son ficción ni realismo capitalista. Este es un golpe durísimo, pero en el mediano plazo esa masa y esos agrupamientos se van a reinventar.

Estas preguntas no serán menores en ese proceso. Demasiado temprano para hacer pronósticos sobre las dinámicas de las identidades políticas. Pero no para formular el interrogante.

Hay gente terca que, por ejemplo, dice: “es que había que construir la burguesía nacional”.

Lindo proyecto para discutir de política.

La imagen del empresario que contribuye a desarrollar la industria nacional no se lleva del todo bien con la del monasterio.

La austeridad protestante y los relojes, no encajan. Invertir el dinero no sería sinónimo de hundir.

Pero hay algo cierto.

Muchas de las fortunas más grandes de este país se forjaron a través de la corrupción.

Un capitalismo de obras públicas, la famosa patria contratista.

Y si no, con monumentales subsidios directos o indirectos, con la apropiación del dinero de todos los mortales.

Y también endeudando empresas y con gobiernos que estatizaban esas deudas.

O con contrabando de mercaderías, automóviles por decir, que es eso: evadir las leyes y los impuestos del Estado.

Evadir impuestos siempre es corrupción, porque el evasor se apropia de dinero público. Sea radicando empresas o dinero en guaridas fiscales.

Lo espeluznante de nuestro realismo argentino no es que algunos de sus hijos pródigos hayan llegado hace poco al gobierno.

Es que hayan llegado con banderas del republicanismo clásico, de la transparencia, de la lucha contra la corrupción.

Llevan seis meses y hay decenas de funcionarios con conflictos de intereses entre sus áreas de gestión y sus inversiones.

Conflictos explícitamente éticos.

También está el nombramiento de familiares, que no han sido casos aislados.

Y más espectacular, arrinconando otra vez a la ficción, están Mossack Fonseca, las explicaciones contradictorias, las inversiones desconocidas, las cuentas en Bahamas.

No en todos los países se asiste a ese show como si fuera un capítulo más de la tira diaria.

Que sólo da más curiosidad. Una bronca ficcional.

Los argentinos se enojan con quienes les roban como se enojan con los malos de Netflix. Intensamente, pero de modo pasajero.

Mientras se distribuyen sapos para quienes apoyaron el Cambio, multiplicamos los estándares.

No parecemos querer saber toda la verdad y nada más que la verdad. Pedimos ficción. Y si no, varas de juicio distintas. Todos “los nuestros” son inocentes hasta que se demuestre lo contrario.

Todos los de ellos son culpables porque fueron “imputados”, declarados sujetos a investigar.

No somos así por ADN, sino por historia y por instituciones. ¿Existe en nuestro país una Justicia ciega y eficiente?

Menem fue sobreseído o sus condenas aguardan fallo de la Corte Suprema.

Los principales funcionarios de su gobierno, todos limpitos. Obvio que es ficción. Menem pasó de moda, pero la impunidad de su gobierno es la matriz institucional sobre la cual florecen los dobles y triples estándares.

Buscan las estafas del kirchnerismo y se encuentran con funcionarios o familiares del actual gobierno.

A veces parece que hubiesen creído tanto el relato mediático que olvidaron datos muy elementales. Ni un allanamiento, nada de nada. Ni pour la galerie.

¿Alguien quiere en este país que cualquiera que haya robado vaya preso? Ya sé, todos quieren que vayan presos otros.

Mi pregunta es en serio: si queda alguien que quiera que vaya preso cualquiera. Es que los argentinos no sólo son expertos en dólar. Cada uno tiene su cuota de pragmatismo y de maquiavelismo.

Cada uno tiene un cálculo de hasta dónde podría avanzar la justicia sin que el país se venga abajo. Sin que ofrezcamos el espectáculo mayor del realismo capitalista 2016.

Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo, decía Jameson.

Mark Fisher tituló su libro Realismo capitalista y explica que el capitalismo es el único sistema que no necesita publicidad. Su publicidad es la naturalización.

Por eso, se presenta a sí mismo como exento de alternativas. La fisura es mostrar alternativas históricas y potencialidades futuras.

Ese camino es largo, lo sabemos bien.

Pero sólo se puede avanzar si se distingue con claridad en qué aspectos uno debe ser flexible y en qué aspectos uno no puede transigir.

Con la corrupción no se puede transigir. Por razones éticas obvias. Y por razones políticas sencillas: arrasa todo lo construido. Del otro modo, será más lento, pero será más sólido.

Finalicemos repasando los principios. Toda la verdad. Sin ficciones ni condenas mediáticas. Pero toda, toda la verdad pronto.

Puedo pensar muy parecido o muy distinto de algunos políticos. Sin embargo, mi opinión sobre cualquier funcionario que haya cometido un delito será categórica, inexorable. Los dineros públicos son sagrados.

Con las pruebas claras mi opinión sobre una persona cambia. Pero no nos confundamos. Hay algo que no cambia. Es el compromiso político con proyectos que se remontan a pasados y tierras lejanas. Y que creo, de verdad, que tienen el futuro en sus manos.

Proyectos que amplíen la democracia y la participación, que incrementen derechos y la igualdad en todos los planos.

Esos deseos de miles y millones seguirán vivos mientras haya injusticia en este mundo. No nos pidan, porque no podremos aceptar, varas distintas para medir actos de corrupción de un gobierno y de otro.

Y debemos rechazar con toda nuestra potencia que un escándalo se utilice como excusa para atacar derechos sociales. O atacar nuestros ideales, que no son sólo nuestros.

Para poder avanzar necesitamos una estrategia política de construcción de mayorías.

Necesitamos más que nunca reivindicar nuestros principios y volver a soñar con una sociedad más justa.

Debemos saber que nuestros principios e ideales son necesarios, pero no suficientes.

Fuente: www.nacionalypopular.com

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