24 DE JUNIO DE 2017 |

El dueño del frigorífico JBS es quien grabó sus conversaciones con el presidente en los audios que desataron el nuevo escándalo.

El empresario Joesley Batista, dueño del frigorífico JBS, delató ante la Justicia que desde 2010 le paga sobornos, respondiendo a sus pedidos, al presidente Michel Temer, según consta en el documento por el cual el jefe del Estado comenzó a ser investigado por obstrucción de las investigaciones por parte del Supremo Tribunal Federal.

La documentación, revelada por el diario O Estado de Sao Paulo, está en poder del fiscal general Rodrigo Janot, y fue homologada ayer por el Supremo Tribunal Federal.

Batista es el empresario corruptor que como parte de un acuerdo con la Justicia grabó sus conversaciones con Temer, cuyos audios fueron liberados ayer, luego de que el presidente negara su renuncia al cargo.

La documentación indica que Temer le pidió a Batista, dueño del mayor frigorífico del mundo, "sobornos" para sustentar campañas electorales y para funcionarios que respondían por el Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB).

Batista, quien luego de delatar a Temer está viviendo en Nueva York y por orden de la fiscalía grabó a Temer en marzo último, dijo que el actual mandatario le pidió unos 100.000 dólares para financiar campañas en contra de Dilma Rousseff en las redes sociales, durante el proceso de juicio político.

"Temer decía que estaba siendo atacado duramente en ambiente virtual", según el documento de la Procuración General de la República citado por el diario O Estado de Sao Paulo.

La tensión sobre la situación de Temer no se redujo pese a que el presidente negó su renuncia.

El jefe del Estado le dijo al periodista Gerson Camarotti, del canal GloboNews: "Voy a salir rápido de esta".

En los audios grabados por Batista a pedido de la fiscal general Janot, Temer escuchó que el empresario corrompió fiscales y jueces para evitar ser investigado pero no reportó estos delitos.

Temer respondió "hay que seguir haciendo eso" cuando Batista dice que le paga mensualmente sobornos para comprar el silencio a Eduardo Cunha, el ex presidente de la Cámara de Diputados preso por corrupción y cerebro del impeacahment que destituyó a Dilma Rousseff.

Temer sumó 8 pedidos de juicio político en su contra.

El documento forma parte del anexo 9 de la delación de Batista, que según la prensa local debe golpear a otros dirigentes políticos.

Batista se reunió con colaboradores de Temer para pedir sin éxito que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) aceptara financiarlo incluso si la empresa se radicaba en Estados Unidos.

Para leer el cable de la noticia acceder a https://cablera.telam.com.ar/cable/511097
 
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    Brasil Michel Temer crisis coimas sobornos

El ex presidente de la empresa, Marcio Faria da Silva, dijo que el actual mandatario encabezó una reunión para el pago de sobornos para su partido cuando era candidato a vice de Dilma Rousseff.

El presidente de Brasil, Michel Temer, fue acusado por un delator de la empresa constructora Odebrecht de haber pedido un soborno de 40 millones de dólares relativos a un 5% de un contrato de Petrobras en 2010, un episodio que elevó la desconfianza entre el hoy gobernante con su antecesora y compañera de fórmula, Dilma Rousseff.

La declaración está incluida en el video divulgado por el Supremo Tribunal Federal por parte del ex presidente de Odebrecht Ingeniería Industrial, Marcio Faria da Silva, quien narró que el acuerdo se realizó en la oficina de Temer, en el barrio Alto de Pinheiros, en San Pablo, en 2010.

Los videos de 39 de los 77 delatores de Odebrecht están causando estragos en la clase política brasileña, ya que los ejecutivos denuncian, a cambio de reducción de penas, haber corrompido o financiado campañas electorales en forma ilegal.

Aparecen delatados ex presidentes como Luiz Inácio Lula da Silva, Dlma Rousseff, Fernando Henrique Cardoso y Fernando Collor de Mello, pero también como receptores de coimas millonarias todos los líderes y ex candidatos presidenciales del PSDB, los senadores Aecio Neves y José Serra y el gobernador paulista, Geraldo Alckmin.

En la denuncia más grave hasta ahora contra el actual presidente, el delator dijo que Temer encabezó una reunión para el pago de coimas de 40 millones de dólares al Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB).

En esa época Temer era candidato a vicepresidente de Rousseff y el PMDB controlaba una dirección dentro de Petrobras la cual era una de las fuentes de recaudación del partido del hoy mandatario.

Fuente: Télam

El nuevo mandatario no podrá ser detenido en las investigaciones de corrupción ya que la Constitución lo blinda. Su nombre fue citado por varios detenidos en la causa.

El nuevo presidente de Brasil, Michel Temer, goza desde este jueves de total inmunidad ante las investigaciones de corrupción del caso Petrobras, puesto que la Constitución blinda a los jefes de Estado y no así a su entorno, que continúa en la mira de la Justicia.

Temer oficialmente no es investigado en el marco de la macrocausa de corrupción, pero fue citado por varios presos que decidieron colaborar con la Justicia, por supuestamente haber pedido donaciones ilegales para financiar campañas electorales.

Sin embargo, aunque surgieran pruebas concretas sobre este caso o que lo implicaran en cualquier otro ilícito ocurrido hasta este martes, la Policía no podría accionar en su contra.

La Constitución brasileña, en su artículo 86, establece que "el presidente de la República, en la vigencia de su mandato, no puede ser responsabilizado por actos ajenos al ejercicio de sus funciones".

Aunque Temer se pueda librar de las investigaciones, su entorno sí continúa en la mira de la Justicia, precisó la agencia EFE.

En las tres primeras semanas en las que estuvo en el poder de forma interina, el pasado mayo, tres de sus ministros tuvieron que renunciar por la difusión de grabaciones comprometedoras que los relacionaban, de diferente forma, en el caso Petrobras.

En una de esas grabaciones polémicas, Romero Jucá, que ocupaba el Ministerio de Planificación y es un estrecho colaborador de Temer, sugería que si Rousseff era destituida, se podría "frenar" el caso Petrobras y "estancar la sangría" de investigaciones a políticos corruptos.

En ese mismo audio, por el que dimitió Jucá, un delator citó al presidente y lo acusó de haber pedido "dinero negro" a constructoras implicadas en el caso Petrobras para financiar campañas electorales del Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), algo que el mandatario ha negado de forma tajante.

El caso Petrobras se refiere a la creación de un cartel de constructoras que, con el amparo de políticos, se repartieron durante al menos una década los contratos y licitaciones de la petrolera estatal.

Los grandes beneficios, que costaron miles de millones de dólares a las arcas públicas, llenaron los bolsillos de los directivos de las constructoras y de Petrobras, además de los decenas de diputados, senadores y ministros que permitieron el fraude.

Fuente: Télam

La ahora ex presidenta fue destituida por 61 votos contra 20, en el final de un largo proceso de juicio político que confirma a Michel Temer como mandatario hasta el 2018. Minutos después, el Senado de Brasil decidió mantener sus derechos políticos.

Dilma Rousseff fue destituida como presidenta de Brasil y será formalmente reemplazada por su vicepresidente MIchel Temer, quien asumirá el cargo este miércoles a las 16, según confirmó el presidente del Senado, Renan Calheiros.

La destitución fue apoyada por 61 votos contra 20 de los integrantes del Senado, que actuó como tribunal del juicio político que se le llevó adelante bajo la acusación de que había cometido alteraciones en la elaboración del presupuesto.

En cambio, el cuerpo legislativo no logró inhabilitarla, ya que en una votación posterior a la de la destitución 42 senadores apoyaron esa opción, 36 sufragaron a favor de mantenerle los derechos y tres se abstuvieron, por lo que no se alcanzaron los dos tercios (54 votos) de la Cámara Alta necesarios.

Rousseff, que había sido electa el 26 de octubre de 2014 por apenas 51,6% de los votos, la menor diferencia de la nueva democracia brasileña tras la caída de la dictadura en 1985, siempre rechazó los cargos que le formularon y denunció que su destitución constituía un golpe de estado parlamentario.

En ese sentido, afirmó que el separado presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, había impulsado el proceso en su contra como venganza porque el poder político no había neutralizado denuncias en su contra por corrupción.

La votación de hoy puso fin a un prolongado trámite que comenzó en diciembre pasado en el Parlamento y fue supervisado en cada uno de sus pasos por la Corte Suprema, como garante constitucional del proceso.

Rousseff fue hallada culpable de alterar los presupuestos mediante tres decretos no autorizados por el Parlamento y de contratar créditos a favor del gobierno con la banca pública, lo cual ha negado durante todo el proceso.

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