22 DE AGOSTO DE 2017 |

Nadie va a hablar de nosotros. No seremos la tapa de diarios y revistas. Nos criticarán, nos dirán tibios, antipatria o simplemente nos acusarán de trabajar para algún partido de los mayoritarios.

La historia oficial no contarán que esta semana 1.311.114 personas le dijeron que NO a los partidos políticos. Somos "parias sociales" que el sistema pretende ignorar. Eso es lo que ninguno de los políticos te va a decir. Pero acá estamos. Aceptenlo. No nos alineamos y somos hermosamente argentinos. Sentimos la bandera, somos en extremo solidarios, comprometidos y queremos que sea para todos.

No PODEMOS difundir nuestro pensamiento en los medios de comunicación, nadie nos invita a programas políticos, no estamos de acuerdo con el voto electrónico, ni con la corrupcion, ni con el uso de los recursos de los argentinos para usos electorales, no estamos alineados con CAMBIEMOS, NI CON CFK, NI CON MASSA, NI CON LA IZQUIERDA NI CON LA DERECHA.

Somos como internet: libres e ilimitados. No aceptamos que nos controlen, ni nos manipulen. Queremos un estado eficiente, transparencia electoral, crecimiento, mayor educación, más tecnología, menos taladramiento ideológico y un claro proyecto de país proyectado hacia el futuro.

Estamos en todo el país.  Ahí. Creciendo. Latiendo. Avanzando. Uniéndonos. Separando rápidamente a todo aquel que camuflado pretenda usarnos para sus fines electorales, dándonos discursos vacíos sin hechos concretos. Somos más de 1.3 millones de argentinos. No somos muchos. Pero tampoco, somos pocos. Somos esos a los que "con bronca dejaras" de seguir en las redes sociales. Somos los hackers de los partidos políticos y los trolles de los candidatos.

Somos desconfiados. Muy politizados. Cero partidarios. De todas las edades. No nos subimos a los carros de los vencedores. Rechazamos el fanatismo y los discursos de autoayuda.  No pedimos mucho, pero exigimos demasiado. Queremos leyes, ejercicio de la ley de manera imparcial y transparencia de recursos. Estamos muy informados. Con avidez de información y participación. Somos los malditos NI NI de la democracia.

Hoy los medios van hablar de Cristina, de Macri, de Vidal, de Carrio, de Massa y de todos los demás. Pero por primera vez en la República Argentina un grupo enorme de argentinos rechazó esta forma de hacer política que tienen los que dirigen los principales partidos. Habrá algunos que creeran que esto es una utopía o una mera especulación electoral, pero vamos a seguir en nuestro camino trabajando para conformar una fuerza política nacional, con personas que quieran hacer de nuestro país, un país con verdaderas oportunidades.

Hoy sabemos que no somos unos pocos locos utópicos, somos muchos más de lo que creen los políticos. No vamos a trabajar para Cristina ni para Macri ni para Massa.

Somos los independientes. Somos el circulo Negro. Somos los NI NI.

Rodolfo Llanos - Fundador de Patriotas en Movimiento (Movimiento ciudadano independiente de proyección nacional)

Evaluó que la postulación del ex ministro del Interior Florencio Randazzo produjo que "muchos sectores que se fueron" del justicialismo "están queriendo participar y ser parte de este proceso".

El intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, afirmó hoy que "va a ser un paso importante que el peronismo elija los candidatos en elecciones directas" en las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) "y no mirando encuestas", de cara a los comicios de este año.

Asimismo, evaluó que la postulación del ex ministro del Interior Florencio Randazzo produjo que "muchos sectores que se fueron" del justicialismo "están queriendo participar y ser parte de este proceso".

Katopodis, uno de los intendentes bonaerenses que apoya la candidatura de Randazzo por el peronismo en la provincia de Buenos Aires, señaló que en las elecciones legislativas de octubre el Partido Justicialista (PJ) "tiene que poder ofrecer a la sociedad una alternativa superadora".

En ese marco, el jefe comunal subrayó nuevamente su apoyo a la candidatura del ex ministro de Cristina Fernández de Kirchner y dijo que "lo que está pasando con Randazzo es que muchos sectores que se fueron (del PJ) están queriendo participar y ser parte de este proceso".

"Va a ser un paso importante que el peronismo elija los candidatos en elecciones directas y no mirando encuestas. Porque cuando el peronismo se cerró al debate y se encerró en una pieza a decidir el futuro, le fue mal", sentenció Katopodis en declaraciones a FM Milenium.

Por el contrario, consideró que si el peronismo "abre la discusión y se legitima a través de los votos, tiene más posibilidades de conectar con las preocupaciones de la gente".

En tono opositor, criticó la política económica, social y de seguridad tanto del Ejecutivo nacional como del provincial y dijo que el actual "es un gobierno que todos los días toma medidas en contra de los trabajadores, de los comerciantes y de las pequeñas empresas".

"Veo sembrados de obra pública los municipios del gobierno nacional (en referencia a los gobernados por Cambiemos) y cuando camino municipios de intendentes peronistas está ausente la obra pública", cuesionó Katopodis y agregó que Cambiemos ejerce "una práctica que ellos mismos cuestionaban: repartir la obra pública según el alineamiento político".

Fuente: Télam

El candidato liberal e independiente Emmanuel Macron obtuvo el 24,01 % de los votos en la primera vuelta de las presidenciales francesas, frente al 21,3 % de la ultraderechista Marine Le Pen, según el recuento de votos definitivo anunciado este lunes por el Ministerio del Interior.

Los dos candidatos, que se disputarán el Elíseo en la segunda vuelta del 7 de mayo, con ventaja para el candidato de ¡En Marcha!, según los sondeos, quedaron separados en las elecciones del domingo por algo menos de un millón de votos.

Macron, quien puede ser el presidente más joven de la V República a sus 39 años, obtuvo 8,56 millones de votos, frente a los 7,67 millones de Le Pen, que logró el récord de un candidato ultraderechista en la historia de Francia, informó la agencia de noticias EFE.

Unos 450.000 sufragios menos recibió el conservador Francois Fillon, que, con el 20,01 %, se quedó fuera de la segunda vuelta en la que, por vez primera en Francia, no habrá un candidato de derecha.

El izquierdista Jean-Luc Mélenchon tuvo un 19,58 % de los votos y algo más de 7 millones de sufragios, también su mejor resultado histórico, lo que le convirtió en el primer candidato de izquierda.

Muy por detrás, Benoit Hamon, candidato del gobernante Partido Socialista (PS), tuvo algo menos de 2,3 millones de votos, un 6,36 % del total, el respaldo más bajo en la historia para un candidato de su partido.

El soberanista Nicolas Dupont-Aignan, con casi 1,7 millones de votos (4,70 %), rozó el porcentaje del 5 %, por debajo del cual el Estado francés no reembolsa los gastos de la campaña electoral.

El resto de los 11 candidatos no superaron el 1,5 % de los votos.

El defensor de la Francia rural Jean Lasalle fue respaldado por casi medio millón de franceses (1,2 %), por delante del anticapitalista Philippe Poutou (1,09 %), el soberanista Francois Asselineau (0,92 %), la trostkista Nathalie Arthaud (0,64 %) y el gaullista de izquierdas Jacques Cheminade (0,18 %).

Fuente: Télam

La elección presidencial francesa, cuya primera ronda tendrá lugar el domingo, confirma una vez más la fragmentación de la sociedad europea y la imprevisibilidad que hoy domina a la política internacional. Y ello es así por los temas que marcaron la campaña, por el perfil de los candidatos y por la incertidumbre sobre el resultado final. Estamos, sin lugar a dudas, ante uno de los más importantes acontecimientos de 2017.

Por Jorge Argüello

De hecho, el alcance de esta elección va mucho más allá de las fronteras francesas. En primero lugar, porque puede interferir en el equilibrio interno del proyecto europeo. La respuesta de Bruselas al Brexit, la consistencia del eje franco-alemán y, por lo tanto, el proprio futuro de la Unión Europea dependen en gran medida de la agenda del sucesor de François Hollande. Es que Francia es parte, como ningún otro país, del norte y del sur del viejo continente.

Por otro lado, el próximo jefe de Estado francés jugará un rol central en la reconfiguración de la relación europea con el presidente Donald Trump. Nunca está de más recordar que la desconfianza hacia los Estados Unidos forma una de las piedras angulares del pensamiento del fundador de esta V República francesa, Charles de Gaulle, que ha influido en las generaciones siguientes, como quedó evidente en la firme oposición de Jacques Chirac a la invasión de Irak en 2003.

Asimismo, Francia, una potencia nuclear con poder de veto en las Naciones Unidas, mantiene intereses estratégicos y canales de comunicación privilegiados con algunas de las regiones más caóticas del globo. Administró, por ejemplo, Siria desde la caída del Imperio Otomano hasta su independencia en 1946.

La importancia transnacional de las presidenciales francesas también radica en el hecho de que en la campaña estuvieron en discusión cuatro temas cruciales para el futuro concierto (o desconcierto) de las naciones a nivel global.

El primero es la respuesta de las democracias al terrorismo internacional. Francia vive en estado de emergencia desde los ataques de noviembre de 2015 y en ninguna de las principales capitales europeas la presencia militar es hoy tan notable como en las avenidas de París.

Estas elecciones también pondrán a prueba la tolerancia religiosa en Europa. Van a medir la capacidad de diálogo de occidente hacia el Islam, en un momento en que Turquía parece haber dado definitivamente la espalda a la Unión Europea.

En la decisión final de los votantes también pesarán las soluciones presentadas por los candidatos para bajar una peligrosa tasa de desempleo de dos dígitos, un tema muy sensible entre los jóvenes y directamente relacionado con la ortodoxia presupuestaria de la zona euro.

Por ende, están aún confrontadas dos visiones opuestas de Europa y del mundo. Por un lado, el euroescepticismo abiertamente racista e indigno de La Marsellesa. Por otro, varias propuestas europeístas, aunque bastante diferentes en su grado de entusiasmo.

Ha quedado atrás el tiempo en que las presidenciales francesas se decidían en el centro político, entre dos candidatos moderados fuertemente apoyados por sus partidos. El fin del viejo bipartidismo europeo es una realidad en Grecia, España, Holanda y ahora también lo será en Francia.

Hoy solo existen dos certezas: que, por primera vez en la historia moderna, el presidente en ejercicio no es candidato y que su sucesor será elegido en ballotage el próximo 7 de mayo.

En el mundo de las encuestas, el predecible y el improbable pasaron a sentarse en la misma mesa tras los resultados del referéndum británico y de la elección norteamericana. De tal manera que, en la víspera de la apertura de las urnas en Francia, pocos se aventuran a apostar sobre quien llegará a la segunda vuelta.

De todos modos, este juego parece utilizar una baraja de cuatro palos. Caminando de la izquierda hacia la derecha, encontramos en primer lugar a Jean-Luc Mélenchon, un veterano que abandonó el Partido Socialista durante la última crisis financiera para crear su propio movimiento político y que en esta elección tiene el apoyo comunista. Resulta fácil identificarlo en su posicionamiento de candidato anti-sistema, en sus habilidades oratorias y en la popularidad de que goza entre los jóvenes, paralelismos con Bernie Sanders y Pablo Iglesias.

Tenemos también Emmanuel Macron, prácticamente un desconocido hasta hace poco tiempo, que con 39 años se podría convertir en el presidente más joven de la historia de Francia. Fue ministro de Economía de Hollande, pero supo desvincularse a su debido tiempo de la impopularidad del actual presidente. Macron se define “ni de izquierdas ni de derechas” para así atraer tradicionales votantes socialistas y incluso republicanos que esta vez no se reconocen en el candidato oficial del partido. Es ese el secreto de su meteórica ascensión. Favorable a una futura mutualización de la deuda de la zona euro, Macron es el más europeísta de los candidatos al Elíseo.

La derecha parecía tener el candidato destinado a ser el 25º presidente francés. Sin embargo, la condición de favorito de François Fillon rápidamente se desvaneció ante el proceso en que es sospechado de uso privado de fondos públicos. La lealtad del electorado conservador parece haber ayudado a la inesperada supervivencia del candidato que el periódico Le Nouvel Observateur comparó a Margaret Thatcher.

Hay aún lugar para Marine Le Pen, la eurodiputada antieuropea que prometió, en caso de ser elegida, realizar durante los primeros seis meses de mandato un referéndum sobre la permanencia de Francia en la Unión Europea. De la eurofobia a la xenofobia, del antisemitismo al nacionalismo económico, Le Pen logra defender prácticamente todo lo que un país progresista e inclusivo sólo aspira a superar. En este sentido, su eventual victoria podría representar un golpe fatal para el proyecto europeo.

Terminó el debate, llegó la hora de votar. La lógica, según me explicó hace unos días un diplomático francés, es bastante simple: “En la primera vuelta votamos a quien efectivamente queremos en el Elíseo, en el ballotage votamos contra el candidato que rechazamos ver en el Elíseo”.

Fuente: Fundación Embajada Abierta

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