28 DE MAYO DE 2017 |

El dirigente peronista, Guillermo Justo Chaves, manifestó que Florencio Randazzo puede expresar “una síntesis tanto en el peronismo como para muchos argentinos desilusionados con las políticas llevadas adelante por el gobierno de Mauricio Macri”.

En declaraciones al programa Duggan Bien Temprano que se emite por AM 950 Radio Belgrano, el dirigente cercano al  hombre de Chivilcoy manifestó que “la reunión parte con el bloque de senadores del PJ, forma parte de un proceso gradual de aparición pública en el marco de la firme decisión de participar en las próximas elecciones” y agregó que “luego de una etapa de crisis dentro del peronismo, tras la derrota electoral del 2015, Randazzo  puede encabezar la posibilidad de un escenario de renovación para discutir el liderazgo político en la provincia de Buenos Aires a través de las PASO”.

Asimismo, Chaves, puntualizó que existen diferencias políticas con Scioli o Massa porque “no representan lo que realmente dicen que expresan” y consideró como “mucho más genuina la expresión de Randazzo que ha demostrado tener coherencia, personalidad para decir que no en su momento, sobrada capacidad de gestión y siempre ha honrado su palabra”.

“Ya está en marcha un mecanismo de recambio en la dirigencia peronista de la provincia Buenos Aires en las ocho secciones electorales, independientemente de la estrategia de de Randazzo en hacer pública su candidatura, que viene trabajando en reuniones, en el armado de una agenda de propuestas y delineando candidaturas”, dijo Guillermo Justo Chaves y remarcó que seguramente su aparición “genera acompañamientos y cuestionamientos en el PJ por su forma de ver la política, por haber sido crítico y autocritico del gobierno del cual formó parte, y por la decisión personal tomada en 2015, donde no pudo enfrentar a Scioli pero tampoco se quiso someter a los caprichos de la conducción de alguna organización juvenil que tenía una forma de toma de decisiones no democráticas”, remarcó.

Finalmente, Guillermo Chaves, señalo que “capacidad de gestión y honrar la palabra. Son dos ejes fundamentales de su adn como dirigente político”, finalizó.

Balance del Paro Nacional

Hace unos cuantos días el jefe de gabinete nacional se despachó en su intervención frente al Parlamento con una frase de acusación al bloque opositor del Frente para la Victoria, para luego con el ejército de trolls que comanda intentar viralizarla en las redes sociales como hashtag. Ese “Háganse Cargo” expresado, para el que tuvo la oportunidad de verlo y escucharlo, sonó hasta por el tono de histeria utilizado, a un reproche de parejita celosa mezclado con un acting propio del manual de coaching, tan afecto a los dirigentes oficialistas. Sin embargo, ese ensayo de slogan de campaña -por supuesto siempre en línea con la “pesada herencia”-, a partir de ese momento se volvió en contra como boomerang a la administración Macri.

Por Guillermo Justo Chaves (1)
 
Porque a poco de cumplir dieciséis meses de gobierno, la alianza Cambiemos presenció el mensaje de la calle que se expresó en forma contundente en las movilizaciones de marzo y este 6 de abril, con el cese casi total de actividades por parte de los trabajadores, llamando al gobierno a hacerse cargo de la realidad. También es cierto que hubo una marcha el 1 de abril de apoyo al gobierno -o en contra del anterior-, que no hizo más que definir el perfil de quienes acompañan, conscientemente o no, el tercer ciclo neoliberal en Argentina. Pero lo concreto, y lo ha demostrado el pueblo trabajador, es que hay una conciencia de derechos y un “piso” que no está dispuesto a resignar. Va a pelear por ello.
 
Lo cierto es que el paro nacional ha sido la forma de expresión del pueblo trabajador del ataque a sus derechos y conquistas, consecuencia de las políticas implementadas por este gobierno, o más precisamente, por el intento de desmantelamiento de políticas que benefician a los trabajadores argentinos y sus familias. Entonces, #HáganseCargo
 
El paro nacional masivo, fue contra el intento por terminar con el derecho a la negociación colectiva en igualdad (paritarias), el aumento fenomenal de tarifas con la quita de subsidios que generó una caída del consumo, la pérdida del poder adquisitivo del salario e inflación que, valga la repetición, hundió más aún el consumo haciendo caer más todavía el poder del salario. Como consecuencia de la baja del consumo, caída de la actividad económica y cierre de pymes y comercios, se dispara el desempleo. Para terminar con el combo, la apertura de importaciones en rubros fatales para nuestra industria: textil, calzado y línea blanca. Y esto no es teoría económica, es la realidad cotidiana. Así que, #HáganseCargo
 
El mandato de las urnas cuando Macri llegó al poder se estructuró en función al contrato de palabra que él estableció con el electorado que lo votó. Las expectativas giraban en torno a realizar correcciones a lo que se había hecho mal y mantener lo que los argentinos consideraban parte de sus conquistas. Esto no fue así y todos lo sabemos. Entonces, #HáganseCargo. Hay un intento brutal de cambio de matriz o modelo. Una trampa que quiere llevar a Argentina a las mismas políticas que sufrimos y fracasaron. Muchos ya las consideran propias de la era “paleolítica”. Desde Trump hasta el Papa Francisco con diferencias plantean buscar otro camino.
 
El presidente Macri ha dicho que su gobierno no tiene plan B. Encerrado en un capricho propio de las más rancia ortodoxia neoconservadora,  recuerda el lema de la tristemente célebre Margaret Thatcher transformada en los ochenta como mantra del neoliberalismo: “there is not alternative”, seguido en nuestro país al pie de la letra. Con el antecedente de Martínez de Hoz en la dictadura, y después en los noventa por el menemismo y la Alianza con su ejecutor estrella, Domingo Cavallo. Hoy Mauricio Macri, va por una nueva versión.
 
Acompañan la postura del presidente, un gabinete de comentaristas de la realidad. Con el columnista por excelencia, el ministro Dujovne que cambió de jefe pero hace lo mismo, de TN al gobierno. Algo similar ocurre con el ministro Triaca y Bullrich, en lugar de gestionar y buscar soluciones a los conflictos buscan con declaraciones deslegitimar reclamos por derechos adquiridos.
 
Hemos ingresado en un camino peligroso. Un estrecho desfiladero. La violencia institucional se hace presente cada vez con más fuerza y el gobierno se recluye en una minoría que festeja la represión, algo riesgoso y con historia conocida hace apenas quince años. Ojalá el presidente reciba el mensaje del pueblo trabajador que solo quiere un salario digno y empleo estable. Todavía está a tiempo. De lo contrario, la conflictividad social irá en aumento, un escenario en donde todos los argentinos perdemos. Por eso, le pedimos, presidente Macri: #Háganse cargo.

(1)  Dirigente justicialista. Magister en Ciencia Política. Abogado. Profesor de Derecho Político UNLP.

“El discurso fue una mezcla de hipocresía y cinismo al hablar de transparencia, lucha contra la corrupción, conflicto de intereses y deliberadamente omitir el drama de la mayoría de los argentinos como la pérdida del poder adquisitivo del salario, la inflación, la recesión, la pérdida de empleo y la destrucción del aparato productivo”. dijo Guillermo Justo Chaves

El dirigente peronista platense, Guillermo Justo Chaves, calificó “como una mezcla de hipocresía y cinismo” al discurso del presidente Macri en la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional y agregó que “el llamado a la unión de los argentinos en el clima de odio y revanchismo que vivimos parece una cargada”.

“Macri habla de transparencia, lucha contra la corrupción y conflicto de intereses; cuando ya fue bautizado en España como presidente off-shore; en el día que es imputado por el negociado de Avianca, que se suma al caso del Correo y al resto de las causas” señalo Chaves y añadió que “al mismo tiempo omite adrede el drama que hoy atraviesa el argentino medio: la pérdida del poder adquisitivo del salario, la inflación, la recesión, la pérdida de empleo y la destrucción del aparato productivo”.

Guillermo Justo Chaves, dirigente enrolado en la renovación peronista cercano a Florencio Randazzo, tambien estuvo ayer en Intratables, el programa que conduce Santiago del Moro por America TV, donde consideró que “el gran problema de Argentina y a la vez causa que dispara el resto de los problemas es la desigualdad. Esa palabra dejó de estar en la agenda cuando este gobierno tomó el slogan “pobreza cero” pero lo único que hizo fue tomar medidas en beneficio de los grupos más concentrados de la economía.

En ese sentido dijo que “este gobierno lo que generó en estos quince meses ha sido más pobreza y más desigualdad”.

Finalmente, Chaves manifestó que “el peronismo de la provincia de Buenos Aires debe renovarse y mirar al futuro. Necesitamos  reencontrarnos con la sociedad y que haya nuevos protagonistas. Aspiramos a que Florencio Randazzo junto a otros dirigentes encabecen este proceso. Creemos que Florencio va a reaparecer cuando él lo considere oportuno".

Un sano ejercicio intelectual recomendado por grandes pensadores consiste en viajar imaginariamente en el tiempo, posicionarse en el futuro y mirar al presente como si fuera pasado. A veces las urgencias del aquí y ahora o el dispositivo comunicacional diseñado para conformar “el sentido común” no nos permiten analizar con lucidez la realidad del país, por lo que si nos vamos unos años para adelante, vemos el 2016 y estos días de 2017, podremos sacar algunas conclusiones.

Por Guillermo Justo Chaves (*)

La primera de ellas es que nos encontramos frente al tercer ciclo neoliberal en Argentina. El primero comenzó en 1976 con la dictadura militar, el segundo en los noventa con la década menemista y el gobierno de la Alianza siguiendo el Consenso de Washington y el tercero en 2016  a través de esta nueva “Alianza”, parte de esta ola que abarca a la región, tal como denunció con firmeza el Papa Francisco en su entrevista reciente al diario El País. Todos sabemos de que manera terminaron las experiencias anteriores aquí. Ahora estamos siguiendo el mismo recorrido: ajuste, inflación, caída del consumo, destrucción de aparato productivo, aumento de la desocupación, ahora el decreto de ART y el camino de la flexibilización laboral, etc. El saldo de las dos primeras experiencias son conocidas: caos económico, político y social.

La segunda de las cuestiones que quedará marcada en los libros y que hoy es minimizada aquí –no en el mundo- es la cuestión de los Panamá Papers y el presidente Macri. Charlie Hebdo, la célebre revista francesa víctima del atentado en París, califica a la cuestión como “terrorismo fiscal” y pone a nuestro presidente -entre otros- en tapa. Hay mucho para decir pero la historia será implacable con esta burla a la credibilidad popular y por supuesto a la ley.

El tercer aspecto que marcará la época y que seguramente será motivo de investigaciones, pases de facturas y acusaciones, tal como ocurrió después de la dictadura y los gobiernos de Menem y De la Rúa será el endeudamiento externo sin precedentes. La toma de deuda para pagar a los buitres y tal como dijo el ministro Caputo para utilizar U$S 22.000 para financiar déficit nos ubica en ese imaginario futuro explicándoles a nuestros hijos el por qué de su destino hipotecado. A eso tenemos que sumarle los U$$ 16.000 que se fugaron en 2016, consecuencia de las políticas del Banco Central. Para colmo como una burla del destino, el buitre Singer, no sólo obtuvo lo que quería con creces sino que compró la aerolínea Avianca, que posiblemente comenzará a operar en cabotaje, que a su vez  ¡que coincidencia! había comprado MacAir la empresa de la familia del presidente.

La transferencia de recursos a los sectores más ricos y concentrados de la economía argentina será otro de los hitos recordados. La regresión o reversión en términos de distribución del ingreso ha sido fenomenal por volumen, por la velocidad y ferocidad de las medidas todas en un mismo sentido. Devaluación, quita de retenciones  a las mineras, al trigo y maíz, baja a la soja, quita de subsidios al transporte y a las tarifas de servicios públicos. De todo esto se ha hablado mucho pero ha tenido impacto directo, tiene y tendrá consecuencias indirectas continuas generando una sociedad cada vez más desigual, a contrapelo de la Argentina de clase media.

Dicho esto y volviendo al presente como hombres y mujeres de la democracia no nos permitimos dudar de la legitimidad del presidente ni del gobierno, a pesar de haber faltado a la palabra y estafado al pueblo en su contrato electoral a través de las mentiras de campaña sobradamente chequeadas. Sin embargo, viendo la ausencia de rumbo político claro -mas allá de las medidas económicas propias del más rancio neoliberalismo tomadas en un primer momento por el ala triunfante en la interna con Prat-Gay, con miras a profundizarse -aunque ahora con Gonzalez Fraga al Banco Nación el gobierno se contradice a sí mismo-, uno se pregunta cuál es el proyecto político del PRO en su versión Alianza siglo XXI, “Cambiemos”.

Podemos comenzar desde el origen sosteniendo, y no en demérito de Macri, sino todo lo contrario reflexionando juntos. Hasta que punto su recorrido no se trató de un proyecto personal sostenido en un complejo edípico resuelto finalmente -o no… “los 5 puntos de mi papá son los 10 de otro…” -, con su llegada  a la presidencia? Todos los políticos que llegan tienen mucho de esto, pero que dirían Freud y Lacan, o sus discípulos de la psicopolítica Zizek o la nueva figura el coreano-alemán Byung Chul Han sobre nuestro caso?

Es decir, un proyecto personal del cual todos conocemos la historia: Sevel (SOCMA), Boca, la Ciudad y la Presidencia. Pero un proyecto político requiere algo más que ese recorrido respaldado por el éxito electoral al que se fueron sumando en el camino muchos argentinos. Ese proyecto político donde se plasma una visión del mundo, brilla por su ausencia. Lo único que se percibe es la idea de llevar al país a un “modelo económico” que coincide con su pertenencia social y el discurso dominante del capitalismo global pero que choca con la cultura y el entramado productivo, laboral y social del país. Lo cierto es que, más allá del discurso de la muerte de los “grandes relatos”, los proyectos políticos se sostienen en una épica, un rumbo y un sujeto al cual interpelar. Al no existir eso se utilizan mecanismos vinculados a la antipolítica, algunos más conocidos como el miedo, que saca lo peor de las personas y otros métodos más actuales: el “big data”, las redes, la posverdad (versión siglo XXI de la mentira de Goebbels), el humor social volátil efímero y superficial, o el odio, pero siempre apelando a los sentimientos más egoístas.

Y como muestra clara de la falta de proyecto político lo vemos en las áreas donde el gobierno debe llevar adelante políticas públicas proactivas donde debe mostrar su sesgo o visión. Y allí encontramos la ausencia de política sanitaria, de política de identidad cultural, de industria cultural, o en materia de ciencia y tecnología. Como dijo un conocido sanitarista émulo de Carrillo -a modo de ejemplo- : “No puede haber proyecto de salud sin proyecto político”.

Lo que sí está es el intento de imponer el modelo económico neoliberal en su tercera versión vernácula. La salida de Prat Gay y la llegada de Dujovne priorizan el nuevo formato de la ortodoxia post-consenso de Washington estructurado alrededor de las “metas de inflación”. En lugar de priorizar “metas de empleo”. Sin embargo los primeros indicadores de 2017 no acompañan la predicción del presidente del Banco Central.

Con respecto a Dujovne, se presenta como un comentarista de la realidad diciendo “lo que hay que hacer” pero no de qué forma. Como diría Gramsci, “el optimismo de la voluntad”. Plantea bajar impuestos, reducir el déficit fiscal (dijo bajar el gasto público). Aumentar inversión en infraestructura (dijo gasto público en infraestructura), combatir el empleo informal. Plantear la reforma laboral, la reforma tributaria, sacar el impuesto al cheque. Muchas medidas contradictorias. En fin, lo rídiculo sería que se transforme en un comentarista de sí mismo. Todo es posible igualmente ya que haciendo gala de un doble standard moral -rasgo distintivo del gobierno- habló de reducir la planta del Estado y el mismo fue empleado del Senado sin asistencia conocida desde 2012. Por lo pronto, nadie habla más de la redistribución del ingreso, uno de los fundamentos de la presencia del Estado en las democracias occidentales hace ya casi un siglo. Ni de reducir la desigualdad, de la que, como ya dije, hubo un aumento peligroso para la estabilidad social.

Desde la oposición peronista -pese al descalabro por la derrota y algunos errores del último gobierno- en el trasfondo se ve la esencia del proyecto: una sociedad más igualitaria, con distribución del ingreso, un Estado presente, una economía sostenida por la producción y las pymes con protección del empleo, entre otras cosas. El peronismo originario y el kirchnerismo ya se encuentran unidos por un hilo de oro en la historia. Sería de necios, distraídos o malintencionados desconocerlo. Pero también es cierto que el futuro demanda renovar la  expresión. Puede ser un “peronismo francisquista” que no debe confundirse con esa versión lavada de laudatismo bobo ecologista funcional a la hipocresía de un sector de la sociedad. La “Laudato SI” es una declaración de guerra -perdón por usar esta palabra en un documento del Santo Padre-, al capitalismo en su versión depredadora: el neoliberalismo recalentado actual. Las declaraciones del Papa a El País en una entrevista internacional ratifica esa postura. También interpela con nueva agenda a las sociedades y Francisco -a la vez-, destila peronismo.

Este 2017 se inició de modo preocupante, un país en recesión con caída de la actividad económica y pérdida de empleo, un intento de rediseño de la economía hacia una matriz, como mínimo exclusiva desde lo social, un ministro de hacienda -comentarista- optimista de la voluntad, un país endeudado y con predicción de inflación más altas que las metas autoimpuestas por el Banco Central. Pero, por sobre todo, un gobierno sin rumbo político claro. Muchos especialistas llaman a este período el tercer ciclo neoliberal en la Argentina. Uno comenzó en 1976, el otro fue en los noventa. Los resultados los conocemos todos. Son parte de nuestra triste historia. El gobierno es el principal responsable que aquello no se repita. Pero desde la oposición el desafío es ofrecerle a la sociedad una alternativa viable, con liderazgo y proyecto, con épica y capacidad para convocar mayorías.

(*)   Magister en Ciencia Política. Abogado. Profesor de Derecho Político. Fue Presidente de la Operadora Ferroviaria S.E. y Director Nacional de Asuntos Políticos y Reforma Política. e/o

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