24 DE FEBRERO DE 2018 |

Ciudad del Vaticano (AICA): Tras rezar el Ángelus en el marco de la fiesta de San Esteban, el papa Francisco agradeció hoy públicamente los mensajes de Feliz Navidad que le llegaron con motivo de la fiesta cristiana y aseguró que el ¨mensaje de Jesús es incómodo y nos incomoda, porque desafía el poder religioso mundano y provoca las conciencias”.
 
El papa Francisco agradeció hoy públicamente los mensajes de Feliz Navidad que le llegaron con motivo de la fiesta cristiana y aseguró que el "mensaje de Jesús es incómodo y nos incomoda, porque desafía el poder religioso mundano y provoca las conciencias”.

"En estas semanas he recibido tantos mensajes de felicitación. Cómo no me es posible responder a todos, expreso a todos mi agradecimiento y especialmente por el don de la oración", sostuvo tras rezar el Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico.

"Gracias de corazón y que el Señor los recompense con su generosidad. Buena fiesta", agregó.

En el marco del día de San Esteban, afirmó que “después de su venida, es necesario convertirse, cambiar de mentalidad, renunciar a pensar como antes, cambiar, convertirse".

Francisco también explicó que Jesús llega para eliminar "todo conflicto y resentimiento".

"¡Sabemos qué cosa fea son los resentimientos, hacen tanto daño y nos hacen tanto daño! Y Jesús elimina todo esto y hace que nos amemos", recordó.

"Éste es el milagro de Jesús. Pidamos a Jesús, nacido por nosotros, que nos ayude a asumir esta doble actitud de confianza en el Padre y de amor al prójimo", añadió.

El Papa volverá a aparecer en público el 31 de diciembre con la celebración de las primeras Vísperas y el tedeum.

Fuente: AICA

El Papa Francisco y el flamante presidente del Episcopado, Obispo Oscar Ojea

Los curas filo peronistas -liderados por Oscar Ojea- que tomaron el control del Episcopado para poner a Dios, en Argentina, en línea con el Papa. La reforma laboral, primer escarceo con Casa Amarilla.

Fueron Carlos Menem y Néstor Kirchner los últimos presidentes que tuvieron enfrente a una Iglesia que los sermoneaba en público hasta el límite de la flagelación. Opositora a la despenalización del aborto y proclive al encuentro en temas como la AUH y la ley de medios, Cristina Kirchner no tuvo grandes problemas ni antes ni -mucho menos- después de Francisco. El no peronista  Mauricio Macri  puede sentirse bendecido: son muchos los que piensan que fue tratado con guantes de seda en los primeros dos años de su mandato.

Por Diego Genoud

En apenas unos días, la nueva conducción del Episcopado, que asumió la semana pasada, emitió señales que sugieren que no seguirá en el rol que concedió durante la primera etapa del gobierno de Cambiemos. Espectadora, distraída y dialoguista bajo la sotana de  José María Arancedo , la flamante cúpula que inicia un período de tres años parece ir hacia una sintonía más fina con el mensaje del Papa.

El primer criterio que deslizó el flamante presidente del Episcopado, Obispo Oscar Ojea, apuntó directo al corazón de la reforma laboral que Jorge Triaca hijo diseñó, a pedido del Presidente. “Para la Doctrina Social de la Iglesia, el trabajo no es una mercancía, sino que hace a la dignidad de la persona; es el gran ordenador de la vida”, dijo. La definición llegó como parte de un mensaje más general que habla de que “no se vulneren derechos de los trabajadores” y sostiene que el lugar de los obispos “está al lado de los excluidos”. 

Para la CGT, fue un respaldo más que oportuno en medio de la ofensiva pro-empresaria del Gobierno. El agradecimiento llegó este mismo jueves al mediodía, cuando el triunviro Héctor Daer visitó a Ojea para ponerlo al tanto de los acuerdos que la central cerró con el ministro de Trabajo. No se conocían personalmente, pero es probable que trabajen de común acuerdo: en una semana, Daer volará con una comitiva hacia el Vaticano para hablar del trabajo “como clave del desarrollo en el mundo global”.

Las diferencias con el optimismo de época que promociona el Gobierno pueden acentuarse desde el próximo domingo, cuando por primera vez el Episcopado nacionalice la Jornada Mundial de los Pobres que impulsa el papa Francisco.

Después del amplio respaldo electoral que obtuvo Cambiemos en las legislativas y con un peronismo dividido y desorientado, el primer empresario que llegó a presidente quizás se encuentre frente a un actor -hasta ahora ausente- con capacidad de incomodarlo hacia 2019. Con una visión distinta a la del Gobierno sobre el presente e, incluso también, sobre el pasado.

LOS ALIADOS.  De 71 años, obispo de San Isidro que reemplazó a Jorge Casaretto, Oscar Ojea llegó a lo más alto de jerarquía católica después de dos mandatos al frente de Cáritas. En su CV, incluye un antecedente difícil de pasar por alto: haber sido obispo adjunto del cardenal Jorge Bergoglio en la arquidiócesis de Buenos Aires entre 2006 y 2009. “No es un hombre de Francisco, pero es un buen aliado para él”, le dijo a Letra P un miembro de la Iglesia que conoce al hombre que hereda el lugar que ocupó Bergoglio durante seis años de la era kirchnerista.

Con un padre médico que llegó a ser director de radiología del hospital Ramos Mejía, una madre que fue maestra en Cinco Esquinas y un hermano filósofo que vive en España, Ojea tiene otra característica que lo acerca a Bergoglio: se inició joven en el seminario y se dedicó a la tarea pastoral. Su padrino fue el sacerdote Enrique Quarleri, de Lomas de Zamora. Ojea nunca se involucró directamente en política y prefiere el perfil bajo a las declaraciones estridentes. Sin embargo, tiene una preocupación especial por los temas sociales y es parte de una familia católica con ramificaciones hacia el peronismo. Dos primos hermanos suyos fueron secuestrados por un grupo de tareas de la ESMA durante la última dictadura militar y continúan desaparecidos. Otro, que sobrevivió, estuvo preso durante ocho años.

Ojea no llega solo. En la nueva Comisión Ejecutiva, lo secundan Mario Poli -que se excluyó de la disputa por la presidencia del Episcopado- y el obispo de la Rioja Marcelo Colombo, uno de los más jóvenes, de apenas 56 años, que puede ser clave en la nueva etapa. Colombo acredita una historia que tiene bastante poco que ver con la jerarquía católica y es el más querido por el Papa. Fue ordenado sacerdote a fines de los años ochenta por Monseñor Jorge Novak, uno de los contados miembros de la Iglesia que -al frente de la diócesis de Quilmes- denunció los crímenes de la dictadura y acompañó a los organismos de derechos humanos en su reclamo desesperado.

Desde que hizo pie en La Rioja, Colombo se involucró en la investigación por el crimen de Monseñor Enrique Angelelli, el obispo asesinado en 1976 que fue olvidado por la Iglesia por al menos tres décadas. “Estábamos silenciando la voz de Cristo, la sangre de Cristo”, dijo hace no tanto el nuevo vicepresidente del Episcopado para referirse a una omisión que la Curia sostuvo como política de hierro. Con la venia del Papa, reivindicó a la Juventud Obrera Católica que fundó Angelelli en Córdoba, aportó documentación y fue querellante en la causa que terminó con la condena de 2014 al represor Luciano Benjamín Menéndez . Hoy, el mártir que la jerarquía católica negó está en proceso de beatificación en Roma.

PUENTE VATICANO.  Los antecedentes preanuncian un Episcopado más activo en la discusión pública. Los amigos de Ojea afirman que no dejó pasar ninguno de los casos de pedofilia que encontró en San Isidro, cuando arribó a la diócesis que durante años controló Casaretto. También Colombo se enfrentó temprano en La Rioja a  Luis Beder Herrera  por repartir dádivas en plena campaña electoral -el entonces gobernador salió a pedir disculpas después- y se preocupó a partir de 2016 por el cierre de las empresas textiles que se produjo desde que Macri llegó a la Casa Rosada.

Sería una dirigencia eclesiástica más en línea con lo que pregona el sucesor de Ratzinger desde Roma. “Tienen la impronta del Papa. En dos años, la Iglesia no dijo nada. Pero ahora no le van a dejar pasar tan fácil todo a Macri”, le dijo a Letra P un ex funcionario kirchnerista que no se olvida lo que es tener a Bergoglio enfrente.

Durante la primera etapa de Cambiemos en el gobierno, los cruces entre Francisco y el oficialismo casi no rozaron a la conducción del Episcopado, que se mantuvo al margen de los conflictos de la política. Defensores de Su Santidad en Argentina como  Juan Grabois  ven con entusiasmo a la conducción que encabeza Ojea. En una entrevista reciente con la revista Crisis, el dirigente de la CTEP afirmó que Francisco no tuvo poder con incidencia operativa en su país durante la gestión de Arancedo. “En esa institución supuestamente vertical, la indisciplina reinante en las diócesis es llamativa. La Conferencia Episcopal hace lo contrario a lo que él dice en muchos casos. En otros casos, no lo defienden. Están acobardados. Hubo una persecución mediática fuerte contra todo lo que fuera cercano al Papa y la reacción de los obispos frente a eso fue no defenderlo”, dijo.

La Doctrina Social de la Iglesia, que invocó Ojea en su primera aparición pública, puede poner en aprietos la modernización que promociona el gobierno de los CEOs. Habrá que ver si el macrismo logra desautorizar tan fácilmente los argumentos de la Iglesia como los de la oposición partidaria y si llegado el caso la enfrenta, como sugiere una de las recomendaciones de Durán Barba que Cambiemos hasta ahora terceriza o evita.

La nueva conducción también puede estimular los vasos comunicantes entre la CGT y la CTEP, que hace un año confluyeron en un encuentro en Azopardo con la presencia del delegado papal Marcelo Sánchez Sorondo.

La semana que viene, el Papa recibirá noticias de la Argentina por parte de la comitiva de sindicalistas que integran Daer,  Pablo Micheli , el moyanista Abel Frutos, Norberto Di Próspero, Omar Viviani y  Roberto Baradel , entre otros. Todos viajan convocados para el encuentro titulado “¿Por qué el mundo del trabajo sigue siendo la clave del desarrollo en el mundo global?”. Aunque esta vez Grabois no viajará a la residencia de Santa Marta, estará representado por Edgardo "El Gringo" Castro, de la CTEP.

LA AUTOCRÍTICA.   Hay otro punto donde la Iglesia puede diferenciarse de la Casa Rosada y de su propio pasado. En marzo último, Ojea hizo una intervención que ahora cobra más importancia: salió a “aclarar” las palabras de Arancedo en favor de la “reconciliación nacional”, justo cuando la Corte Suprema había fallado a favor del 2x1 que beneficiaba a los genocidas argentinos. “No hay reconciliación sin justicia”, afirmó el nuevo presidente del Episcopado en entrevistas con la agencia AICA y el Vatican Insider con un mensaje bastante diferente al que había propagado el entonces presidente del Episcopado.

“Nosotros hicimos un pedido de perdón en el año 2000, aunque es posible que no haya sido suficiente. Es una probabilidad que este proceso pueda encaminarse a una declaración final, pero aquí ya me estoy aventurando a hablar de algo que debo consultar con mis hermanos obispos. Pienso que eso puede ser posible, pero no me quiero adelantar”, dijo Ojea ante la pregunta por la actuación de la Curia durante la dictadura.

Su mensaje puede contribuir a otro objetivo que tal vez se proponga para su país, a los 80 años, el astuto Francisco: promover una autocrítica algo más profunda que le permita a la Iglesia dejar atrás su complicidad fervorosa con el plan de exterminio de Videla y Massera. Y que lo habilite a él mismo, entonces provincial jesuita, a hacer un último esfuerzo por liberarse de las denuncias que lo persiguen. Aún en la cúspide de las alturas vaticanas.

Fuente: Letra P

Medellín (Colombia) (AICA): En su última homilía de su viaje a Colombia, el papa Francisco pidió a Colombia “hacer un cambio cultural”, para lograr una paz estable y duradera en el país.
 
Durante la misa celebrada en la tarde del 10 de septiembre en Contecar, última actividad del viaje apostólico del papa Francisco a Colombia, el Sumo Pontífice dio un mensaje sobre la dignidad de la persona y los derechos humanos, a la luz de la figura de San Pedro Claver.

El Papa habló sobre cómo lograr una paz estable y duradera en el país, para lo que pidió a Colombia cambiar "la cultura de la muerte" por la "de la vida". "Se nos exige generar desde abajo un cambio cultural: a la cultura de la muerte, de la violencia, responder con la cultura de la vida, del encuentro".

“¡Cuántas veces se ‘normalizan’, se viven como normales, procesos de violencia, exclusión social, sin que nuestra voz se alce ni nuestras manos acusen proféticamente!”, lamentó e invitó a imitar el ejemplo de San Pedro Claver y de los cristianos que se atrevieron a iniciar una corriente contracultural de encuentro.

“En el encuentro entre nosotros redescubrimos nuestros derechos, recreamos la vida para que vuelva a ser auténticamente humana”, aseguró.

Francisco condenó con firmeza el narcotráfico, “esta lacra que ha puesto fin a tantas vidas y que es mantenida y sostenida por hombres sin escrúpulos”, y otros dramas como la devastación de los recursos naturales y la contaminación, la tragedia de la explotación laboral, el blanqueo ilícito del dinero, así como la especulación financiera, la prostitución, la trata de seres humanos, entre otros.

“No es posible convivir en paz sin hacer nada con aquello que corrompe la vida y atenta contra ella. A este respecto, recordamos a todos aquellos que, con valentía y de forma incansable, han trabajado y hasta han perdido la vida en la defensa y protección de los derechos de la persona humana y su dignidad”, expresó.

“Como a ellos, la historia nos pide asumir un compromiso definitivo en defensa de los derechos humanos”, aseveró y continuó: “Si Colombia quiere una paz estable y duradera, tiene que dar urgentemente un paso en esta dirección, que es la del bien común, de la equidad, de la justicia, del respeto de la naturaleza humana y de sus exigencias”.

“Sólo si ayudamos a desatar los nudos de la violencia, desenredaremos la compleja madeja de los desencuentros. Se nos pide dar el paso del encuentro con los hermanos, atrevernos a una corrección que no quiere expulsar sino integrar, se nos pide ser caritativamente firmes en aquello que no es negociable”, puntualizó. En definitiva, “la exigencia es construir la paz, ‘hablando no con la lengua sino con manos y obras’ (San Pedro Claver), y levantar juntos los ojos al Cielo”, concluyó.

Hamburgo (Alemania) (AICA): En un mensaje a los participantes de la cumbre del G20, reunida en Hamburgo, Alemania, el papa Francisco pidió que “en los corazones y en las mentes de los gobernantes y en cada una de las fases de actuación de las medidas políticas hay necesidad de dar prioridad absoluta a los pobres, a los prófugos, a los que sufren, a los desplazados y a los excluidos, sin distinción de nación, raza, religión o cultura, así como de suprimir los conflictos armados”. "La guerra no es jamás una solución", aseveró.
 
El papa Francisco exhortó a los jefes de Estado de los países miembros del G20, entre ellos el presidente argentino Mauricio Macri, a dar “prioridad absoluta” a los pobres y refugiados, y terminar con las masacres inútiles.

El pontífice remitió su mensaje a la canciller alemana Angela Merkel y demás participantes de la cumbre de líderes de las principales economías del mundo y de las potencias emergentes reunidos en Hamburgo, Alemania.

Francisco pidió que “en los corazones y en las mentes de los gobernantes y en cada una de las fases de actuación de las medidas políticas hay necesidad de dar prioridad absoluta a los pobres, a los prófugos, a los que sufren, a los desplazados y a los excluidos, sin distinción de nación, raza, religión o cultura, así como de suprimir los conflictos armados”.

"La historia de la Humanidad, también hoy, nos presenta un vasto panorama de conflictos actuales o potenciales. La guerra no es jamás una solución", sostuvo.

El Papa dijo sentirse "obligado a pedirle al mundo que ponga fin a todas estas masacres inútiles" y advirtió que "eso no será posible si todas las partes no se comprometen a reducir sustancialmente los niveles de conflictividad, a detener la actual carrera de armamentos".

"Aunque es razonable que las cumbres del G20 se limiten al número reducido de países que representan el 90% de la producción mundial de bienes y servicios, esta misma situación debe mover a los participantes a una profunda reflexión", sugirió.

"Se trata de la parte de la Humanidad que tiene el mayor potencial para contribuir al progreso de todos. Por lo tanto debemos siempre referirnos a las Naciones Unidas, a los programas y a las agencias asociadas y organizaciones regionales, respetar y honrar los tratados internacionales y promover el multilateralismo, para que las soluciones sean universales y duraderas", agregó.

Asimismo, instó a "activar una nueva era de desarrollo innovadora, interconectada, sostenible, respetuosa del medio ambiente e inclusiva de todos los pueblos y de todas las personas".

El Papa afirmó que no puede dejar de dirigir a los jefes de Estado y de Gobierno del G20, y a toda la comunidad mundial, un apremiante llamamiento por la trágica situación de Sudán del Sur, de la cuenca del Lago Chad, del Cuerno de África y del de Yemen, donde hay treinta millones de personas que no tienen agua ni comida para sobrevivir.

Y añade que “el empeño para salir urgentemente al encuentro de estas situaciones y dar una ayuda inmediata a esas poblaciones será un signo de la seriedad y sinceridad del empeño a medio término para reformar la economía mundial y una garantía de su desarrollo eficaz”.

Asimismo, recordó que la finalidad del G20, y de otros encuentros anuales semejantes, es la de “resolver en paz las diferencias económicas y encontrar reglas financieras y comerciales comunes que permitan el desarrollo integral de todos, para alcanzar la Agenda 2030 y los Objetivos del desarrollo sostenible.

El Papa sostuvo que esto será posible sólo si las partes se empeñan en reducir sustancialmente los niveles de conflictividad, detener la actual carrera armamentista y renunciar a implicarse directa o indirectamente en los conflictos, y si no se acepta discutir de modo sincero y transparente acerca de todas las divergencias.

“Se trata de una trágica contradicción e incoherencia la aparente unidad en foros comunes con finalidad económica o social y la querida o aceptada persistencia de los enfrentamientos bélicos”, puntualizó.

Francisco concluye su mensaje invocando la bendición de Dios sobre el encuentro de Hamburgo y sobre todos los esfuerzos de la comunidad internacional para activar una nueva era de desarrollo innovadora, interconectada, sostenible, respetuosa del ambiente e inclusiva de todos los pueblos y de todas las personas.

El G20 se compone de Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, México, República de Corea, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Turquía, el Reino Unido, los Estados Unidos y la Unión Europea (UE).+

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