26 DE SEPTIEMBRE DE 2017 |

El ballotage, tal su origen francés, o balotaje, según la castellanización de la Real Academía Española, es el término utilizado para designar la segunda vuelta electoral a cargos ejecutivos o legislativos, instaurada en 1852 con el Segundo Imperio de Napoleón III, sobrino de Napoleón Bonaparte.

"Ballottage" proviene del verbo ballotter que significa votar con bolillas consiste en llegar al cargo público que corresponda obteniendo más de la mitad de los votos emitidos.

Cada país utiliza la segunda vuelta según lo establece su Constitución o la ley que la regula.

En América hay 14 países que tienen este sistema electoral: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Nicaragua, Perú, República Dominicana, Uruguay.

En la Argentina, antes de que se incluyese esta figura, hubo una larga tradición de elección de sus primeros mandatarios en forma indirecta.

Entre 1813-1815 la Asamblea General Constituyente del Año XIII y entre 1816-1820 el Congreso General Constituyente de Tucumán designaron a los Directores Supremos de las Provincias Unidas del Río de la Plata, que se elegían por simple pluralidad de sufragios de los diputados presentes en ambos órganos.

En febrero de 1826, en el marco del estallido de la guerra con el Imperio del Brasil, el Congreso General de la República Argentina sancionó una Ley de Presidencia y el 27 de febrero de ese año se eligió a Bernardino Rivadavia, como el primer presidente elegido por 35 votos a favor y 3 en contra.

Fue la Constitución de 1853 la que implementó el Colegio Electoral para las elecciones presidenciales y de esta forma el pueblo seguía sin elegir directamente a sus presidentes.

Los ciudadanos elegían "electores", quienes conformaban el Colegio Electoral que elegiría al presidente.

De esta forma, todos los presidentes que se sucedieron desde Justo José de Urquiza, en 1854, a Juan Domingo Perón, en 1946, fueron electos en Colegios Electorales.

En 1949, con la reforma constitucional impulsada por el primer gobierno peronista, se introdujo, entre varias reformas, la elección popular directa del Presidente, por simple pluralidad de sufragios, con reelección indefinida, eliminándose así el Colegio Electoral.

Las elecciones presidenciales de 1952 estrenaron el nuevo mecanismo y en ellas triunfó Juan Domingo Perón que llegaba a su segunda Presidencia.

Sin embargo, la autodenominada Revolución Libertadora de 1955, que derrocó a Perón, dejó sin efecto la reforma de 1949 y volvió a implementar la Constitución de 1853, de esta forma las elecciones presidenciales de 1958 y 1963, que dieron como ganadores a Arturo Frondizi y a Arturo Humberto Illia, respectivamente, se materializaron mediante Colegio Electoral.

En 1972, el presidente de facto Alejandro Agustín Lanusse, enmendó por decreto la Constitución de 1853 y restableció la elección directa para presidente y vicepresidente, introdujo la elección de un tercer senador nacional para la minoría en cada provincia y para la elección de presidente, gobernadores y senadores nacionales estableció un régimen de doble vuelta electoral.

De esta forma, los argentinos tuvimos el primer acercamiento al "balotaje", pero con algunas particularidades: exigía el 51 % de votos válidos para ganar la elección presidencial, senatorial o una gobernación y de no llegar se llamaba a una segunda vuelta electoral.

De este balotaje podían participar todas las listas que hubieran obtenido más del 15 % en la primera ronda, característica que según se analizó permitía que se formara un frente antiperonista que evitara el retorno de Perón al poder.

Con este nuevo sistema electoral se realizaron las elecciones del 11 de marzo de 1973 en las que participaron, entre otras, las fórmulas presidenciales: el Frente Justicialista de Liberación-FREJULI- (Héctor Cámpora- Vicente Solano Lima); la Unión Cívica Radical (Ricardo Balbín-Eduardo Gamond) y la Alianza Popular Federalista (APF) (Francisco Manrique-Rafael Martínez Raymonda).

En la primera vuelta electoral, el FREJULI obtuvo el 49,56 por ciento de los votos; la UCR, el 21,29 por ciento y APF el 14,90 por ciento.

Con estos resultados, la segunda vuelta debería haber sido entre el FREJULI y la UCR, porque APF no alcanzó el 15 por ciento de los sufragios; sin embargo, Balbín desistió de ir al balotaje, y Cámpora se convirtió en el nuevo presidente electo.

Con el regreso de Perón al país, en la segunda mitad de 1973, y la renuncia de Cámpora, se volvió a llamar a elecciones presidenciales, con sistema de balotaje vigente.

En estos comicios, realizados el 23 de septiembre de 1973, se volvieron a presentar las mismas listas pero con algunos cambios en su composición: el FREJULI (Juan Domingo Perón-María Estela Martínez de Perón); la UCR (Ricardo Balbín-Fernando de la Rúa) y la APF (Francisco Manrique-Rafael Martínez Raymonda).

Los resultados fueron: FREJULI: 61,85 por ciento; UCR: 24,42 por ciento y APF 12,19 por ciento. Al superar Perón la mayoría de los sufragios no hizo falta una segunda vuelta.

Tras la noche de la dictadura militar, con el retorno a la vida democrática, a partir de 1983, se volvió a implantar el sistema electoral consagrado en la Constitución de 1853: renacía el Colegio Electoral y en las elecciones que consagraron a Raúl Alfonsín (1983) y a Carlos Menem (1989) se realizaron con el sistema indirecto, sin balotaje.

Con el Pacto de Olivos, en 1994, firmado entre Alfonsín y Menem, que permitió al reforma constitucional, se eliminó el Colegio Electoral, implementandosé en forma definitiva, la elección directa para todos los cargos ejecutivos y legislativos; y se le otorgó rango constitucional al sistema de doble vuelta electoral o "balotaje".

Sin embargo, es un "balotaje a la argentina" ya que los artículos 97 y 98 de la Constitución prevén su raalización en dos situaciones: cuando ninguno de los candidatos alcanza el 45 % de los votos en primera vuelta; o si ninguno supera el 40 por ciento con una diferencia de más del 10 por ciento respecto al que le sigue en número de sufragios, lejos del inventado por Napoleón III.

La Constitución de 1994 rigió las elecciones que tuvieron lugar en: 1995, 1999, 2003, 2007 y 2011; de estos comicios, el único que arrojó un claro escenario de balotaje fue el del 27 de abril de 2003, cuando la Alianza Frente por la Lealtad (Carlos Menem-Juan Carlos Romero) obtuvo el 24,45 por ciento y la Alianza Frente para la Victoria (Néstor Kirchner-Daniel Scioli) logró el 22,24 por ciento.

En este caso, hubiera correspondido realizar una segunda vuelta, pero la renuncia de Menem consagró presidente a Néstor Kirchner.

Fuente: Télam

Los 32.064.323 ciudadanos habilitados para votar este domingo comenzaron a las 8 a concurrir a las urnas para elegir entre los candidatos del Frente para la Victoria y de Cambiemos, al sucesor de Cristina Fernández de Kirchner en la Presidencia.

El Comando General Electoral informó esta mañana que las medidas de seguridad dispuestas para el balotaje se desarrollan "con normalidad" en todo el país.

"El Comando General Electoral informa que se desarrollan con normalidad en todo el país las medidas de seguridad previstas para el acto electoral", dice un comunicado.

Detalló que "más de 100.000 hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad y Policías Provinciales" custodian "los más de 13.000 centros comiciales" repartidos "en el territorio nacional, donde ya funcionan las mesas receptoras de votos".

Scioli llegó al balotaje con el apoyo del 37,08 por ciento de los votos y Macri con el 34,15 por ciento, según los datos proporcionados por la Cámara Nacional Electoral.

Un total de 32.064.323 ciudadanos están habilitados para decidir en las urnas entre la boleta de Scioli, que postula como vicepresidente a Carlos Zannini, y la de Macri, que propone para ese cargo a Gabriela Michetti, tras dos mandatos consecutivos de Cristina, quien dejará la Casa Rosada el próximo 10 de diciembre.

La instancia de segunda vuelta electoral quedó definida en los comicios presidenciales del 25 de octubre último, cuando el candidato oficialista superó por casi tres puntos (37,08 por ciento de los votos) a su adversario (34,15 por ciento), un margen que obligó a realizar un balotaje para definir al futuro titular del Poder Ejecutivo.

La Constitución de 1994 establece -en sus artículos 97 y 98- que el postulante presidencial más votado debe alcanzar en primera vuelta el 45 por ciento de los sufragios para consagrarse jefe de Estado o más del 40 por ciento y una diferencia de más de 10 sobre el que le sigue.

Los comicios del mes pasado dejaron fuera de carrera a cuatro de los seis aspirantes a la Presidencia: Sergio Massa (UNA); Margarita Stolbizer (Progresistas); Nicolás del Caño (FIT) y Adolfo Rodríguez Saá (Compromiso Federal), que en conjunto recibieron el apoyo de alrededor del 28 por ciento del total de votantes.

Esa porción de electores definirá en el balotaje la suerte de los contrincantes presidenciales, quienes en las últimas semanas redoblaron sus actividades de campaña y hasta se midieron en un debate público, el primero realizado en el país entre dos aspirantes a la Casa Rosada, pocos días antes de una segunda vuelta electoral.

Los resultados de la última y más importante pelea electoral del año se conocerán mañana a partir de las 19.30, según adelantó el director nacional electoral, Alejandro Tullio, quien además pronosticó que alrededor de las 22.30 podrá determinarse "quién es el próximo Presidente".


En las elecciones de octubre pasado se eligieron 24 senadores nacionales, 130 diputados nacionales, 43 legisladores para el Parlasur y gobernadores de las provincias de Buenos Aires, Catamarca, Chubut, Entre Ríos, San Juan, San Luis, Santa Cruz, Formosa, Jujuy, La Pampa y Misiones.

El FPV triunfó en seis de las 11 provincias que renovaron sus autoridades (Catamarca, Formosa, Misiones, San Juan, Santa Cruz y Entre Ríos) y la oposición se impuso en los otros cinco distritos (Buenos Aires, Jujuy, Chubut, San Luis y La Pampa).

El extenso cronograma electoral de este año, se inició en abril con las primarias realizadas en Salta, Santa Fe, Mendoza, Neuquén y Capital Federal, distritos que eligieron en forma desdoblada a sus gobernantes, al igual que Chaco, Río Negro, Mendoza, Tierra del Fuego, Córdoba, La Pampa y La Rioja.

Fuente: Télam

El día posterior a la elección presidencial del 25 de octubre, el candidato presidencial del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, dio una conferencia de prensa en la que anunció que de cara al balotaje sería "más Scioli que nunca", una definición que volvía a cruzar su vida política con su vida deportiva: con el mismo valor con el que se había recuperado de la pérdida de un brazo y se había consagrado campeón mundial con su lancha bautizada "La gran Argentina", encararía el camino a la segunda vuelta electoral.

Daniel Osvaldo Scioli llegó a la consideración pública al principios de los 90 cuando participaba de competencias de motonáutica que en aquella década captaban la atención de la televisión y fue ese conocimiento popular el que más tarde le facilitó el inicio de una carrera política.

En 1997 accedió a una banca de diputado nacional por el Partido Justicialista, en lo que fue el punto de partida de una carrera que pretender coronar este domingo en el balotaje como candidato a presidente por el oficialismo.

Con una historia que mezcla la épica deportiva, el pasado empresario, su empatía con los medios de comunicación y una participación política que barrenó los vaivenes del peronismo de los últimos 20 años, Scioli buscará convertirse en el sexto presidente peronista elegido en comicios democráticos.

Scioli es definido por sus compañeros dirigentes peronistas como "un hombre que no habla mucho", pero que "tiene una firme convicción de cumplir con lo que se propone, con mucha paciencia y siempre poniendo la otra mejilla a las críticas", lo que lo fue transformando en un dirigente con una imagen incombustible.

Segundo hijo de un importante empresario de electrodomésticos -"Casa Scioli"-, con 58 años, fue muchas veces subestimado por propios y extraños por sus discursos pocos creativos o reiterativos con palabras comunes como "fe" y "esperanza"; pero su voz se impuso de cara a la segunda vuelta como la del único vocero de su propia campaña.

Otro de los fuertes vientos que logró superar el ex motonauta en sus 18 años de carrera política que comenzó con la convocatoria del ex presidente Carlos Menem, fue la constante desconfianza de algunos dirigentes que lo apuntaban como "poco leal" al proyecto nacional y popular, a pesar de haber sido el vicepresidente del ex mandatario Néstor Kirchner.

Al hombre nacido el 13 de enero de 1957, que vivió sus primeros años en el barrio porteño de Villa Crespo, muchos políticos y empresarios lo imaginaron enfrentado con el proyecto político que conduce la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y, sin embargo, la propia mandataria fue quien aseguró días antes del 25 de octubre que "este proyecto va a seguir porque Daniel Scioli va a ser el próximo presidente".

Con su estilo que combina la clásica liturgia de un dirigente peronista con los modos de un empresario, siempre preocupado por mantener una buena relación con los medios, Scioli conquistó a más de uno de los férreos soldados del ex presidente y lleva como compañero de fórmula a uno de los fundadores del FpV en la provincia de Santa Cruz y amigo de Kirchner, Carlos Zannini.

Durante esta campaña, Scioli se mostró siempre acompañado por su esposa Karina Rabolini, con quien se casó por civil e Iglesia en 1991, tras lo cual se separó en 1998 para volver a convivir con ella en 2003. Se trata de una historia de amor que desde sus comienzos fue pública y que en decenas de oportunidades quedó impresa en las páginas de las denominadas "revistas del corazón".

También es acompañado en varios actos por sus hermanos 'Pepe' y Nicolás, su hija Lorena Scioli -que no es hija de la ex modelo Rabolini y que el ex motonauta reconoció años más tarde- y su nieta Camila, nacida en 2013.

Amante de la actividad deportiva e hincha de Boca Juniors, convirtió a su lugar en el mundo, Villa La Ñata -en el municipio de Tigre-, en una importante sede para el futsal profesional, ya que su equipo participa del torneo de AFA y, muchas veces, se anima a jugar de delantero vestido totalmente de naranja, su color preferido.

Como empresario también fue representante de Electrolux en Argentina; y en la función pública fue vicepresidente (2003-2007); gobernador bonaerense (2007-2015); diputado nacional por la ciudad de Buenos Aires (1997-2002); secretario de Turismo y Deporte (2002); vicepresidente a cargo del PJ; pero a Scioli le faltaba un diploma universitario y en septiembre se recibió de Licenciado en Comercialización de la UADE.

Así, el alumno que inició sus estudios primarios en el Colegio Ward, durante los años que vivió en Ramos Mejía, y que continuó la secundaria en el Carlos Pellegrini, cumplió la promesa que tenía con su fallecido padre José -su madre se llamaba Esther Méndez- y se graduó en la Universidad Argentina de la Empresa.

A pesar de sus relevantes cargos en la función pública, su relación con una modelo y su historia deportiva, en la memoria popular todavía quedan las imágenes del trágico accidente náutico en 1989, que le provocó la pérdida total de su brazo derecho y lo marcó para toda la vida. Una historia de superación que el candidato presidencial siempre recuerda, y a la que se refiere cuando habla de ser "más Scioli que nunca". (Télam)

El candidato a presidente por Cambiemos, Mauricio Macri, inició su carrera como empresario en el poderoso grupo económico que fundó su padre, y cuando quiso un camino propio pasó a dirigir el club Boca Juniors, trampolín que lo llevó a la arena política, en la cual incursionó en 2003 y que, tras ocho años de gestión en la Jefatura de Gobierno de la Ciudad, logra ser uno de los dos protagonistas del primer balotaje presidencial de la historia del país.

Macri nació hace 56 años en la ciudad bonaerense de Tandil aunque se crió en San Isidro, en donde concurrió al tradicional colegio Cardenal Newman, y allí conoció a Nicolás Caputo, uno de sus hombres más cercanos y consejero político en las sombras del PRO.

El hijo mayor de Franco Macri era uno de los jefes del grupo Socma y su familia mantuvo una estrecha relación económica con los gobiernos de turno desde la década de los 60, a partir de concesiones y contratos otorgados por el Estado nacional y por la entonces municipalidad porteña.

Esa polémica relación con los negocios vinculados a la política de los '90 -que incluyó una denuncia por contrabando- será un estigma que lo acompañará hasta hoy, aunque su entorno lo califiquen de "prejuicios" y el propio Macri responda ante terceros que le pregunten al respecto: "Yo no tengo la culpa de los negocios de mi papá".

Con Franco Macri tuvo una relación difícil, que él confesó en más de una oportunidad y lo llevó a separarse de su grupo económico y emprender un camino propio en su mayor pasión: el fútbol y Boca, el club que presidió por 12 años (1995-2007).

Con éxitos deportivos no exentos de sonoras polémicas (con Diego Maradona y Carlos Bianchi, entre las más famosas), Macri usó como trampolín la popularidad que le brindó Boca y armó Compromiso para el Cambio, marca electoral con la que compitió en 2003 por primera vez por el gobierno porteño, perdiendo en balotaje con Aníbal Ibarra.

En 2005 ganó la elección parlamentaria en la Capital (ya con PRO como partido) y en 2007, con Gabriela Michetti como compañera de fórmula, se hizo con la Jefatura de Gobierno, ganando el balotaje al entonces ministro de Educación, Daniel Filmus.

Con un inicio con varios errores y dificultades -que desde la cúpula del PRO hoy admiten- como la denuncia por espionaje del funcionario Ciro James o por la labor de la UCEP, Macri se erigió como uno de los jefes de la oposición y llevó a su espacio político a ganar todas las elecciones en el bastión porteño desde entonces.

Tras un amague en 2011 de lanzarse a la presidencia, eligió jugar por la reelección (que ganó, también ante Filmus) y definió en 2013 comenzar un armado territorial a nivel nacional de cara a competir en la carrera presidencial, siempre con la provincia de Buenos Aires como el distrito más esquivo, por lo que asignó la tarea de crecer allí a su vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal.

En 2014, en forma gradual y con más bajo perfil (lo que lo diferenció de Sergio Massa), Macri cosechó buenos lazos con referentes de la UCR de todo el país y pidió a sus dirigentes porteños que pasen a militar a la Provincia, por lo que comenzó a posicionar a varios referentes en el conurbano, algunos de los cuales lograron triunfar el 25 de octubre y alzarse con intendencias.

El punto de inflexión de PRO fue la Convención Nacional de la UCR en Gualeguaychú, cuando el partido radical, de la mano de Ernesto Sanz, decidió (por una escueta diferencia en votos) aliarse al macrismo y a la Coalición Cívica, en un frente electoral que se llamó Cambiemos.

En el interín, Macri debió enfrentar uno de sus más ásperos conflictos internos en el PRO, cuando no pudo convencer a Gabriela Michetti de declinar su candidatura en la primaria por la jefatura de gobierno porteña con Horacio Rodríguez Larreta, su elegido, que finalmente ganó la interna y luego la elección porteña ante Martín Lousteau (UNEN).

Macri obtuvo el segundo lugar más votado tanto en las PASO presidenciales como en la elección general del 25 de octubre pasado, y logró el objetivo principal fijado por su partido: forzar un balotaje presidencial -el primero de la historia argentina- y disputar mano a mano con el oficialismo para suceder a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. (Tpelam)

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