30 DE MAYO DE 2017 |

El presidente convocó a todo su gabinete a un retiro en el predio que el Poder Ejecutivo tiene en el balneario bonaerense con la mira puesta en revisar el primer año de gestión y establecer los desafíos para el año próximo, en medio de un clima de debate interno por la relación con el peronismo y el futuro del frente Cambiemos.

El cónclave comenzará el próximo jueves por la tarde y continuará hasta el sábado al mediodía en la Unidad Turística Chapadmalal, ubicada 23 kilómetros al sur de Mar del Plata, y en donde se hospedarán los 22 ministros (o funcionarios con rango de ministros) del gabinete, además de la vicepresidenta Gabriela Michetti, el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo.

Quien también será parte del encuentro el jueves por la noche será la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, ya que luego de compartir en Mar del Plata junto a Macri la inauguración de una nueva planta de la empresa Havanna, por la tarde, acudirá al predio de Chapadmalal, según informaron a Télam fuentes de su gabinete.

El retiro comenzará por la noche tras un día de agenda agitado del Presidente: además del acto con Vidal en Mar del Plata, horas antes participará en la ciudad de Córdoba de la inauguración del Congreso Economía Verde, junto al gobernador Juan Schiaretti.

Desde el propio Gabinete explicaron que lo que Macri busca con el retiro es "analizar el primer año de gestión, limar las asperezas que haya y definir metas para 2017", por lo cual cada ministro dispondrá de unos minutos para exponer, mientras que Macri brindaría el discurso ante su equipo el viernes.

El Presidente busca ajustar detalles de gestión en la previa a un año clave por las elecciones parlamentarias, y entre el gabinete es vox populi -según dejan trascender desde el oficialismo- su disconformidad con el desarrollo de obras de infraestructura y con algunos funcionarios del área económica, aunque el propio jede de Gabinete, Marcos Peña, desmintió en declaraciones públicas que se piense en cambios de gabinete.

Pero más allá de la gestión, el telón de fondo del retiro es el nuevo calor que tomó el debate interno en el PRO por la relación con el peronismo y la posible ampliación del frente electoral, impulsado por Monzó en su cadena de entrevistas a varios medios -algo inusual en un dirigente que cultiva el perfil bajo-.

Monzó llamó a la necesidad de ampliar la "sustentabilidad política" de la coalición de gobierno y dijo que Cambiemos fue tan sólo "un esquema electoral con éxito", lejos de transformarse "en un cuerpo sólido como partido político", e instó a "no tener prejuicios para sumar dirigentes" del PJ.

La discusión interna sobre la relación con el peronismo ya había cobrado temperatura en el primer semestre del año, cuando debía definirse si alcanzar un acuerdo institucional con sectores del PJ y el massismo para aceitar el tratamiento de algunos proyectos legislativos, un pacto impulsado en ese momento por Michetti, por Federico Pinedo y por el ex senador radical y cofundador de Cambiemos, Ernesto Sanz, y que finalmente se firmó acotado al ámbito parlamentario.

Esa idea, llevada a un plano más amplio y extendida al Poder Ejecutivo, sigue en boga y es apoyada también por Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, aunque resistida por asesores como Jaime Durán Barba, algunos dirigentes radicales y -en menor medida- por Peña, según dirigentes alineados a Monzó, que de todas maneras desmienten que haya negociaciones concretas con peronistas.

Para la visión de los que impulsan una integración de cuadros del PJ al Gobierno -que no significa una alianza electoral-, el oficialismo "debe sumar dirigentes que hagan cambiar la suerte en los distritos. Por ejemplo, si se le da un ministerio a (José Manuel) De la Sota y a (Omar) Perotti, eso ya cambia Córdoba y Santa Fe, por ejemplo".

Igualmente, el debate interno en el PRO sobre la relación con el PJ promete extenderse -faltan ocho meses para el cierre de listas- y estará influenciado por la relación en el Congreso, habida cuenta que en el año electoral el oficialismo espera que se tense la cuerda con el peronismo no kirchnerista y se modifique la buena sintonía exhibida todo el año, como ya se puso en evidencia con la reciente caída del tratamiento de la reforma electoral.

Fuente: Télam

El Secretario Adjunto de Camioneros, Pablo Moyano, afirmó "No firmé el acta porque el Gobierno miente. El Presidente y el ministro Triaca son mentirosos, no creo que se cumpla el compromiso. Si hay despidos, ¿voy a tener que ir a la casa del ministro de Trabajo?"

"Están haciendo todo un esquema que nadie entiende de Ganancias, en definitiva van a pagar más trabajadores. Pobreza Cero, bajar la inflación, eliminar Ganancias, todos los ejes de campaña del Presidente fueron incumplidos. A los trabajadores no le dio ningún beneficio, queda claro que gobiernan para los ricos"

"La señora que se fue estuvo 12 años sin modificar el impuesto a las Ganancias también, no solo es este gobierno. Una de las actividades que más sufre el robo el impuesto al trabajo son los trabajadores de transporte. Va a haber un plenario de todos los gremios del transporte la semana que viene y va a salir seguramente una medida de fuerza del sector" 

"Debería haber renovación de los empresarios: el padre de Macri hace 60 años que hace negocios con el Estado. Facundo se va en marzo del sindicato, lo hubiera planteado antes, pero cada gremio tiene su particularidad"

"Gracias a Dios que existen los convenios colectivos. Es lo mismo que en los 90: Menem quiso flexibilizar los convenios y no pudo"

AUDIO

Fuente: FutuRock FM - A los botes (Lunes a viernes de 9 a 12)

El diputado se mostró sorprendido por las declaraciones del Presidente y señaló que "hay un 40 % de inflación" por lo que "el sindicalismo ha sido prudente y responsable".

El diputado Facundo Moyano (FR) sostuvo que las declaraciones del presidente Mauricio Macri quien solicitó el lunes una "renovación interna sindical" tiene que ver con una "concepción de que la flexibilización laboral es el camino".

Macri pidió  "una renovación interna sindical", en la que aludió a los dirigentes que "conducen gremios desde hace 20 o 30 años" e instó a "analizar y discutir todos los convenios laborales" para "generar empleo" y avanzar en la lucha contra la pobreza.

"No me sorprenden las palabras de Macri porque hay una concepción de que la flexibilización laboral es el camino. Él dice que el problema son los salarios. Lo que me sorprende es que lo diga ya que hemos sido demasiado prudentes", consideró el hijo del ex titular de la CGT, Hugo Moyano, en declaraciones formuladas a Canal 26.

En tanto, el diputado argumentó con que "hay un 40 % de inflación" por lo que "el sindicalismo ha sido prudente y responsable".

"Queremos discutir Ganancias ya que Macri dijo, en campaña, lo voy a eliminar y todavía no se ha tratado y es un gran problema" añadió el legislador luego de que el Gobierno anunció el proyecto que impulsa en ese sentido y que deberá ser tratado en el Congreso.

Fuente: Télam

El prestigioso BBC Mundo alerta sobre un triste final para el gobierno de Macri. Podría volverse a los escenarios del pasado.

Por Daniel Pardo
danielpardobbc

En Argentina, un grupo cada vez más grande y diverso de economistas y políticos muestran preocupación por los niveles inéditos de endeudamiento a los que ha llegado el gobierno de Mauricio Macri, a un mes de cumplir un año en el poder. Saben que se va a quedar sin dinero para pagar a los emisores de deuda.

Este nerviosismo contrasta con el entusiasmo que se siente en algunos círculos y medios de comunicación, que celebran con frases como “no terminamos como Venezuela” el viraje de las políticas “populistas” del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.Con el cambio de forma y algunas medidas concretas –como ajustar tarifas de servicios públicos, negociar con la oposición y buscar más transparencia en las cifras– Macri logró generar la suficiente confianza interna y externa para pagar una deuda de US$ 9.300 millones con tenedores de bonos.

Con eso, Argentina volvió a los mercados internacionales después de 15 años. Y sí que lo ha aprovechado.

En estos 11 meses, gobierno, provincias y bancos argentinos han recibido US$40.000 millones en préstamos, con lo que la deuda pública queda en cerca de US$200.000 millones, que representan casi el 30% del Producto Interno Bruto (PIB).

Los números son alarmantes para algunos economistas; no por lo que revelen en sí, porque a niveles latinoamericanos Argentina sigue siendo uno de los países menos endeudados.

Lo que temen, más bien, es que la llamada “lluvia de dólares” pueda echar para atrás todo lo “bueno” que consideran se ha hecho para bajar la inflación, reducir el déficit y recuperar el crecimiento.

El mayor reto de Macri es lograr un ajuste profundo de las políticas públicas que permita equilibrar las cuentas sin que esto le torne el país en un mar de protestas.
Los traumas del pasado

El temor tiene el trasfondo en experiencias anteriores, cuando un alto déficit fiscal se financió con emisión de deuda sin la resolución estructural de la manera como Argentina paga sus cuentas.

Pasó, guardadas las proporciones, en 2001, cuando el esquema de financiamiento internacional se cerró de repente en medio de una profunda crisis política y económica que terminó en el famoso “corralito” (la restricción de los depósitos bancarios) y en una explosión social que dejó 39 muertos.

Pasó, también, en 1989, cuando varios planes gubernamentales para contener la inflación usando préstamos para financiar el déficit no funcionaron y se creó un ambiente de incertidumbre que disparó la fuga de capitales, generó hiperinflación y aceleró la salida del poder del entonces presidente, Raúl Alfonsín.

Y pasó durante el régimen militar en 1979, cuando el gobierno de facto hizo varias minidevaluaciones sin reducir el gasto y no pudo contener la pérdida de reservas, lo que obligó a hacer una devaluación traumática y llegar, una vez más, a rozar la hiperinflación.

Argentina, en su nueva etapa, ha recibido apoyo de varios frentes, entre ellos de Estados Unidos: Barack Obama y el Secretario del Tesoro, Jack Lew (foto), estuvieron en Argentina, en un gesto de aprobación.

Los argentinos saben del riesgo que implica emitir deuda, un mecanismo de financiación que en teoría es necesario y todos los gobiernos del mundo utilizan.

No en vano la deuda es uno de los aspectos que más utiliza la expresidenta Cristina Fernández, que representa a una facción importante de la oposición, para criticar a Macri.

“¿Adivinen quién lo va a pagar?”, se preguntó en una reciente intervención difundida en las redes sociales.

“No va a ser la banca extranjera, no va a ser el gobierno; van a ser los millones de argentinos y argentinas”.

Por qué puede ser un problema

Por mucho que sean críticos de Cristina Fernández, algunos analistas que cuestionan el endeudamiento del gobierno Macri comparten la preocupación de la exmandataria.

Aunque los analistas dicen que el ajuste no se ha hecho, el aumento de las tarifas de servicios públicos fue traumática para muchos argentinos, que viven con una inflación del 40% anual.

Y, en términos generales, lo explican así: los préstamos que ha recibido el gobierno no se están gastando en planes a largo plazo que puedan generar el dinero para cancelar esa deuda, sino en pagos de caja menor, reducción del déficit fiscal y aumento de las reservas internacionales.

La pregunta es qué va a pasar con la deuda y el gasto del gobierno el próximo año.

Los expertos consultados por BBC Mundo explican que las inversiones mixtas y privadas de hasta US$50.000 millones que Macri dice haber consolidado no son del todo directas y son consideradas “inversiones golondrina”.

En otras palabras, son capitales que pueden volver a salir del país en cualquier momento de incertidumbre o crisis internacional.

Macri ha mantenido los altos niveles de gasto público del gobierno anterior, en parte debido a la presión que ejercen sindicatos y gremios y en parte, aseguran analistas, porque en 2017 habrá elecciones legislativas.

Argentina tiene uno de los niveles más altos de gasto público de la región, que en un 80% se destina a servicios sociales (salud, educación o vivienda) y económicos (infraestructura, fomento o transferencias).

Si el gobierno sigue gastando más de lo que tiene, coinciden los especialistas, tarde o temprano, de una u otra manera, se va a quedar sin dinero para pagar a los emisores de deuda.

Y, con eso, podría volverse a los escenarios del pasado.

BBC Mundo habló con el Ministerio de Hacienda y Finanzas en busca de un comentario para este artículo, pero no obtuvo respuesta concreta hasta el momento de publicación.

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